Todo había cambiado
Descendió del avión, a la salida del aeropuerto tomó un taxi, dió la dirección de un hotel. El taxista lo miró un momento después dijo
¿Mucho tiempo fuera, se lo pregunto porque ese hotel hace años que no existe?
Jaime, miró al taxista y, respondió. Pues me lleva usted a otro hotel. Porque no estará el que le he mencionado pero no han desaparecido los hoteles
.- No, señor no han desaparecido pero los agruparon a todos en lo que llaman zona turística, que está justo en la dirección contraria, hemos de dar la vuelta
Jaime sintió miedo, miró o fingió mirar el reloj
.- Déjeme por favor en ese bar
No dió más explicaciones no tenía porque. Entró en el bar, se sentía en una mesa, el café tenía gente pero no tanta que impidiera que lo atendieran con la premura a la que estaba acostumbrado
Al fin se acercó un camarero
.-Qué amigo nos vamos o venimos de viaje, qué te pongo
Jaime lo fulminó con la mirada
Buenos días. No soy su amigo, ahora haga el favor de traerme un café, y la guía de teléfonos sí es tan amable
El camarero volvió con el café.
.- No tenemos guía no existen ya
¿Cómo hago para buscar un hotel. ¿No sabrá usted de alguno que no esté en las afueras?
El camarero un joven de unos 30 años, respiro
.-Se de varios pero es posible no sean de la categoría del señor, porque los que seguramente le agradasen están en las afueras, en la llamada zona turística
Muchas gracias, voy llamar a unos familiares y le digo. Es usted muy amable
Sacó su móvil, celular le decían en el país del que venía
Una voz respondió del otro lado
.- Miré o escuché no me interesa lo que me va decir
Prima Rosa. Soy el primo Jaime, acabo de llegar, me gustaría saludaros, daros un abrazo y quedarme unos días con vosotros, hasta que me instale
.-Con nosotros imposible no tenemos sitio, puedes venir a comer algo hoy si quieres antes de las 2, porque trabajamos todos
Gracias Rosa en un ratito estoy ahí
Pago la cuenta, tomó un taxi y dió la dirección de la casa de su prima, la calle que había sido la suya, tanto tiempo. Se veía distinta, ya no estaban los viejos ultramarinos, había bares y pequeñas tiendas. Creyó ver un antiguo amigo, decidió probar suerte y lo llamo
Vicente, Vicente
El hombre se volvió
¿Me llamaba, de que me conoce?
Vicente, soy Jaime
Pues que lo sea por muchos años. Pero no tengo el gusto de conocer lo
Jaime entendió que su antiguo amigo, le estaba diciendo que se olvidará del
Llamó en el portal de su prima, cuando se fue aún tenían aldaba su prima era muy joven
Tomó el ascensor y subió hasta el 4⁰. Llamó al timbre
Abrió la puerta una mujer de unos 70 años tenía el pelo blanco. Le recordó a la abuela Suevia
Pasa dijo la mujer dándole, un frío beso en la mejilla
Lo condujo a un salón
.-Ponte cómodo. Qué te apetece pizza, empanada, huevos… Lo que quieras menos un cocido o una fabada
Yo como lo que comáis vosotros
Es que nosotros comemos cualquier cosa, mi compañero Vicente, aunque esposo ante Dios da clases gratis en el centro social y en la parroquia, suele comer o bien en la cafetería del centro o con el párroco un cura joven. A veces no le da tiempo y pica cualquier cosa en el salón, yo pues algo parecido. Pero hablame de ti; se ve que té fue bien
Jaime. Sonrió o fingió hacer lo
No puedo quejarme. Tengo varias empresas, soy socio importante de algunas más, mis cuentas bancarias nunca están en números rojos. Y vuelvo a la patria
Jaime no dijo, porque desde su “Encuentro”, no contaba ni a su propia mano derecha el bien que hacía
.- Me alegro de que te haya ido tan bien, aunque me pregunte y te pregunto ahora. ¿Duermes bien Jaime, la conciencia te deja dormir, tus crímenes te dejan dormir, aunque no fueran tus manos, tus denuncias de amigos, de familiares de conocidos, esperando medrar. Luego cuando los tuyos cayeron temiste el castigo, y escapaste, muchos lo supimos, pero no te denunciamos, porque éramos mejores que tú
Para ser mejor que yo, poco hace falta. De lo que recuerdas ha pasado mucho tiempo, yo habría deseado que no hubiera sucedido pero Dios me cambió soy otro y los viajes en el tiempo no existen
.- Jaime lo que tú hiciste…
Rosa, déjame hacer una llamada, quiero ver cuando hay vuelo a Madrid
.- Tienes uno a las 4, otro a las 6. Lo sé porque mi nieto Pedro trabaja en el aeropuerto y su hermana Rosa anda de Madrid a Barcelona constantemente
Jaime se levantó
Pues me voy picare algo en el aeropuerto y tomaré el avión hacia Madrid. Adiós Rosa
Ya sentado en el avión que lo llevaba a la capital de España, no pudo reprimir una lágrima, volvería a la que había sido su patria, la que era su patria su mujer Sofía, se alegraría a ella no le gustaba eso de mudarse a otro país y dejar a los hijos y los nietos
A él sí le hubiera gustado quedarse en su tierra, pero ya no lo era, todo había cambiado. Y, no pensaba en lo material. Cuando él se fue su familia sus amigos…todos excepto él eran cristianos por eso los denunciaba, ahora pese a las obras sociales que hicieran no lo eran, porque un cristiano, acoge, perdona, ama
¿Pero quién soy yo para juzgar los?. Sólo Jesús sabe que habría hecho yo en su lugar. Confiaré en el Señor, sí tuvo y tiene piedad de mi la tendrá de ellos
Bajo del avión, estaría dos días en Madrid y volvería a su casa
Fin