jueves, 9 de octubre de 2025

El brazalete de La Virgen de La Ensenada

 El brazalete de La Virgen de la Ensenada 

En el pueblo de “La Ermita”, se veneraba desde tiempos muy lejanos, una imagen de La Virgen María, bajo la advocación de “La Virgen de La Ensenada”, nadie sabía el porque de aquella advocación puesto que el pueblo sólo tenía un pequeño arroyo, sea como fuere, el 6 de septiembre era su fiesta con Misa solemne y procesión

La Ermita no era una aldea como tal sino un pueblo pequeño en el que más o menos todos se echaban una mano 

Bueno todos no, siempre hay quien de la nota

El párroco de la única iglesia de La Ermita, “La venerable iglesia de Nuestra Señora de La Ensenada”, era un hombre mayor muy querido, preocupado siempre de los que lo necesitaban, fuera cual fuese la necesidad, cuando no podía sólo no dudaba en pedir ayuda 

Una de las familias del pueblo, pasaba un momento difícil, era un matrimonio con cinco pequeños, el marido había estado enfermo muchos años, la esposa hacía limpiezas por las casas

La verdad es que el esposo donde estuvo fue en la cárcel, porque en aquella época en aquel país, estaba prohibido decir lo que se pensaba. Cuando los que por una miseria daban trabajo como limpiadora a la esposa supieron la verdad, prescindieron de sus servicios, por suerte el resto del pueblo y el párroco Don Elías, le ayudaron a salir adelante

Y por fin el marido un día fue puesto en libertad, la empresa en la que trabajaba no lo readmitió así que tenía que conformarse con pequeñas chapuzas 

Naturalmente no habían pagado el alquiler de su casa todos los meses

El casero vivía en la capital del país y no precisaba el dinero, aunque lógicamente tenía derecho a cobrar, y no era él sólo estaban las compañías del gas de alumbrado y la seguridad en las calles 

Don Remigio el casero se presentó un día, exigiendo cobrar o se iban a la calle, a él no le importaba que hubiese estado en la cárcel, o enfermó pero si no pagaban dejaban la casa, los del gas de alumbrado amenazaban con cortar el suministro 

Don Elías no sabía cómo ayudar 

Hasta que vio entrar en su despacho a Doña Aurora

-. Buenos días Don Elías, vengo hablar con usted 

Buenos días Doña Aurora, pasé usted y diga me

-. Verá estoy muy agradecida a La Virgen de La Ensenada y quiero demostrarle mi gratitud 

Pues usted dirá en que puedo yo serle útil 

-. Verá quiero donar a Nuestra Señora este brazalete que me regaló mi difunto esposo el Conde del compromiso el día de nuestra boda, aquí está como puede ver consta de cinco cuerpos alternando oro y platino, en el centro un diamante, las siete piedras que cuelgan son dos esmeraldas, dos zafiros y dos brillantes. Aquí tiene el certificado de autenticidad. Tiene mucho valor pero todo es poco para la Madre de Dios.

Claro que sí, pero no te parece hija, disculpe no le parece que La Madre de Dios, lo agradecería más empleado en ayudar a sus hijos, como por ejemplo la familia de César y Julia, imagino que ya sabrá el problema que tienen

-. Lo sé y no es asunto mío, mi brazalete es para la virgen de la Ensenada, quiero que lo luzca en su fiesta. Buenos días 

Don Elías guardó el brazalete en una pequeña caja fuerte, y fue hablar con Jesús 

Es decir fue al Sagrario 

“Jesús tú sabes lo que detesto las imágenes enjoyadas si son el Evangelio de los pobres, tú madre era una campesina judía pobre. Bien estás de acuerdo. El brazalete de Aurora, solucionaría no sólo él problema de la familia de César sí no de otras más puesta en la imagen de tu madre, pues no va arreglar nada, así que he pensado

Primero tú Señor estás como Dios y como hombre pues eres el Redentor por encima y por delante de tu madre, y tú nos dices que lo hecho a los demás es hecho a Tí

Pues bien Jesús el brazalete que Aurora me ha dado para tu Santísima Madre, va servir para solucionar los problemas que tienes en los pobres del pueblo, voy a venderlo en la capital y haré bueno mandaré hacer una réplica de metal, y cristal, sé que estás de acuerdo, también tú madre, que lo es también de todos nosotros

Si estoy equivocado pues impide mi viaje a la capital

Gracias Señor, cuento con tu bendición.”

Dos días más tarde, Don Elías dejó al frente de su parroquia a un joven sacerdote que no tenía aún destino.

Y se fue a cumplir su plan, con lo obtenido por la venta, pago las deudas de César y otras familias, montó un pequeño colmado para la familia de César, aunque para todo el mundo serían dependientes, compró una pequeña casa con huerta y animales para la hija mayor de César que se iba a casar y pronto tendría un bebé, naturalmente en el pueblo, tendrían que pensar que era todo alquilado.

Y, aún sobró dinero para problemas y necesidades que pudieran venir a los pobres y que vendrían

Y, llegó el 6 de septiembre, a la imagen le fue puesto el brazalete donado por Doña Aurora, naturalmente se habló en el sermón de su gratitud y generosidad 

Como la réplica la imitación era perfecta todos los admiraban, y Aurora no paraba de alabarlo, para que a su vez la alabasen a ella

Pero de pronto empezó a llover, y la lluvia deshizo el disfraz del brazalete aquello era aluminio y bronce pintado y unos vidrios

Nadie entendía nada

La imagen fue retirada y la procesión suspendida

Qué ha pasado. Decía la gente 

-. Yo sé lo que pasó, y mañana voy hablar con el cura, y con alguien más 

Pero aquella noche mientras dormía su habitación se iluminó, y Aurora vio ante ella a La Virgen

-. Madre, Señora yo no soy culpable, pero te pido perdón, y te prometo que te haré justicia 

“ Callate, es mi Hijo Jesús quien juzga y perdona y ha dado a otros hombres ese mismo poder, yo soy la que ruega por los pecadores, tú entre ellos. Para que quiero yo una joya en una imagen mía, es como si vistieras o dieras de comer a una fotografía o una estatua, Aurora sabes que para una madre lo primero son los hijos

Yo soy madre de Jesús el Hijo de Dios, y de todos los hombres y mujeres que mi Hijo ha redimido, por eso como ibas alegrarme dando me una joya que no precisó mientras veo a hijitos míos sufriendo en su pobreza, cuando la joya que me donaste para mostrar y presumir ante todos de tu devoción y generosidad. Aliviaría tantas miserias, la ayuda a mis hijitos es la joya que quiero. Además en los pobres está Jesús, y mi Hijo es primero que yo. Por eso Elías hizo lo correcto, como sacerdote actúa en Nombre de mi Hijo. Y, mi Jesús es el Todopoderoso. Mañana irás a hablar con Elías y sabrás que hacer. Se buena Aurora, pido a Jesús que te bendiga”

Aurora estaba de rodillas, trató de levantarse, y, entonces se despertó había sido un sueño, estaba en la cama, no había tenido ninguna aparición, pero sí había recibido un Mensaje

A la mañana siguiente fue hablar con Don Elías, le contó el sueño, le dijo había hecho muy bien, que ella había pecado de orgullo y falta de amor al prójimo, le pidió la oyese en confesión, y le pidió permiso para hablar a la gente, antes de la salida de la procesión. En la que le rogaba la imagen llevase el brazalete 

Don Elías aceptó 

Y cuando sacaban la imagen. Aurora pidió permiso para hablar 

-. Amigos ayer Dios hizo un milagro para castigar mi soberbia, convirtió el brazalete de oro y platino y piedras preciosas, en lo que veis, yo quería que se alabará mi generosidad y olvidaba que a Dios le damos, lo que Él nos da cuando ayudamos al pobre. La Virgen no quiere joyas en sus imágenes… por eso he pedido a Don Elías que la imagen de La Virgen de la Ensenada salga con el brazalete así, para vergüenza mía y castigo de mi soberbia.

Todos callaron empezó el desfile sacro

Se detuvo la imagen varias veces para que las gentes cantasen la Salve, El Ave María, y otras plegarias a La Madre Virgen del Redentor 

De pronto una mujer dijo, “Miren el brazalete”

Y otros respondieron. “Si es verdad no debían de sacar la imagen de La Virgen con esas latas”

La mujer que había hablado primero, volvió a hacer lo 

“ De qué latas hablan, miren como reluce es la joya más hermosa”

Y, sí, allí estaba el original. Qué había pasado pues que el comprador, había acudido al pueblo, había visto lo que pasaba y se lo había dado al cura, para que lo pusiera a la imagen, también le había regalado réplicas buenas por si en algún momento tenía que venderlo 

La imagen había salido llevándolo, pero como todos pensaban que iba con el brazalete de bronce y aluminio y cristalitos nadie miraba, hasta que en una de las paradas, mientras la gente entonaba La Salve, una mujer se había fijado.

Al día siguiente todos hablaban de milagro. Don Elías no dijo nada, salvo a Aurora, para que no le diera otro ataque de orgullo, a la imagen le puso uno de los brazaletes falsos

El bueno lo guardo para cuando fuera preciso.

Jesús nos dirá 

“Ven, porque tuve hambre, me diste de comer, no tenía casa…”

Pero según el Evangelio y los Padres de la Iglesia, no, nos dirá. ‘Ven, porque tenía hambre…,y, en vez de saciar mi hambre…pusiste joyas en una imagen.

Fin.



viernes, 3 de octubre de 2025

El bueno de Don Blas

 

El bueno de D. Blas. 

Don Blas era el hijo de D. Felix, eran los propietarios y vendedores junto con unos pocos empleados de un “ ultramarinos”, los ultramarinos también llamados tiendas coloniales y que recibían ese nombre porque habían surgido sustituyendo y a la par conviviendo a los colmados en la época colonial, y como vendían productos que procedían de allende los mares se llamaban ultramarinos 

El de Félix y Blas

No era muy grande, aunque a mí me parecía enorme, con su largo mostrador, sus altos estantes en donde estaban aquellas cajas de latón enorme con galletas, que se vendían a granel, entonces casi todo por no decir todo se vendía a granel, el aceite incluido 

A mí me encantaba ir por mis 6 galletas cuadradas, mi chocolatina de la vaca o la campana del elGorriaga, la llamaba de la vaca, porque tenía una vaquita pintada, era mi favorita 

A veces me compraban media tableta de chocolate, que duraba varios días 

D. Blas y Don Félix atendían con vestidos con una bata, sobre su ropa de calle, que se llama guardapolvo

Las familias compraban las cosas para casa que necesitaban y las llevaban en capazos o bolsas de papel, el plástico no existía 

Pero también se hacían pedidos, que tanto D. Blas como Son Félix o uno de sus empleados llevaban las casas 

A veces las familias pagaban a fin de mes o de semana.

El importe era anotado en una libreta de la que la familia tenía su copia 

Sí alguien alguna vez no podía pagar toda la deuda, jamás era avergonzado, ni se le negaba lo que iba comprar

E incluso hubo familias a las que un revés de fortuna dejaba sin nada, y de pronto su deuda se mermaba o desaparecía

Me contaron el caso de una familia que tenía una pequeña deuda por motivos políticos y hubieron de marcharse del país, al cabo de unos años volvieron a España en EEUU les había ido bien y lo primero que hicieron fue ir a pagar sus deudas, habían pasado más de 20 años

Cuando llegaron al ultramarinos de Félix Blas, los recibió como si hubieran estado allí la tarde anterior

Tras los saludos y charlar un poco, le dijeron que deseaban saldar la deuda. D. Blas les dijo que lo olvidarán a saber dónde estaría el cuadernito, una de las personas en concreto la madre, sacó un cuaderno viejo de su bolso, yo tengo el nuestro

“Aquí está 225,56 ptas”

Ahora no tengo aquí el dinero y los bancos ya están cerrados, mañana a primera hora nos tienen aquí 

Entonces D. Félix se fijo en una moneda de dos cuentas pesetas y otras de cinco pesetas de las que entonces llamaban duros

“Miré Doña Julia aquí creo que tiene y le sobra 

No, D. Félix el tiempo ha pasado, y la cuenta ha crecido, yo le voy abonar lo que hoy pagaría por lo que figura aquí, 30700 ptas

No, señora dijo D. Blas usted debe 225,56 ptas, y eso es lo que le cobraremos si se empeña, nada más. Si nos hubiera pagado entonces, y hubiésemos guardado el dinero en el cajón, seguiría siendo la misma cantidad

Y Doña Julia pago su pequeña y gran deuda 

Con los niños siempre tenían un detalle unos sugus, una onza de chocolate, unos caramelos tofes, unas galletas. Y, siempre con una sonrisa

Que distinto de los supermercados de ahora, donde nadie conoce a nadie 

Hace tiempo que tanto. D. Félix cómo D. Blas partieron de este mundo

“Que Dios les tenga en el Paraíso”

Por qué se lo merecen, no porque lo mereció Jesús para ellos y su vida fue un “ Si” a Jesús al que servían en sus clientes.

Descansen en paz.

Fin