lunes, 18 de julio de 2016

Nana

Nana

La nana, es una canción intima, es el primer somnífero es la voz, relajante de la mujer eterna.

Es la música, conque se duermen los niños, los bebes, no importa que no sean hijos, de quien la canta, cuando el bebé, oye la nana, cierra los ojos, se acurruca, y, sueña, o finge soñar para que dejen de cantar

Las letras, son sencillas, hermosas, tiernas, cursis, hay de todo, pero toda nana, trae el recuerdo de un niño, y, de una madre

Aquí empieza esta historia, la historia de una nana, que estuvo a punto de no ser cantada, porque no habría niño  para oírla

Sucedió hace varios años, la ciudad no importa, a la protagonista, vamos a llamarla Rosa, en realidad su nombre poco importa, si no lo que paso en su vida

Había llegado a la ciudad hacía varios meses procedente del pueblo, del campo, eran los años, en que las tierras de labranza, se iban abandonando poco a poco, pues los jóvenes partían en busca de un futuro mejor, el trabajo del campo siempre fue mal pagado, la gente de ciudad nunca fue agradecida, con la del campo
Rosa tenía 18 años, era guapa, ingenua, con una gran fe en el ser humano, se despidió de sus padres y hermanos, de sus hermanos menores, porque los dos mayores, ya hacía tiempo que se habían ido para Suiza

Su madre la beso, la lleno de consejos, le recordó que no manchase el nombre de la familia, que fuese siempre honrada

Y, con esos consejos, Rosa subió al autobús que entonces se llamaba coche de línea, y, carecía de la comodidad que tienen hoy los autobuses

Llego a la ciudad, que se le antojo enorme, de la estación se dirigió a casa de los señores de Ontario, a cuya casa venía a trabajar como criada

Los señores de Ontario, no tenían hijos, era un matrimonio mayor, que dio todo su cariño a Rosa, no la trataban como a una sirvienta, si no como a una persona de la familia

Rosa, era joven, y, eso hizo que mal interpretara los gestos, y, pensase que sus patronos, la consideraban como un miembro de la familia, como una igual, y, pensó que todo el mundo en la ciudad era bueno, por ello entrego su corazón a un joven vecino, perteneciente a la clase social de sus patronos

Al principio todo fue bien, por las noches soñaba con su boda, lo único que le inquietaba, era como se tomaría su madre, no poder ser la madrina, pero tendría que comprender, que la madrina de su boda, fuese su patrona, la señora de Ontario, que era tan buena

Un día descubrió su embarazo; no la alegraba pero tampoco lo veía un drama, con adelantar la boda, se decía, todo arreglado

Pero cuando fue hablar, con él que consideraba su novio, este se desentendió, y, le propuso deshacerse del niño, del “estorbo”, eso fue lo que le llamo, ella se negó, le dijo que era un crimen horrible, aunque el joven ni se paró a escucharla; Rosa decidió entonces hablar con su patrona, con 

Doña Laura de Ontario, estaba segura de que ella la apoyaría, pero fue al revés, la señora de Ontario, apoyo la decisión  del joven, sólo que propuso que la “operación”, la llevase a cabo un buen médico, ella correría con los gastos, le dijo, “que un crimen” sería el disgusto que iba dar a sus padres, retornando como madre soltera,  que por un error no podía hipotecar su vida, que sólo era sangre

Rosa no sabía que hacer, su corazón de mujer, y su cuerpo le decía que era vida, la vida de su hijo, su miedo le decía lo contrario, y cedió

Llego el día, de la visita al médico, la noche anterior, no había podido pegar ojo, desvelada bañada en un sudor frio

Y, al día siguiente cuando llego al portal de la consulta del doctor, sus piernas se negaban a entrar, de pronto empezó a escuchar, a oír una nana, la misma nana, con la que su madre la arrullaba de pequeña, y el llanto de un bebe, pero era un llanto angustioso de miedo, miro a todos lados, pero no vio a nadie, se giró hacia su patrona que la acompañaba, y, le pregunto

¿No ha oído?

Qué

Fue la respuesta de esta

El llanto de niño, y, una nana, dijo Rosa

“No oigo nada, y date prisa” dijo de nuevo su patrona

Pero Rosa, si oía, y su corazón se aceleraba, echó a correr desoyendo, los gritos de la mujer, se tapaba los oídos, pero era inútil, seguía oyendo al bebe, y, oyendo la nana. Sin saber cómo llego a la estación bueno a la parada de los coches de línea, como les llamaban entonces, y, sin pensarlo dos veces, tomo uno hacia su pueblo

No sabía cómo sería recibida, tal vez aún estaría a tiempo de bajar del autobús; pero cada vez que lo intentaba la nana, volvía a sonar.

Llego al pueblo, no la esperaban, cuando llego a su casa, su madre se asustó, al verla. ¿Qué te ha pasado?, la dijo,  ella se echó a llorar, no sabía cómo empezar, su madre le seco las lágrimas, se fue, y, torno con un tazón de café caliente, bebe un poco, ahora sois dos

¿Cómo lo sabes?

Su madre sonrió, porque en tus ojos, hay brillo de vida, brillan dos almas

¿No, me odias por?

No acabo la frase

Una madre no puede odiar, lo sabrás pronto, ni te odio ni me avergüenzo, lo haría si hubieses dejado matar a ese pequeño, a mi nieto

Siete meses después¸ volvía a escuchar la canción de cuna, la nana, pero ya no le asustaba, la cantaba su madre, la cantaba ella, y, la escuchaba un ángel moreno, cuando tuviese unos meses, lo llevaría a la capital, para que lo conociera su antigua señora,  no quería que su hijo, se criase odiando, por eso, tenía que ir, debía ir, para que doña Laura, lo viese, y, pudiese pedirle perdón

Fin


jueves, 21 de abril de 2016

Cuando los animales hablaban

        Cuando  los animales hablaban 

 Hace, mucho tiempo, muchísimo, cuando el sol era todavía un jovencito, que sólo tenía unos cuantos millones de años, vamos lo que se dice un bebe

En aquel entonces los animales hablaban, no sólo entre ellos; sino con los hombre pero cierto día, sucedió algo, que nadie esperaba, y, aunque paso en un lugar concreto, su radio de influencia abarco a toda la tierra.

Unos animal bueno uno sólo una serpiente, se prestó para que el diablo engañase a una pareja de humanos, y, el mal entrase en el mundo, en ese momento dejaron de hablar todos, pues si bien sólo había sido la serpiente los demás no avisaron de la trampa, con esto los hombres empezaron a ver mal a los animales, y, a los de su propia especie, los animales se decían pues entre ellos siguieron hablando, no valemos para nada, somos criaturas inútiles, hasta que un día descubrieron lo importantes que eran para su Creador

La cosa comenzó de esta manera, una joven pareja llego a un pueblo por causa de un censo, la mujer iba tener un bebe, por y a causa del ya mencionado censo, no encontraron alojamiento en ningún lugar, y, hubieron de guarecerse en una cuadra, de animales, allí nació el Bebe

Los animales todos, descubrieron que aquella joven, era la Reina, no la Reina de  un país determinado, no, pues en ese sentido era una campesina analfabeta, no, era mucho más, era La Reina de todo lo Creado, y por ello de hombres y animales,  y, esto porque el bebé que iba a nacer era además de un bebé como todos, el Hijo de Dios, Dios en suma  el Creador y Dueño de animales y de hombres

Por eso los animales se alegraron, en homenaje al bebe divino; los gatos no arañan a los niños pequeños, a los bebes. No sabían como hacer para mostrarle su cariño, su adoración, los que podían le daban calor, otros le echaban paja limpia encima, y, se pasaban el recado unos a otros, como habían vuelto a recuperar el don de hablar con los humanos, se lo contaban a cuentos hombres mujeres niños  encontraban, pero los humanos no hacían caso, no hicieron caso, como iba el Esperado, el Mesías, nacer en una cuadra, sería de locos hacer caso a los animales, que sólo son animales,  aunque no sería verdad decir que ningún humano les hizo caso, los pastores si les hicieron caso, a ellos, y, a un ángel, por eso en la soledad de las montañas cuando el viento sopla entre las hendiduras de las rocas, los pastores hablan con sus ovejas, sus cabras, su perro, y, a veces hasta con el  lobo.

Unos meses más tarde de nacer el Bebe, llegaron unos personajes misteriosos, gentes de otras costumbres, de otra fe, para algunos eran reyes, para otros astrónomos, o, ambas cosas, uno de ellos era negro, si negro como el carbón, no de color, lo siento, no consta que fuesen adorar al Niño Dios marcianos, selenita, venusianos, a lo mejor sí, que también son sus criaturas, pero no consta

Estos hombres si escucharon a los animales y les agradecieron que les indicasen el camino, de vuelta sin tener que volver por el mismo sitio, para no toparse con un rey muy malo, un tal Herodes,  sobre todo lo agradecieron a un perro y un  gato, que fueron quienes llevaron la iniciativa, el como es secreto

Por eso, los perros y los gatos, siguen hablando con Los Reyes Magos, les informan de lo que hacen los niños buenos, y, los malos, y de lo que hacen los mayores también

La decisión de los animales de no hablar más no fue definitiva sino temporal

El Bebe creció se hizo un hombre, y, empezó a hablar a la gente del Amor de Dios su Padre, de que debían amarse, en lugar de odiarse, y, ayudarse unos a otros, pero esto no gustaba a los poderosos, los animales volvieron a hablar para avisar a las gentes, pero tampoco esta vez les hicieron caso, es más todos mataron al Hombre Dios, clavándole en una Cruz

Los animales les recordaron Quien era, que no lo hicieran, pero en unos su odio, en otros su miedo, su cobardía era más fuerte, y, el Hombre Dios fue crucificado, los animales, sus súbditos más leales, lloraron su muerte, y, prometieron no hablar más con aquellas criaturas tan perversas, como para matar dejar matar y abandonar a su Creador

El Hombre Dios, venció a la muerte, resucito, los pájaros fueron los primeros en verlo y lo contaron a los demás, que no pudieron callar y fueron a decirlo a los humanos, pero a estos les dio la risa

Así que decidieron no volver a hablar hasta que los hombres amasen a Dios, y, creyesen en Él, y dado que aún hoy los seres humanos continúan haciendo el mal, provocando guerras, matando, destruyendo, es decir haciendo todo lo que Dios condena, lo que Dios no quiere, porque a Dios se le ama, amando al otro, sin importar color, religión, idea, clase social

Es por ello que los animales siguen sin hablar

A mí me encantaría que volviesen, a hablar, ¿A ti?, porque de nosotros dependen


Fin

viernes, 1 de abril de 2016

El Bazar

El Bazar

Ciriaca había decidido pasar unos días descanso en Agadir( Marruecos); llevaba ya cuatro días en la ciudad hachemita, cuando decidió visitar el bazar, deambulo, horas, y, horas mirando, observando todo tipo de objetos, telas, vasijas, cerámicas, perfumes, especies, compro algunas cosas, telas de una belleza exquisita, lámparas, especies, teteras, y, como no, el famoso te verde de Marruecos
Cuando abandonaba el Bazar, fue interceptada por  una hermosa joven marroquí, ataviada como en un relato de “Las Mil y Una Noches”

La joven corrió hacia ella, y, cuando estuvo frente a Ciriaca la detuvo, mostrándole un anillo de oro, engarzado en piedras preciosas

“Mademoiselle, ayúdeme necesito vender esta sortija, para operar a mi hijito,  soy viuda,  la sortija es todo lo que tengo, es muy valiosa, cómo puede ver, es de oro, y, las piedras, son rubíes, esmeraldas, y, 2 diamantes, por favor necesito que me la compre, se la dejo por 100 €, aunque como puede ver, su valor es mucho mayor
Ciriaca, tomo la alhaja en la mano, y, comprobó ser cierto, cuanto decía la mujer, pero se la devolvió, diciendo

“Tenga señorita, no cabe duda, de que es hermosa, una hermosa pieza de bisutería, pero sólo eso, bisutería, muy bien elaborada, hermosa fantasía, sólo eso, no voy a darle 100 € por esto, sólo podría darle 10 €

La joven mora protesto, dijo que además de ser una joya valiosísima, tenía un poder mágico, daba buena suerte, “Barak”, a quienes la tenían

Ciriaca, le dijo que no creía en esos cuentos, y, de ser así además por qué quería deshacerse de ella, si aceptaba los 10 € bien, si no que se quedase con su sortija mágica

Llorando la bella musulmanas, entrego a Ciriaca la joya, a cambio de los diez euros

Al día siguiente, Ciriaca, retorno a Barcelona, se sentía orgullosa de lo que había hecho, luciría la joya, un tiempo, y, después quien sabe, tal vez pudiese venderla, “si era cierto daba buena suerte”; se dijo a sí misma, riendo
Dos meses más tarde, de su regreso de Marruecos, nada podía ir peor, sus empleados se fueron despidiendo uno, a uno, y los pocos que se quedaron fue porque no les quedaba otro remedio, pero trabajaban sin ganas; y, ella no se atrevía a despedirlos, porque había visto, que los que habían reemplazado a los que se fueran, se habían largado también
Y, no sólo era la ruina, en su tienda, en su negocio, su casa su hogar también era un fracaso, las discusiones con su esposo eran el pan de cada día, hasta que el marido, abandono el hogar, esto hacía que su salud se deteriorase, sus nervios estaban destrozados

“Maldita mora” exclamo me vendió una sortija, que daba suerte, si, pero mala suerte
Fue entonces, cuando un pensamiento, cruzo su frente; recordó a Merche, “una amiga”; a la que detestaba, aunque sin motivo, iría a verla, y, le regalaría la sortija

A los pocos días, hizo lo que había maquinado, Merche la recibió con un cariño sincera, pues era mujer noble, sin doblez, soltera, con dos hijos, y un padre ya anciano, regentaba una vieja zapatería; hubo un tiempo, ya lejano en que ella y Ciriaca, eran intimas amigas, las dos se hicieron novias al mismo tiempo de sendos chicos,  pero cuando el prometido de Merche falleció en un accidente dejándola embarazada,  Ciriaca se enojó, porque su amiga, rechazo su ayuda, para “interrumpir su embarazo”; no le importaba ser madre soltera, decía además que un embarazo, no se puede interrumpir, porque sólo se interrumpe, lo que se vuelve reiniciar donde se interrumpió, algo imposible en un embarazo

A Ciriaca, no le hacía gracia, luego nacieron los gemelos, y, Ciriaca reanudo su amistad, pero sólo externamente, porque en el fondo detestaba a Merche
Fingiendo una amistad que no sentía, le dijo que la sortija, la había adquirido en realidad para ella, que se merecía todo lo bueno, y, le habían dicho que daba suerte

Merche, le contesto, que ella, sólo creía en Dios, y, aceptaba sus designios, no se quejaba, pero agradecía la muestra de cariño que representaba la sortija, pero no podía aceptarla, era una joya muy valiosa, que no iba con su estilo de vida, era una mujer humilde, pero ante la insistencia de su amiga, Merche acepto la sortija; y se despidieron con la promesa de verse más a menudo
Ciriaca, salió triunfante, ya tenía lo que quería, ahora sólo le restaba ver, como mejoraba su suerte, y, se hundía la de “su amiga”

Pero sucedió al revés, su suerte, la de Ciriaca, fue en picado, mientras que a Merche, todo le salía a las mil maravillas, su negocio abrió dos sucursales, mientras que Ciriaca, hubo de cerrar su joyería, estuvo a punto de suicidarse, y, tuvo que ser hospitalizada porque se tomó un tubo de pastillas.

Merche fue a visitarla al centro sanitario

Ciriaca, la recibió a gritos, y, Merche respondió dulcemente, pues pensaba que era debido al estado de salud de su amiga, que la había llevado a intentar quitarse la vida, ya más calmada, hablaron, y, Ciriaca pregunto, como era posible la suerte de Merche, y, revelo su historia y su plan
Merche, reía a carcajadas, no existe ni buena, ni mala suerte, existe lo que uno hace, y Dios quiere; tú confiaste en la sortija, y, descuidaste tus deberes con tu negocio, lo que motivo que los clientes protestasen y no comprasen, los proveedores no hicieron remesas porque al no haber ventas, no se les hicieron pedidos, los empleados, recibían quejas de los clientes, y, al no poder hacer nada, pues se iban, o trabajaban mal; en tu casa, imagino paso algo parecido, descuidaste todo, y, eso motivo la marcha de tu esposo, y, repercutió en tu salud

Yo, guarde la sortija, para la boda de mi hija Nacha, después me dedique a lo que se hacer, trabajar y cuidar de los míos, lo que sucedió, fue una consecuencia normal

Ahora importa que tu retomes tu vida, voy a dejarte dinero, para reabrir la joyería

Ciriaca, la abrazo llorando, le pidió perdón, y, le dijo, “Te equivocas, si da suerte, buena suerte, gracias a ella recupere a una buena amiga, y, conocí mis errores, acepto tu oferta”
La joyería de Ciriaca, volvió a funcionar, y, toda su vida se normalizo

Fue entonces, cuando decidió, volver a Marruecos, a la ciudad de Agadir, para encontrar a la joven mora, y, pagarle el precio justo de la joya, pero por más que la busco, no la encontró en toda la ciudad marroquí, ni nadie le supo dar señales de la misma

Antes de retornar a España, entro en una vieja capilla, entonces se quedo estupefacta, vio una pintura que representa a Santa Casilda, hija de un rey  moro, y, mora ella misma, Ciriaca, tembló de pies a cabeza, al comprobar quien era, la mora, que le había vendido la sortija, y, con ella una nueva vida

Fin



sábado, 30 de enero de 2016

El Arca



El Arca

Noe, reunió a sus vecinos, para decirles que estaba construyendo un lugar; para que juntos pudiesen dar gloria a Dios, agradecerle los bienes que les daba cada día, y, pedirle perdón por las faltas que cada uno de ellos cometía cada día
Pero los vecinos de Noe, se rieron, no precisaban templos, ni edificio alguno para orar, si acaso cuando había algún peligro, construir un altar con unas piedras, e inmolar un animal, animal claro está que no valiese, ni para trueque, ni para comer, al fin, y, al cabo la divinidad no comía, pero fuera de eso, la vida era para divertirse, gozar sin cortapisas, que luego muere uno, y, no sabemos si hay continuación de la vida, otra vida, o desaparece uno para siempre, asi que tomaron la decisión de dejar a Noe, en su raro edificio

Noe, trato en vano de convencerlos, de lograr que entraran en el Arca, pero al no poder hacerlo desistió, y, pensó que además de lugar de encuentro con Dios, seguro que al Señor, no le importaba que lo usará para proteger a los animales, que eran, que son como el hombre criaturas suyas, al principio fueron animales domésticos, luego les siguieron animales salvajes pero mansos, y, acudieron las aves, con sus trinos, sin que Noe, se explicara el como

De nuevo pensó en sus vecinos, aunque no fueran a orar, a un sitio concreto, si debían de portarse honestamente, no ser injustos, ni violentos, pero también aquí fracaso, Noe, para aquellas gentes la violencia era un modo de vida, un modo de obtener lo que uno quería, fuese lo que fuese, y, fuese de quien fuese

Noe temía a la Divinidad, que era tan buena, y, tan manejable pensaban sus vecinos
Paso el tiempo, mucho tiempo, tiempo en el que el Arca, el templo de Noe, se llenó de todos los seres vivos conocidos, y, un día el cielo se encapoto, se puso muy negro, como si esa misteriosa divinidad, estuviese enojada con los hombres, tronaba de un modo espantoso, y, empezó a llover copiosamente, Noe, les dijo, que aunque no fuera para orar, entrasen el Arca, que tenía forma de barco, y, que sería con la ayuda de Dios, un lugar seguro, pero ellos se rieron de nuevo, tenían sus chozas, sí querían, protegerse de la lluvia, pero ni locos, se meterían en aquel edificio tan raro; Noe, espero 2 días, dejo las puertas abiertas pero sólo acudieron las fieras que aún no habían ido, y, algún que otro animalillo rezagado del bosque, y, todos parecían mansos, se portaban bien, para que Noe, no los echase fuera, entonces Noe, junto con su familia cerro las puertas del Arca, lo que vino después ya lo sabemos, llovió 40 días, y, 40 noches, y, todos perecieron, todos, todos los que no estaban en el Arca, y, el caso es que todos habrían podido salvarse, pero no quisieron dijeron que no, y, optaron por quedarse fuera

Fin

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Rufián

El Rufián

Era otoño, y, yo había salido del trabajo, cuando ya estaba anocheciendo; precisaba dinero, para hacer unas compras al día siguiente, y, ante la posibilidad  de ir al banco, acudí a un cajero  para retirar una cantidad de dinero

Y, continúe a paso acelerado, mi camino hacia casa, las calles no se hallaban, bien  iluminadas, y, los comercios para ahorrar energía, tenían sus escaparates casi a oscuras;  así que en sus portales, en sus bajos podía esconderse cualquiera

De pronto note unos pasos, detrás de mí, me asuste, y, acelere, el paso, pero “mi perseguidor”, hizo lo mismo, me gire, y, lo vi, un hombre mal vestido, fuerte, con la mano derecha cerrada, como ocultando algo; me dije que sería, una navaja, o, una pistola

De pronto me alcanzo, yo lance un grito, que no podía oír nadie, pero no podía dejar de intentarlo; de pronto el desconocido, el rufián me dijo

“No tenga miedo señorita, sólo quiero darle, esto que se le cayo, cuando fue al cajero, y, me  entrego el sobre donde estaba el dinero que yo había sacado en el cajero, mil euros, no faltaba nada,  le dí las gracias, tome dos billetes de 50 €  que no acepto;  me dijo

“No señorita, no tiene que darme nada, ese dinero, es suyo, buenas noches”

Y, se fue

Yo quede desconcertada, y, enemistada conmigo misma, había dudado de la honradez de un hombre por su aspecto, lo había juzgado por su estilo de rufián, y, aquel hombre que podía haberse quedado con  todo el dinero, me “había perseguido” para devolvérmelo

Llegue a casa, llorando, y, le conté a mi madre lo sucedido

Me escucho en silencio, y, me dijo, ¿Sabes una cosa?, hoy oí en el mercado una noticia muy triste, me hablaron de un hombre que perdió todo lo que tenía, y, su familia lo abandono, tiene que dormir en un cajero, por si fuera poco, le han diagnosticado, una enfermedad rara, rara y mortal, si no recibe tratamiento pronto, porque tiene cura, sólo que el medicamento que la cura, vale mil €, que él no tiene

¿Dónde esta ese cajero?

Mi madre, me lo dijo, era el mismo cajero, donde yo, había sacado el dinero; el rufián había tenido en sus manos el dinero para curarse, y, me lo había devuelto, yo no podía quedarme quieta

A la mañana siguiente hice las oportunas averiguaciones, para saber que médico lo atendía, y, me hice cargo del coste de su tratamiento; sin que él lo supiera; más  tarde cuando ya estaba curado, conseguí que en la empresa en la que trabajo, le diesen un puesto, nunca supo que yo estaba detrás; no quería que pensara era mi forma de agradecerle

Porque  jamás podría  pagarle lo que hizo por mí, y,  no me refiero al dinero, si no a la lección que me dio, enseñarme que las personas, no se miden por su aspecto, si no por sus actos

Fin




martes, 3 de noviembre de 2015

Día de Reyes

Día de Reyes

Catalina estaba sentada en untaburete, a los pies de mecedora de su abuela, se hallaba completamente absorta en la lectura de un libro, pero de repente, alzo la vista, del libro, lo cerro con cuidado, depositándolo en la hierba, y, miro fijamente a su abuela
“abuela,  háblame del día de reyes”

La abuela, una mujer mayor, se saco las gafas, las metió en el bolsillo de su bata, se levanto, de su asiento, se froto las manos, y, dijo, entre seria, y,risueña
“¿A qué viene, esta pregunta, chiquilla, estamos en agosto, no me dirás que ya estas pensando en los regalos, mira que faltan meses?

“Nada de eso abuela, quiero saber el origen de la fiesta, de la celebración, su sentido, su por qué”
“Bien en ese caso, vamos allá, pero antes deja que me vuelva sentar, y, acomode los cojines, que mi vieja espalda, ya aguanta poco.

Veras, Catalina, el primer día de Reyes, tuvo lugar hace dos mil años, puede  que alguno más, o, alguno menos, eso es lo de menos, pero por ahí, anda la cosa; los  protagonistas del primer día de Reyes, fueron unos padres jóvenes, con un bebé, que era un regalo de Dios,  todo bebé, lo es, sea sano, o, enfermo, pero aquel bebito, lo era de un modo especial, como no se volverá a dar nunca, porque Dios mismo, se regalaba en él, tanto que el bebé, además de un bebé indefenso, era el mismísimo Dios, Creador de Cielos, y, tierra.

Resulto que cuatro hombres de ciencia, que no sé,  que no sé  porque los han hecho reyes, tampoco intuyo el motivo, de empeñarse en decir que fueron 3, cuando eran 4, manías de  la historia, tal vez lo hayan hecho porque Mateo habla de 3 regalos, oro, incienso, y, mirra, y, es que olvidan el regalo más importante, él que hizo, Eliab

Aquí, Catalina, interrumpió a su abuela

¿Eliab?

Si, querida nieta, Eliab, el cuarto mago; él que hizo el regalo más importante

¿Qué regalo abuela?

La vida,  él fue quien oyó a los esbirros de Herodes, hablar de la orden de matar a todos los bebes, y, niños pequeños, y, fue corriendo de noche, avisar a José, quien lo oyó medio dormido, después fue avisar a todos los demás, pero muchos, lo tomaron por un loco, y, no le hicieron caso, cómo iban a creer, a un pagano, no olvides que los Magos eran idolatras
De nuevo, volvió a interrumpir, Cátalina

Abuela, creo, que te equívocas, Mateo, dice, que San José, fue avisado por un ángel

Lo sé, pequeña, pero te recuerdo que, no dice, por un espíritu, si no por un ángel, palabra que como sabes significa, “mensajero”; y, eso fue, Eliab, para San José, un mensajero de Dios, que le ayudo a salvar la vida de su pequeño Jesús

Pero Jesús, también les hizo su regalo, les dio la oportunidad de conocer al Mesías, el don de la Fe, y, La Gracia

Como sucede ahora, los padres de Jesús, San José,  y, Santa María, serían los encargados de cuidar aquellos regalos, que el Niño, había recibido, en primer lugar, la vida humana de Jesús, y, después los otros regalos de un valor infinitamente, más pequeño, para José, y, María, su mejor regalo había sido, salvar la vida de su Pequeñín, y, ese fue el primer día de reyes, aunque mejor, habría decir de astrónomos, que  ese era el oficio, de estos personajes no confundir con astrólogos.

Que bonito abuela, pero que distinto de lo que sucede,  hoy ese día
De distinto muy poco, querida mía

Jesús sigue recibiendo los regalos, en los niños, en los sencillos de corazón, porque lo hecho a otro, es hecho a Él mismo, los magos, hoy son, todos aquellos que se privan de algo, para hacer feliz, a otro, sobre todo, a un niño pequeño, o, un viejito, o, un enfermo, tampoco faltan los padres, como en la primera noche de reyes,  que no son sólo los progenitores, si no todo él que se inclina con cariño hacia otro, tú, cuidándome, eres mi madre, aunque seas en realidad mi nieta

Los Magos originales, siguen ahora en el Cielo, intercediendo, por nosotros

Si, abuela, pero hay diferencias, los niños no hacen regalos, sólo los reciben, Jesús, si hizo regalos, los has dicho tú

Claro que hacen regalos los niños, porque no hay mayor regalo que la sonrisa de un niño

Vale. Pero que me dices de Papa Nöel

Santa Claus, bien, porque representa a San Nicolás, un obispo ruso del siglo IV,  de quién te hablare otro día, si Dios me deja, pero el gordo  vestido de rojo, y, blanco tocando sin saber porque una campanilla,  y, diciendo, “ohhhhhhh; ese no significa nada, ni es nada, sólo un monigote de los grandes almacenes; pero los que no tienen a Dios, hacen como el diablo, imitar, el diablo es la mona de Dios

Qué te parece, Cátalina, si les pides a los Magos, a los que ya viven en el Cielo, un regalo especial

Qué regalo abuela

Que Jesús nazca de nuevo, en todos los corazones, para todos los seres humanos, porque hay muchos, para los que aún no han nacido

Abuela, nació, hace 2.000 años

Lo sé, pero, tiene que nacer, en el corazón,  que los hombres sepan que es el Hijo de Dios, el único Salvador, que los ama, que con Él, no hace falta el gordo vestido de rojo, en suma, pequeña, pide el Don de la Fe, para los pobrecillos que no la tienen, el regalo que Jesús, hizo a los Magos

Fin



jueves, 29 de octubre de 2015

La Cena


La Cena



Luisa, había quedado para ir a cenar,en un conocido restaurante, con Pedro, y, Antonia su mujer; hacía tiempo que no salía de casa, salvo para lo imprescindible, hacer la compra, y, una vez al mes, ir a la peluquería; o, a la iglesia, por compromiso, si había un funeral

Antes, no, antes de “aquello”, Luisa iba a la peluquería, cada dos, o, tres días, al cine, al teatro; cenaba fuera de casa, todos los fines de semana, en compañía de Juan su esposo, su compañero; y, por supuesto iba a Misa, y, luego al concierto

Vivía la Misa, solía decir, no entiendo que haya gente, que no crea en Dios.

Sólo faltaba una cosa, al amor que sentía por su esposo, un hijo, que no llego aunque fue buscado, pero de todo eso, hacía ya tanto tiempo; demasiado ya, siete años, de la muerte de Juan, en aquel accidente; ocho, o nueve años, de lo que dio origen, a todo aquello, de lo que rompió su vida; la convirtió en una amargada, y, mato su fe

Mientras terminaba de arreglarse para llegar a tiempo al restaurante, al que tras mucho rogarle Antonia, había accedido, a ir, para festejar el cumpleaños de esta

Evoco, el día en que Isaura, la chica que servía en su casa, se había acercado a ella, con la cabeza gacha, para decirle, que estaba embarazada de D. Juan,  recordó como había sentido, ganas de abofetearla, pero se había contenido, y, en lugar de ello, la había invitado a compartir un café en la cocina, y, charlar un rato; la chica, le había contado, que D. Juan, le había dicho, que lo suyo, había sido un error, que no la amaba, el amaba, a, su esposa, a doña Luisa;  pero como no era hombre, que desdeñase sus obligaciones, se ocuparía del niño, que llevaría su apellido

Luisa, conteniendo su rabia, le dijo, que no podía ser madre soltera, tener un hijo de un hombre casado, que no creyese, que Juan, iba dar sus apellidos al niño, él se debía a su esposa, a su nombre, a su apellido, pero había una solución; no tener el niño, aún estaba a tiempo, pues no llegaba la los 3 meses, así, que no había peligro, le daría el dinero para la clínica,  una buena clínica, no quería que su vida corriese peligro, también le daría dinero, para volver a su casa, al pueblo

La chica, no se atrevía a abrir la boca, en un momento  se le escapo que era un crimen, pero Luisa, la cortó en seco, y, la pobre no replico más

Luisa, le consiguió cita en el abortorio, y, se dispuso a acompañarla, pero Isaura, se negó, y, se llevo consigo también sus pocas pertenencias; y, el dinero para volver al pueblo

Ya no supo más de ella; después fue lo de Juan, estaba de viaje, y, cuando regreso, le extraño no ver a Isaura, y, pregunto por ella; Luisa, hecha una fiera, le arrojo en cara su adulterio, que estuviese dispuesto a dar su nombre a un bastardo, bastardo que no nacería,  porque le había pagado el aborto a su madre; Juan la insulto, la llamo asesina, le dijo, que no tenía derecho a matar a su hijo; no lo vio más con vida, se estrello con su coche

Luisa, empezó a sentirse culpable de su muerte, y, de la del pequeño no nato,  dejo de ir a la iglesia, pues no podía creer en Dios; no quería sus amigas, que sólo conocían lo de Juan, su muerte, pensaron al principio que era por el luto; pero el paso de los años, les hizo pensar incluso,  mejor dicho temer por su salud mental

Una mujer de 38 años, que llevaba la vida de una anciana, y, es que para Luisa, la vida no tenía razón de ser

Ya no sabía porque había aceptado, ir a cenar con sus dos amigos

Llego con retraso, tanto la cena como la velada, transcurrieron con un ambiente apacible, sereno; hasta que vio, a un chiquillo de unos 7 años en la mesa contigua, el niño era el vivo retrato de Juan; o, eso pensó ella

Dio gracias a Dios, internamente, de que Isaura, no le hubiera hecho caso, y, hubiese dejado nacer a su hijo, así ella no era una asesina

Al día siguiente, trataría de enterarse de donde vivían;  de que no le faltase nada al pequeño, eso si, de forma que no se enterase nunca, de quien era su benefactora

Su rostro brillaba de felicidad, y, sus amigos pensaron que por fin, había vuelto, “La vieja Luisa”

Lo primero que hizo, a la  mañana siguiente, fui ir a confesarse; a continuación al restaurante, para entregar un sobre, para el niño que estaba en la mesa 14; como las mesas eran por reserva, el jefe del restaurante, conocía el nombre de las personas que reservaban mesa, por lo tanto, debería hacer llegar aquel sobre, a la persona que había reservado la mesa 14; para el pequeño, a quien debería  entregarle el dinero, bueno, a un niño no se le da tanto dinero, lo que debería hacer, sería ingresarlo en una cuenta; se negó a dar su nombre, se trata de una antigua deuda. ¿Entiende?

Estaba segura, de que el pequeño era el hijo de Juan, e Isaura, que había sido adoptado, aunque también era posible, que los señores que lo acompañaban fueran los nuevos amos de su mamá, de Isaura

De esa forma, el pequeño Ricardo Ruíz Almansa, hijo de los señores de Ruíz, y, Almansa, banqueros, recibía cada mes, un sobre con mil quinientos euros, dados por mano anónima, dinero que se debía invertir en el mejor banco, y, lo hacían en el mejor banco, los necesitados

Luisa, poco, a poco, volvió a la normalidad, segura de haber  hallado al pequeño Juan, nunca supo la dura verdad, que su falta de misericordia, de la que tan arrepentida estaba,  había causado no sólo la muerte de su esposo Juan, en el accidente, si no la de su hijo no nato, en el abortorio, la clínica criminal, donde el pequeño murió, vilmente asesinado, cuando aún le faltaba mucho tiempo para venir al mundo, y, no sólo él, también la pobre Isaura, la muchacha infeliz, a la que no le había dado otra salida, falleció, en la mesa del abortorio

Pero Luisa, nunca lo sabría, ya había penado bastante, y, en el Cielo, los tres, Juan, Isaura, y, el pequeño, pidieron a Dios, le diese otra oportunidad a la pobre Luisa, esa oportunidad fue la  Cena, con sus amigos, y, el encuentro con el pequeño Ricardo, al que tomo, por un pequeño Juan, aunque ningún parecido hubiese, entre el pequeño, y, su esposo


Fin