El cisne del río Cabe
En el río Cabe, en la ciudad, más bien aldea, o pueblo rural de Monforte de Lemos.
Cerca del mal llamado “Puente romano”, Puente viejo, y, va que se pierde, hay un paseo fluvial, mal cuidado, sucio, viejo. Pero no voy hablar ni del puente, ni del pueblo, ni siquiera del río
Voy hablar de un cisne blanco, que mezclado con otras aves acuáticas, se desliza por las aguas, no muy limpias, todo hay que decirlo
A veces el ave, sale con otras de su especie, a los pequeños prados que rodean, el paseo, extiende sus blancas alas al cielo, menea su cuello, come en la hierba, luego se aleja del grupo, y, se queda solo mirando, a lo lejos.
Un día me pareció ver una lágrima en sus ojos, tal vez alguno pueda pensar que estoy loca, un poco sí, lo confieso, y, me alegro de ello, es precisa un poco de locura, para vivir en este mundo. Pero sigamos con el cisne del río Cabe
Decía que el animal, parecía llorar, y, es cierto. Porque este cisne tenía una hermosa compañera, una cisne macho, con la que recorría las aguas de otro río, El Tormes en Salamanca, pero un día, una persona, no sé si natural de Monforte, o de otro pueblo, decidió tomarlos para su finca privada, la hembra y los cisnes pequeños murieron. Y, sólo quedo el cisne macho. Que por decisión de las autoridades no podía estar en finca privada, y, dado que su captor, había llegado con ellos a Monforte, termino en el río Cabe, por eso, El Cisne blanco llora por su amada, y, por sus hijos, no ha vuelto a tomar pareja, cosa normal en su especie, y, sueña el día. Porque está convencido de ello. De hallar a su amada en el Cielo, y, deslizarse por las aguas de las lagunas celestiales
Yo, también creo que será así. Mientras tanto, y, mientras dure mi estancia en esta mal llamada ciudad. Cada vez que paso por el Puente viejo, y, veo al Cisne blanco, le envió un saludo, aunque las gentes de este lugar me miren como una loca. No me ofende. Porque es un poco verdad
Fin
sábado, 17 de agosto de 2019
domingo, 16 de junio de 2019
sable (bíblico)
El sable (bíblico)
Anturio era un soldado romano,
que había sido puesto a las órdenes de Herodes, como buen militar era
obediente, pero no tenía simpatía por Herodes, y, todos los días, pedía a los
Dioses, que le permitieran no cometer injusticias para complacer al tirano. Es decir
a Herodes
Aquella mañana, no encontró su
sable, lo buscó y, rebusco, pregunto a sus esclavos, nadie sabía que había
pasado.
Fue entonces cuando, le llego
aviso de que Herodes, deseaba verlo, a él y, a sus compañeros
Herodes les contó, que había
tenido noticia de que había un nuevo rey, que quería su puesto, pues el rey de
los judíos era él, aquel rey, era un impostor, e iba acabar con él
Todos le dijeron, si le iba
declarar la guerra
A lo que Herodes dijo que no, lo
iba matar
Entonces le preguntaron todos, si
había dado orden de buscarlo y detenerlo
No, dijo, Herodes no sé dónde está,
sé que nació en Belén, como mucho hará dos años, aunque es posible que sólo
haya meses de eso
Todos se rieron, pues lo tomaron
por una broma
Pues que se haga grande, y, luego vuestra Majestad
lo vencerá
No, es una broma, estúpidos,
vocifero, el maldito rey, por eso he ordenado que deis muerte, a todos los bebés
de esa edad
Hubo protestas, pero la amenaza
de perder su propia vida, les hizo desistir
Anturio, se acercó a Herodes y le
dijo, que no podía obedecer pues había perdido su sable, Herodes, le riño, y,
amenazo, pero como no apareció, pues no pudo hacer nada.
Quien si lo hizo fue
Anturio, que aviso a muchas familias, aunque la mayoría no le creyó porque era
un gentil, un pagano, quien si lo hizo, fue el Cuarto Rey Mago, Eliab, y,
aprovecho para ser el ángel que aviso a San José, y, así se pudo salvar Jesús,
Por la noche, Anturio, estaba
dando gracias a sus Dioses, cuando oyó una voz, miro, y, vio un joven, tenía su
sable en la mano. Le dijo, “Soy David, el Rey David, te doy las gracias porque
eres bueno, y, no quieres matar inocentes, yo estoy en el Limbo, lo que llamáis
el Sheol, hoy tú has salvado la vida de mi heredero, el verdadero rey de
Israel, ahora van camino a Egipto, Dios quiere premiarte, porque eres bueno,
deja el servicio a Herodes, no temas se te va ayudar, luego cambia de ciudad,
y, busca un rabino que te explique la verdadera fe”
Anturio, se dijo que era un
sueño, y, así debía de ser, pero el caso
es que a su lado, en su almohada estaba el sable, no sabía qué hacer, pero vio que estaba cojo
Su cojera no mejoró, y, claro
tuvo que dejar de ser soldado, así que se cambió de ciudad e hizo, lo que el
Rey David en la visión le había dicho. Y, así conoció la verdadera fe
Y, un día conoció, a, bueno esa
es otra historia
Fin
sable (relato)
El sable (relato)
El pequeño Luis, cumplía cinco años, y, su abuela Leandra, le hizo un regalo muy especial, un sable de madera. Se lo entrego en una caja con un gran lazo, a Luis le agrado mucho pues tenía muchas ganas de tener un sable, y, convertirse en un guerrero, que venciera a todos los malos del mundo.
Pero su abuela Leandra, le dijo, “te lo regalo, para que cuando seas mayor, luches para que no haya armas, sólo sables de juguete”
Luis no entendía, para él las armas eran buenas, así que se puso a jugar tampoco era ocasión de pensar mucho, que sólo tenía cinco años
Cansado de jugar con sus amiguitos, y, sus hermanos, se sentó en un rincón del jardín, y, se quedó dormido
De pronto, miró y no conocía lo que tenía delante, era un paisaje diferente, aunque el lugar era el mismo, pero de otra forma, oyó la voz de su papá, llamándolo, “Luis, Luis”, se acercó corriendo su papá estaba vestido de forma rara, como esos señores de las pelis, y, tenía un sable en la mano, pero no era el suyo, era un sable de verdad.
Marcho a la guerra, al servicio del César, obedece a tu madre, y, a tú abuela. Luis no entendía nada, pero vio como su padre se despedía de su mamá quien también vestía de una forma muy rara
Al poco tiempo, escucho un ruido, eran caballos que se acercaban, a lomos de los mismos venían hombres, vestidos como su papá, con un papel muy raro en la mano, entraron en casa, con sus sables, para comunicar que su papá había sido muerto por traidor, y, por orden del César, iban a matar a toda la familia, él tuvo miedo, y, se escondió
De pronto oyó que lo llamaban, no contestó, no quería morir, la voz se hizó más fuerte, era su abuela Leandra, todo había sido un sueño
“Te dormiste cariño”, le dijo Leandra
Abuela, no quiero el sable, no quiero ningún arma, porque son malas dejan a los niños sin papás
La abuela sonrió, y, le dijo, ven vamos a enterrarlo
Y, le entrego su verdadero regalo, una pelota, una cocina, y, un tren, la cocina para que cuando fuera esposo y papá, ayudase a su esposa a cocinar.
Fin
El pequeño Luis, cumplía cinco años, y, su abuela Leandra, le hizo un regalo muy especial, un sable de madera. Se lo entrego en una caja con un gran lazo, a Luis le agrado mucho pues tenía muchas ganas de tener un sable, y, convertirse en un guerrero, que venciera a todos los malos del mundo.
Pero su abuela Leandra, le dijo, “te lo regalo, para que cuando seas mayor, luches para que no haya armas, sólo sables de juguete”
Luis no entendía, para él las armas eran buenas, así que se puso a jugar tampoco era ocasión de pensar mucho, que sólo tenía cinco años
Cansado de jugar con sus amiguitos, y, sus hermanos, se sentó en un rincón del jardín, y, se quedó dormido
De pronto, miró y no conocía lo que tenía delante, era un paisaje diferente, aunque el lugar era el mismo, pero de otra forma, oyó la voz de su papá, llamándolo, “Luis, Luis”, se acercó corriendo su papá estaba vestido de forma rara, como esos señores de las pelis, y, tenía un sable en la mano, pero no era el suyo, era un sable de verdad.
Marcho a la guerra, al servicio del César, obedece a tu madre, y, a tú abuela. Luis no entendía nada, pero vio como su padre se despedía de su mamá quien también vestía de una forma muy rara
Al poco tiempo, escucho un ruido, eran caballos que se acercaban, a lomos de los mismos venían hombres, vestidos como su papá, con un papel muy raro en la mano, entraron en casa, con sus sables, para comunicar que su papá había sido muerto por traidor, y, por orden del César, iban a matar a toda la familia, él tuvo miedo, y, se escondió
De pronto oyó que lo llamaban, no contestó, no quería morir, la voz se hizó más fuerte, era su abuela Leandra, todo había sido un sueño
“Te dormiste cariño”, le dijo Leandra
Abuela, no quiero el sable, no quiero ningún arma, porque son malas dejan a los niños sin papás
La abuela sonrió, y, le dijo, ven vamos a enterrarlo
Y, le entrego su verdadero regalo, una pelota, una cocina, y, un tren, la cocina para que cuando fuera esposo y papá, ayudase a su esposa a cocinar.
Fin
jueves, 25 de abril de 2019
El Pan (bíblico)
Él pan
Jeremías no daba a abasto, debido a las fiestas de Pascua, todo el mundo le encargaba sus panes ácimos, cierto que en la mayoría de las casas, los cocían las mujeres, pero siempre eran insuficientes, pues no faltaban los parientes y amigos de la diaspora, que volvían a casa
Aquella mañana, observo sus 2 panes ya no le quedaban más eran preciosos, pronto vendría por ellos Juan, el hijo menor del pescador Zebedeo, María la viuda de José el Carpintero, los había hecho casi todos, para la cena de su Hijo, pero se había acabado la harina, así que recurrían a él
Mientras Jeremías, salia al vestíbulo, los panes hablaban entre si, el primer pan, dijo que estaba deseando el momento en sumarse a la celebración de la liberación de la esclavitud de Egipto
el otro pan se echo a reír, "Deseando que te claven un cuchillo, te hinquen unos dientes, pues yo no, y, pienso hacer lo que sea, porque no me vendan, rodare y caeré al suelo"
"Vaya tontería, sabes que nos va comprar Jesús"
" Mira que grandeza nos va comer un carpintero, rechazado por los grandes del Pueblo, que no amigo, yo no voy a esa mesa"
Cuando llegó, Juan, Jeremías le dijo que le regalaba los panes, el Maestro, es decir Jesús, había curado a su hermano de la lepra; así pues le dio un pan, pero cuando quiso tomar el otro cayo al suelo, Juan dijo que lo aceptaba igual, pero el pan rodó, y, rodó, hasta ponerse debajo de un mueble y, fue imposible
A la noche comieron los panes y, en mitad de la cena, Jesús tomo el único pan, que había conseguido Juan, pronuncio unas palabras, tras pedir en oración permiso a su Padre Dios, y, el Pan se transformo en su Cuerpo, Él mismo se hizo presente en Aquel pan, que ya no era Pan era Él mismo, el humilde pan que deseaba ser comido, para así ser parte de la celebración de la Pesej, la Pascua judía, se convertía en el Cuerpo del Hijo de Dios, el Pan de la Nueva Pascua, la definitiva la Pascua cristiana y eterna. En cuanto al otro pan, pues al cabo de varios días, lo encontró Jeremías, sin moho pues era ácimo, pero duro como una piedra, que ni para las gallinas servía, así que lo arrojo al vertedero, sin besarlo, pues al pan lo besamos porque nos recuerda La Eucaristía, y, en cierto modo seguro que por homenaje a aquel buen pan. y, de aquello Jeremías aún no se había enterado.
y, mucho menos el pan que no quiso ser comido
fin
Aquella mañana, observo sus 2 panes ya no le quedaban más eran preciosos, pronto vendría por ellos Juan, el hijo menor del pescador Zebedeo, María la viuda de José el Carpintero, los había hecho casi todos, para la cena de su Hijo, pero se había acabado la harina, así que recurrían a él
Mientras Jeremías, salia al vestíbulo, los panes hablaban entre si, el primer pan, dijo que estaba deseando el momento en sumarse a la celebración de la liberación de la esclavitud de Egipto
el otro pan se echo a reír, "Deseando que te claven un cuchillo, te hinquen unos dientes, pues yo no, y, pienso hacer lo que sea, porque no me vendan, rodare y caeré al suelo"
"Vaya tontería, sabes que nos va comprar Jesús"
" Mira que grandeza nos va comer un carpintero, rechazado por los grandes del Pueblo, que no amigo, yo no voy a esa mesa"
Cuando llegó, Juan, Jeremías le dijo que le regalaba los panes, el Maestro, es decir Jesús, había curado a su hermano de la lepra; así pues le dio un pan, pero cuando quiso tomar el otro cayo al suelo, Juan dijo que lo aceptaba igual, pero el pan rodó, y, rodó, hasta ponerse debajo de un mueble y, fue imposible
A la noche comieron los panes y, en mitad de la cena, Jesús tomo el único pan, que había conseguido Juan, pronuncio unas palabras, tras pedir en oración permiso a su Padre Dios, y, el Pan se transformo en su Cuerpo, Él mismo se hizo presente en Aquel pan, que ya no era Pan era Él mismo, el humilde pan que deseaba ser comido, para así ser parte de la celebración de la Pesej, la Pascua judía, se convertía en el Cuerpo del Hijo de Dios, el Pan de la Nueva Pascua, la definitiva la Pascua cristiana y eterna. En cuanto al otro pan, pues al cabo de varios días, lo encontró Jeremías, sin moho pues era ácimo, pero duro como una piedra, que ni para las gallinas servía, así que lo arrojo al vertedero, sin besarlo, pues al pan lo besamos porque nos recuerda La Eucaristía, y, en cierto modo seguro que por homenaje a aquel buen pan. y, de aquello Jeremías aún no se había enterado.
y, mucho menos el pan que no quiso ser comido
fin
martes, 16 de abril de 2019
Confidencia bíblico
Lázaro y sus hermanas estaban encantados, porque José, el amigo de su padre Lázaro, y su esposa María junto con su hijo Jesús, se alojaban en su casa.
los niños Lázaro y Jesús, eran amigos, y, siempre que sus padres se lo permitían estaban juntos. Los padres de Jesús habían ido, para celebrar la Pascua, en Jerusalén, con unos parientes que eran también parientes de Séfora la mujer de Lázaro padre; Jesús era la primera vez que iba al Templo, bueno la segunda, pero de la primera a los 40 días de nacido, no se había enterado, ahora miraba extasiado la maravillosa construcción.
Aunque no podía reprimir un estremecimiento cuando oía balar una oveja, o mugir una vaca o un ternero que estaba siendo sacrificado. Sí del dependiese no se haría.
Los días pasaron, y, José y María se despidieron de Lázaro y Séfora y de sus hijos, llamaron a Jesús, pero al no acudir dieron por hecho, que estaría en la caravana, pero no estaba en la caravana, lo buscaron, volvieron a todos los sitios donde había estado, a casa de parientes nada, y, como no, volvieron a la casa de Lázaro, no estaba, pero Séfora la madre mando a éste hasta el Templo, a ver si lo encontraba allí
Y, allí estaba haciendo preguntas y respondiendo
Lázaro fue corriendo hasta él
Tus padres te van a matar, te llevan buscando 3 días, qué haces aqui
ya lo ves, esta es mi casa
tú estas chalado, tú casa, ésto es el Templo del Señor
ya lo sé, por eso digo que es mi casa, es La Casa de mi Padre, de mi Abba
La Casa de tu abba, esta en Nazaret, tu abba es José
No, Lázaro José no es mi padre, bueno si lo es, pero no como tu piensas, yo soy hijo de Dios
claro como todos
No, me has entendido, lo que quiero decirte es que "Yo soy el Hijo de Dios", y, soy, El Enviado el Mesías
Lázaro no sabía que decir, Jesús nunca le había mentido, además para que iba decir aquello, que de no ser cierto, sería una blasfemia. Sin saber cómo se vio de rodillas, diciendo. Señor, soy indigno de tu amistad
Pero Jesús lo tomo de un brazo y lo levanto, tranquilo, y de esto no digas nada, espero que nuestros padres nos dejen vernos pronto
Y, Lázaro se fue avisar a María, y, bueno esa parte la cuenta Lucas muy bien
la amistad de Jesús y Lázaro nunca se rompió, por eso cuando un día murió Lázaro, Jesús no pudo evitar llorar, claro que después lo volvió a la vida.
los niños Lázaro y Jesús, eran amigos, y, siempre que sus padres se lo permitían estaban juntos. Los padres de Jesús habían ido, para celebrar la Pascua, en Jerusalén, con unos parientes que eran también parientes de Séfora la mujer de Lázaro padre; Jesús era la primera vez que iba al Templo, bueno la segunda, pero de la primera a los 40 días de nacido, no se había enterado, ahora miraba extasiado la maravillosa construcción.
Aunque no podía reprimir un estremecimiento cuando oía balar una oveja, o mugir una vaca o un ternero que estaba siendo sacrificado. Sí del dependiese no se haría.
Los días pasaron, y, José y María se despidieron de Lázaro y Séfora y de sus hijos, llamaron a Jesús, pero al no acudir dieron por hecho, que estaría en la caravana, pero no estaba en la caravana, lo buscaron, volvieron a todos los sitios donde había estado, a casa de parientes nada, y, como no, volvieron a la casa de Lázaro, no estaba, pero Séfora la madre mando a éste hasta el Templo, a ver si lo encontraba allí
Y, allí estaba haciendo preguntas y respondiendo
Lázaro fue corriendo hasta él
Tus padres te van a matar, te llevan buscando 3 días, qué haces aqui
ya lo ves, esta es mi casa
tú estas chalado, tú casa, ésto es el Templo del Señor
ya lo sé, por eso digo que es mi casa, es La Casa de mi Padre, de mi Abba
La Casa de tu abba, esta en Nazaret, tu abba es José
No, Lázaro José no es mi padre, bueno si lo es, pero no como tu piensas, yo soy hijo de Dios
claro como todos
No, me has entendido, lo que quiero decirte es que "Yo soy el Hijo de Dios", y, soy, El Enviado el Mesías
Lázaro no sabía que decir, Jesús nunca le había mentido, además para que iba decir aquello, que de no ser cierto, sería una blasfemia. Sin saber cómo se vio de rodillas, diciendo. Señor, soy indigno de tu amistad
Pero Jesús lo tomo de un brazo y lo levanto, tranquilo, y de esto no digas nada, espero que nuestros padres nos dejen vernos pronto
Y, Lázaro se fue avisar a María, y, bueno esa parte la cuenta Lucas muy bien
la amistad de Jesús y Lázaro nunca se rompió, por eso cuando un día murió Lázaro, Jesús no pudo evitar llorar, claro que después lo volvió a la vida.
sábado, 6 de abril de 2019
O pan ( conto galego)
O pan
Carmela quedou viuva moi nova,
con tres picariños mais outro que naceu
sete meses despois da morte do seu pai.
D’aquela a xente casaba moi nova, o millor dito,
casabana. Asi que os 20 anos, Carmela xa era nai de catro meniños, probes, probes de andar a pedir non eran, pro
ricos, o que se dí, ricos pois tampouco
Tiñan unha leiriña que
traballaba Carmela, cando podía, unha
vaquiña, unha porca de cria, en alguns, coellos, e galiñas
Na aldea había un so forno pra cocer o pan, o forno era propiedade
do que antaño fora o señor feudal, e levavano, os seus herdeiros, o mellor
dito, o herdeiro, Anton, un bon rapaz, que
só lles cobraba unha pequena cantidadade, en fariña, cartos u, outros bens
Carmela, iba cocer o pan, coma os outros veciños e pagaba
o mesmo que os outros, pro veu un día, que tivo malas colleitas, enton non
podía pagar, e falou con Anton, Anton dixolle que xa pagaría cando poidese que
primeiro ela e os nenos
E cando Carmela, quixo pagar,
respostou, que estaba errada, que non lle debía nada
E outro día, confesoulle que sentía por ila, algo
especial, e quería que fose a sua dona, Carmela , dixolle que ila se debía o
seu home, e os seus fillos, pro Anton, contoulle, que o matrimonio, era hasta a
morte dun dos esposos, e o seu marido,
levaba xa morto maís de catro anos. É que
ademáis, por il, podían vivir coma irmans hasta que ela quixera
Pero Carmela, rechazouno, non lle ia dar os seus
pequenos un padastro, e asi foi pasando o tempo, e ela seguía rechazando a
Anton, ainda que xa o amaba. As veciñas
decían lle que era unha toleima, que os fillos marcharían un día, e unha muller
precisaba un home que a defenderá, hai que lembrar que falamos do seculo XIV.
O caso foi, que chegou o día, en
que os fillos de Carmela, marcharon da casa, a vivir as suas vidas, ningún
quixo quedar ca nai, foi enton cando
Carmela, o ir cocer o pan, dixolle a Anton, que xa estaba soia, Antón
perguntoille, por fillos, e
desexou toda clase de bens, e, ela dixolle,
o mellor agora, poderíamos
O que Anton respostou, non
Carmela, xa e tarde eu, houbera sido un bo pai, dos teus fillos, pro agora
acostumeime a vivir só, teño a miñas cousas, en non te faria feliz, debiches
pensalo mellor cando xo dixen, ti
refutaxes o meu amor, polos teus fillos,
esquecendo que os fillos te deixarían un día
Agora so podemos ser bos amigos,
e podes coma todos vir cocer o pan cando queiras
E Carmela quedou soa o resto da
sua vida, Anton non, home e rico coma era, o final casou un dia nun matrimonio
apañado cunha viuva rica o que non lle unía ningún sentimento
E as xentes notaban que no era
feliz, hasta se volveu un poco amargado, e o mesmo lle pasou a Carmela, por
non, aceptar o amor cando lles chamoou a porta
Fin
Confidencia
La Confidencia
Luisa iba todas las mañanas muy
temprano a comprar el pan, para preparar el desayuno a su esposo, que llevaba
muchos años enfermo en la cama
Todos en el barrio, admiraban a
Luisa, por el cuidado con él que ella trataba a Juan, su marido, sobre todo porque
el hombre cuando estaba sano, no había sido lo que se dice, un buen esposo. Es cierto
que nunca la maltrato físicamente, pero sí en otros sentidos, por ejemplo le
había prohibido que siguiera trabajando en la empresa de coches de alquiler en la que ella prestaba sus servicios, y, entonces la mujer precisaba la
autorización del marido para trabajar, así que tuvo que contentarse con ser una
simple ama de casa
Aquella mañana, Ana, la hija de
la dueña de la tahona, decidió averiguar por su cuenta, y, decidió preguntarle
a la propia interesada
Buenos días. Doña Luisa, puedo
hacerle una pregunta, Luisa le respondió que sí, y, Ana le pregunto porque
cuidaba con tanto esmero a su marido. Luisa le respondió, que por varias
razones, porque era su esposo, porque
era un hombre muy bueno, porque estaban enamorados, y, que no entendía la
pregunta
Entonces Ana, le hablo de cuando
le prohibió trabajar fuera de casa, y, Luisa le conto la verdad, Juan, no le
había prohibido nada, la había defendido, el dueño de dichas oficinas se había
propasado incluso había violentado alguna empleada, y, lo mismo intento con
ella, que se defendió como pudo y, logro escaparse, cuando se lo conto a su
marido, pensaron entre los dos que hacer, denunciarlo sería inútil, pues era la palabra del jefe contra la de
Luisa, decir que dejaba ella el trabajo
sería un riesgo pues podría denunciarla de cualquier falsedad para que volviese,
la única solución era que él su marido, “le prohibiese trabajar, aludiendo a
que era necesaria en casa”, y, asi se hizo, Juan tuvo que trabajar más, por eso
ahora estaba enfermo, concluyo Luisa
Y, por cierto de simple ama de
casa nada, he sido, educadora, pedagoga, psicóloga, catequista, biblista,
consejera sentimental, enfermera, algo médico, economista, cocinera, pastelera, en suma he sido mamá,
mamá y esposa, y, ahora soy doctora en
todo lo anterior porque soy abuela de 6 nietos, los que Dios nos dio por medio
de nuestros 3 hijos. Ya ves Ana, no todo es lo que parece
Ana, pidió disculpas, y, le rogo
a Dios le ayudase a encontrar un marido “tan malo” como el de Doña Luisa
Fin
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