lunes, 20 de enero de 2020

La camisa

La camisa

Pedrito vivía con su madre, sus dos hermanas y su abuela, su papá había muerto en la guerra, su abuelo en un accidente de  trabajo.

En aquella época las viudas no recibían ninguna paga por serlo, así que tanto la abuela como la madre de Pedrito, se esforzaban en trabajar limpiando en otras casas, y, haciendo ropa para unos almacenes.

Pedrito llego a casa muy nervioso, dentro de 5 días, tendrían una función en la escuela y, precisaba una camisa nueva

Carmen su madre, no sabía que hacer no tenía dinero para comprar la tela, pensó por un instante en quedarse con un retal de la ropa que confeccionaba, en el almacén  no se darían cuenta, además seguro que los tiraban, pero se dijo que no, era una mujer honrada, le lavaría y almidonaría el cuello y los puños de la más nueva que tuviese, Y, así lo hizo

El día de la función, Pedrito vio a sus compañeros, su camisa se veía limpia,  bien almidonados cuello y puños pero usada, pero él se sentía el niño más feliz porque se la había preparado su mamá

De pronto una señora le dijo que quería hablar con su madre, la señora era una dama de la reina

y, hablo con Carmen le había encantado lo bien almidonada que estaba la camisa de Pedrito, y, quería que fuese la planchadora de palacio

Ni que decir tiene que acepto, y, desde aquel día la vida de Pedrito y sus hermanas siguió igual, pues gracias a su madre y su abuela nunca les había faltado lo que importa el cariño, Carmen y su suegra la abuela de Pedrito, dejaron las casas en las que limpiaban, no el almacén para él que cosían, pero ahora su principal ocupación era almidonar y planchar la ropa de palacio

Y, Pedrito presumía en el colegio, en su cumpleaños estreno una camisa que le regalo la reina, sólo la puso un día, prefería la vieja preparada por su mamá

Fin

El cordón (bíblico)

El cordón (bíblico)

Zacarías trabajaba haciendo cuerdas, cordones y cestos que después vendía en su pequeña tienda
Aquel día recibió la visita de un esclavo del sanedrín, venía de parte de Caifas el sumo sacerdote, precisaba una cuerda muy fuerte una soga; con la que poder sujetar a un peligroso enemigo de Dios y del pueblo al que esperaban detener en pocos días,

A Zacarías Caifas no le caía bien, pero era el sumo sacerdote, y, sí él decía que hombre era un criminal, es que lo era,

Así pues les vendió la cuerda que querían, el esclavo pago el precio por ella y se fue

Al día siguiente Zacarías comprobó indignado, que se había equivocado, les había vendido una cuerda en mal estado, un cordón que se deshilachaba, no servía ni para atar las patas de una gallina, el criminal seguramente  se les habría escapado, y, Caifas ya debía estar pensando que él, Zacarías era el culpable, no sabía que hacer para disculparse

Encima el sábado estaba ya alli, y, era La Pascua

Decidió no pensar más en ello,  ya tendría tiempo de hacerlo, cuando iba para su casa, lo abordo su vecino, Eliseo

¿Te has enterado ayer detuvieron al rabi de Galilea?,  el Sanedrin lo ha condenado a muerte por blasfemo, ahora lo han llevado ante Pilato el gobernador, para que lo condene en nombre de Roma, van a darle otros argumentos, al perro idolatra, lo de la blasfemia no le importa

¿Sabes como lo detuvieron?

Sí estaba en el huerto de la prensa de aceite con los suyos que huyeron como gallinas, menos uno que iba con los guardas y, les ayudo a detenerlo, y, bueno lo amarraron bien con la cuerda la soga que ayer te compraron a ti

No sabía nada, pero es imposible que lo ataran con el cordón que me compraron, porque estaba en mal estado me di cuenta hoy al comprobar el resto del que lo corte, mira

Eliseo miró y comprendió que aquel cordón no valía para nada

Entonces qué explicación hay

Solo una que ese hombre quería ser detenido, que su entrega fue voluntaria

Me temo hayan detenido al Enviado, y, si es así temblemos porque Dios se pondrá al lado de su ungido, todos yo el primero estamos malditos,

El segundo día de la semana se entero por la gente que iba a la tienda, que el rabi de Galilea había muerto crucificado, y, eso le tranquilizo, Dios no dejaría morir así al Mesías, es más el Mesías permanecería para siempre, no entendía lo del cordón, pero ya no importaba, más tarde fueron otros los que les contaron el rumor de que había resucitado; y, Zacarías volvió a tener miedo

y, pasaron los días y, llego Pentecostés, Zacarías como todos los judíos incluso los venidos de la diáspora, fueron a dar gracias al Señor, entonces vio como un hombre que le dijeron era uno de los del rabi crucificado, el hombre era Simón un pescador, al que el rabi Jesús, llamaba Pedro, era un hombre cobarde que había negado a su rabí cuando este fue detenido ante una criada de Caifas; así que ahora pedirá perdón por haber seguido a un blasfemo,

Pero Pedro no pidió perdón al contrario los acuso de ser aunque por ignorancia los autores los que habían pedido la muerte de Jesús, todos temblaron, Zacarías entre ellos, no podía haber perdón para lo que habían hecho

De pronto alguien pregunto que podían hacer para salvarse, Pedro les dijo, arrepentirse, y, bautizarse en el Nombre de Jesús
Zacarías fue uno de los tres mil bautizados, y de comprender que Jesús se había dejado atar, para que él fuese soltado del poder de Satanás,  y, estallo de gozo y, no pudo evitar reír al saber que Dios lo amaba tanto.

Fin

martes, 17 de diciembre de 2019

El Quinqué

El Quinqué
En la época en que transcurre esta historia, no había luz eléctrica, las personas se alumbraban con lámparas de petróleo, o gasóleo, que llevaban  colgadas en la mano, y, que era como un pequeño farolillo
Este farol se llamaba, “Quinqué”
El protagonista de esta historia es un niño muy pobre, que se quedó huérfano hace poco, y vive con su abuela en una cabaña a las afueras del pueblo, el niño se llama Mateo, la abuela se llama Eugenia, aunque solo tiene 50 años en el momento en que sucede esta historia, es ya muy anciana, por lo que no puede trabajar mucho, lo que hace ayudada del pequeño Mateo, que sólo tiene 10 años, y, que por supuesto no va a la escuela, es salir al bosque a recoger leña, para ellos para calentarse en casa, y, hacer la comida en un pequeño, “ hogar” o cocina de piedra, para comer cultivan un pequeño huerto, muy poco, pues poco pueden, crían algunas gallinas y conejos, también venden en el mercado alguna leña, y, los huevos de las gallinas y, algún que otro animal; Mateo a veces pide limosna, aunque su abuela Eugenia lo reprende por ello

Todas las noches y todas las mañanas le dan gracias al Cielo, por todo lo que les da cada día, la abuela le enseña que pedir a Dios cosas para el mañana es pecado, porque solo se tiene el día de hoy, “No sabes si estarás vivo mañana, así para que vas a pedir lo que hoy no necesitas”, y, “Hay que dar gracias por todo, no te has fijado que leña tan buena hemos encontrado hoy, pues eso es cosa del Señor, y, de La Virgen que no deja de pedir por los pobres”

Antes de acostarse la abuela le contaba una historia de la Biblia, no la leían porque tanto Mateo como su abuela no sabían leer.

Sólo tenían un quinqué, que apagaban al irse a la cama, y, no lo encendían  hasta que el día empezaba a declinar, en casa solían usarlo poco, pues al ser una choza, tenía mucha luz natural y además les alumbraba el fuego de “la cocina”, salvo para buscar alguna cosa,  barrer la casa, y, ordenar porque lo tenían todo muy ordenado
Un día Mateo se encontró en la calle con una niña, que le dijo llamarse Esperanza, era más o menos de su edad y se hicieron amigos, a Esperanza le dio envidia que Mateo no tuviera que ir al colegio, ella tenía un montón de profesores, tenía que aprender un montón de cosas, y, portarse de un modo determinado según la ocasión. En aquel momento debían de estar buscándola como locos,  si la viesen jugar en la calle se ganaría una reprimenda.
Mateo no entendía el porqué, no había nada malo, en jugar en la calle, eso si uno tenía que cumplir con sus obligaciones
De pronto Mateo, abrió su pequeño zurrón saco un pedazo de pan con tocino, todo un lujazo, lo corto con su pequeña navaja, y, ofreció la mitad a Esperanza, toma te gustará
Qué es pregunto la niña, es pan con tocino, esta muy rico
Nunca lo he probado, y, le hinco los dientes, está muy sabroso, tengo que decirlo en casa, a los cocineros, aunque no, pues harían preguntas; oye, los pobres vivís muy bien, no vais a la escuela, coméis cosas ricas, podéis jugar en la calle.

Sí, la verdad es que no, nos podemos quejar, dijo Mateo, y, asi jugando se fue haciendo de noche, y, Esperanza se despidió de su amigo, pues ya la debían de estar buscando

Mateo decidió volver con su abuela, tomó su quinqué, lo encendió, pero de pronto se encontró con la niña, estaba asustada pues todo estaba oscuro, y, ella no tenía con que alumbrarse; por lo que Mateo se ofreció a acompañarla hasta cerca de su casa, al llevar un rato caminando, el niño vio algo que  brillaba en el suelo, se agacho eran unas monedas de oro, 4 monedas las tomo, pensando en su abuela

De pronto unos soldados los detuvieron, quietos, luego se pusieron firmes ante la niña, Alteza vuestro padre el rey está muy disgustado, os hemos buscado por todas partes, podemos saber dónde estaba vuestra Alteza

No tengo porque responder más que ante el rey mi padre, pero lo haré, estuve jugando con mi amigo Mateo, y, comiendo tocino

¿Tocino, su Alteza ha comido tocino?

Sí, mi fiel Gabriel, he comido tocino

Y, jugado con un pobre, tú como te llamas

Me llamo Mateo, señor Gabriel, vivo con mi abuela

Ya, y, eres un ladrón, porque esas monedas que llevas en la mano, no son tuyas, se las has robado a la princesa
Yo a Esperanza no le robe nada, respondió Mateo, las encontré en el suelo gracias a Dios y a mi quinqué, y, las cogí para mi abuela

¿Quién es Esperanza?, pregunto el lacayo

Pues para usted. Su Alteza

¿Su Alteza?, Su Alteza es su Alteza para todo el mundo, y, su nombre es Clara Eugenia

Bien, pero a mí me dijo, que se llamaba ·Esperanza, y, así le llamo que es más bonito que Clara Eugenia, bueno Eugenia es bonito, es como se llama mi abuela

Clara Eugenia, es decir Esperanza, intervino a favor de su amigo, es cierto las monedas las encontró en el camino, en realidad, yo las deje caer, para que mañana pudiesen comprar algo rico en el mercado, y, tal vez alquilar una casa, perdonadme todos, sobre todo, tú Mateo

De pronto hizo su aparición el rey, que regaño un poco a su hija, y, luego como todo padre, rompió el protocolo, y, la comió a besos.

Bien vamos dentro, tú Mateo ven con nosotros

No puedo señor, o cómo se le llame a usted
Me llaman,  Majestad. Pero tú puedes llamarme Carlos
Pues le llamó D. Carlos, no puedo quedarme, tengo que volver a casa, mi abuela debe estar muy disgustada buscándome

Tienes razón, pero no irás solo, preparad un carruaje, voy con el niño a buscar a su abuela

Trataron de persuadirlo, pero era el rey, y, en el rey entonces sólo mandaba Dios

Eugenia estaba muy disgustada, lo había buscado por todas partes, cuando vio, que la carroza real se paraba enfrente, le dio un vuelco el corazón, el rey descendió con el niño, le pidió permiso, para entrar y, se comió un trozo de tocino

Después añadió, “señora le pido mil perdones, los niños ya se sabe, le entrego estas monedas, para que compré lo que precise, y, añado  unas pocas más, podrá comprar una pequeña casa, ahora vengan a cenar y dormir esta noche con nosotros en Palacio”

Majestad no tiene de que pedirme perdón, pero no acepto sus monedas, se lo agradezco, pero somos pobres, no mendigo, trabajamos, no precisamos otra casa, esta es la que Dios quiere que tengamos, El Señor, tampoco tuvo casas mejores. Y, no vamos a ir a Palacio, no sabríamos estar, Pero si su Majestad lo permite los niños pueden jugar algunos días juntos

Lo permito con dos condiciones

Diga su Majestad
Que algún día jueguen en Palacio
Que Mateo vaya a la escuela, usted le enseña muchas cosas, pero en la escuela aprenderá otras, y, a no olvidar las suyas

Majestad, la escuela cuesta dinero
No se preocupe, yo la pago
Pero Mateo no es el único niño pobre de su pueblo
Tiene razón, mandaré que todos los niños tengan escuela gratis, paga el rey

Pues entonces acepto, Majestad
¿Y, lo de jugar en Palacio?
También, lo acepto, pero siempre que su Majestad y la niña, vengan algún día a comer tocino, con nosotros

Eso está hecho, Eugenia, pero entonces no seremos su Majestad ni su Alteza, sino Carlos y, Esperanza, a mi hija le gusta ese nombre, porque era el de su madre.

El rey volvió a su casa, es decir al Palacio
Desde aquel día, Carlos tuvo una nueva amiga, que era princesa, pero eso a él no le importaba nada, lo que no le hizo gracia fue tener que ir a la escuela, aunque eso, fue durante poco tiempo, pues enseguida tuvo un montón de amigos

Y, una noche antes de acostarse le dijo a su abuela
“abuela, sabes la escuela es como un quinqué, porque te ayuda a descubrir cosas que sin su luz, no ves”

Fin




martes, 19 de noviembre de 2019

El Emir

El Emir

Mohamad era un joven islámico recién llegado, al pueblo como tantos otros había tenido que huir de su país

Era un joven alegre, servicial siempre dispuesto a echar una mano, a sus vecinos, con lo que poco a poco, se fue ganando el corazón de todos

Gracias a Caritas y Manos Unidas, había encontrado trabajo en la panadería, que había salido ganando con él, pues hacía unos dulces riquísimos

Además así podían abrir los domingos, pues Mohamad, descansaba como buen musulmán los viernes.

La dueña de la panadería le llamaba cariñosamente, “El Emir”, a él le hacía gracia, y, no se enfundaba, poco a poco, todo el barrio lo conocía por el Emir

La dueña de la panadería, que a todo esto, aún no he dicho que se llamaba Manuela, la señora Manuela, era viuda, y, tenía 3 hijos, juan, Luis, y, Carmela

Carmela era una muchacha que estudiaba 2º años de filosofía, aunque pensaba dedicarse a la panadería, era una muchacha alegre, colaboraba como catequista de adultos  y en cursos de Biblia en la parroquia

Un día, “el Emir”, se fijó en Carmela, y, decidió saludarla, y, probar suerte, invitándola a tomar un café

Ella acepto, y, hablaron de porque había tenido que huir de su país, de los estudios de ella; del daño que los malos musulmanes los yihadista, hacían a una religión a una religión tan bella como el islam, y, del daño que los malos cristianos, los que rechazan a los inmigrantes etc. hacen a una religión tan hermosa como el cristianismo

De tomar café los jueves y viernes por la tarde, pasaron a ir al cine, hasta que un día

Carmela lo invito a su grupo de estudio de La Biblia
Emir, acepto, algunas personas del grupo pusieron mala cara, pero Carmela  no cedió

Y, Mohamad empezó a ir al grupo bíblico, muchas historias las conocía aunque con otra versión, pero le encantaba también la nueva
A muchos les sorprendió su fe en La Virgen María, un día, Emir tuvo una idea

Les pregunto qué les parecería, que él les leyese y les contase historias del Corán

Y, como en todas partes hay intolerantes no faltaron los que dijeron que si se permitía la lectura del Corán dejarían el grupo
Carmela, no podía imponerse, ya había impuesto la presencia de Emir

Así que no le quedó más remedio que decirle que no

Entonces el joven, que no iría más al grupo, si no querían escuchar su Libro Sagrado, no tenía él porque escuchar el suyo

Emir acudió al trabajo como siempre, pero no a tomar su café, ni a ir al cine con Carmela, ella se sentía mal, y decidió abordarlo, le explico las razones que había tenido para no aceptar su propuesta que era muy buena

Y, le sugirió unas ideas
Hablar con el cura que era muy abierto, para organizar otro grupo, donde se leyera y comentara la Biblia y el Corán, se invitarían a otros musulmanes

Si el cura no daba permiso

Lo harían en su casa

Y, el cura dio su permiso, y, con el tiempo hubo musulmanes que abrazaron la fe cristiana

Emir no, pero si se enamoró perdidamente de su Carmela, su cristiana, y, le pidió que se casara con él

Carmela le pregunto, si quería hacerse cristiano, pero de verdad, porque creyese en la fe cristiana

No, respondió, creo en la fe que dieron mis padres soy islámico, Jesús es para mí un profeta, un gran profeta, pero te amo, y, respeto que tú seas cristiana
Eso sí los niños que Allah nos dé, serán islámicos las niñas lo dejo a tu criterio
Salvo que tú, quieras abrazar el islam

Carmela le dijo que no, no iba abrazar el Islam, era cristiana, no muy buena pero cristiana, podían casarse es cierto con matrimonio mixto, pero sería un error
Con un amigo, hasta con tu novio, puedes aceptar otra religión otra forma de relacionarse con Dios, pero ver como sus propios hijos están divididos, y, dejarlos a su aire jamás, tanto Emir como ella eran buenos creyentes, su fe era un tesoro, que debían dar a sus hijos, pero a todos

Su matrimonio tal como pensaba Emir, estaba destinado al fracaso, y, ella no podía apostatar, que eso es lo que sería una conversión falsa al Islam

Y, no podía obligar a Emir a apostatar, que eso es lo que sería una falsa conversión al cristianismo

No, no podían casarse se amaban demasiado como para exigir uno al otro, que cometiese el mayor pecado, la apostasía.

Seguirían como amigos, y, el resto lo dejarían bueno lo dejarían todo en manos de Dios, que era el mismo

Ambos sufrieron mucho al tomar esta decisión, pero el amor ambos lo sabían exige sacrificio

Al cabo de unos años, ambos conocieron personas de su misma fe, y, se enamoraron, y, se casaron

Y, la amistad siguió para siempre entre Emir y Carmela

Fin




domingo, 17 de noviembre de 2019

Vendimia



Vendimia
El Conde de aquel feudo, no era como los demás señores feudales, el consideraba que sus siervos, tenían la misma dignidad que tenía él

Simplemente él había tenido más suerte al nacer, aunque eso era muy discutible

Y, así había educado a su primogénito, enseñándole a respetar a sus siervos, no abusar de ellos

Se acercaba el tiempo de la vendimia, los siervos iban a vendimiar los campos del Conde los que ellos trabajaban, antes de irse para sus casas, el señor les entregaba lo que consideraba justo, por su trabajo

Los demás señores feudales si un siervo robaba uvas, le cortaba las manos, o lo colgaba

El Señor feudal de esta historia jamás lo haría, pero sus siervos no lo sabían, por eso se abstenían mucho de hacerlo

Pero aquel día,  Brunilda una joven campesina que fue a vendimiar,  escondió bajo un montón de ropa en su cesta unos racimos para llevar a casa,  para sus hermanitos, y, su padre enfermo

Fue descubierta, y, llevada a presencia del Conde este miro a su hijo, Braulio, y, le dijo, encárgate tú, pronto serás el Conde y Señor del feudo
Braulio, pregunto a la joven, porque lo había hecho, sí no sabía que había un castigo

La joven respondió que lo sabía, pero su padre y, sus hermanos necesitaban comer

Y, además ella había trabajado aquellas cepas, y vendimiando, la ley era injusta, y, las leyes injustas van contra Dios, y, no se deben obedecer
Eres muy valiente, dijo Braulio, y, tienes razón, has hecho lo que una buena hija, y, una buena hermana, pero te has expuesto a la mutilación o la muerte, ya lo sabes
Lo sé, Señor, y, pido piedad no por mí, pues no la merezco, pues no estoy arrepentida, sino por mi padre, y, mis hermanos, os ruego Señor, que los entreguéis a una familia que se haga cargo de ellos

¿Y, porque no te haces cargo tú?
Yo sin manos, o muerta mal lo veo
·Es que piensas que mi padre y, yo, somos unos ladrones y, unos asesinos, puede que otros señores feudales, lo sean, pero nosotros no, sabemos que sólo hay un Señor Dios
Tú has obrado muy bien, y, mereces un premio no un castigo

El Señor feudal aplaudió a su hijo, y, la joven marchó para su casa, con las uvas, y, unas cuantas cosas más que metieron en su cesto, los criados del Feudo por orden de Braulio

Pocos días más tarde, Braulio se presentó en casa de Brunilda, acompañado de otros presentes y de un médico que curó a su padre, y, así poco a poco, el amor fue naciendo entre los dos jóvenes

Hasta que un día, Braulio pidió su mano a su padre, Brunilda dijo, que lo quería, pero no se casaría con él, hasta que no convenciese a su padre, de que diese libertad a sus siervos

Y, así lo hizo

Y, entonces Brunilda acepto ser la esposa de Braulio, ahora las gentes trabajaban sus viñas, y, el antiguo Señor feudal, les pagaba a los que querían por ir trabajar las suyas, un sueldo justo.
Y, Brunilda y Braulio enseñaron a sus hijos, que ningún ser humano, salvo que haya nacido de una Virgen en un establo es Señor de nadie.

Fin

sábado, 16 de noviembre de 2019

Vendimia. Bíblico

La Vendimia. Bíblico

El Señor del Valle, había adquirido un terreno escarpado, pero muy soleado, lo había trabajado con mucho esfuerzo, y, había puesto al mejor de sus viñadores, a su propio hijo, a su cuidado, planto una viña, una cepa, y, espero que diese buenas uvas
Llego el tiempo de la vendimia, y, en la viña las uvas eran agrazones, uvas que no maduran amargas
Hemos perdido tiempo y dinero, voy mandar que la arranquen, esta ocupando terreno en balde
No, papá no lo hagas, vamos echarle abono, yo mismo vendré todos los días a verla, si hace falta se regará, pero no la arranques, al menos déjala un año más
El Señor del valle acepto, la propuesta de su hijo, la dejo un año más
Al cabo del cual parecía otra, de hermosa que estaba, sus uvas eran las mejores, y, de ella salían los mejores vinos
El Señor del valle, estaba contento con su Viña, se convirtió en la niña de sus ojos, pero había que protegerla de los ladrones, y, también de las aves, que si no se controlaban. Se llevaban todo el fruto, así que ordeno edificar una torre, cavo un lagar que rodeara la viña. Y, lo alquilo a unos labradores, dándoles la orden de que trabajasen bien la tierra, al tiempo de la cosecha, les enviaría a sus propios servidores, para que le entregasen el fruto de la misma, menos el 10% que sería para ellos, esos eran los términos del contrato.

Y, llego el tiempo de la vendimia, el Señor del valle, mando a sus servidores a cobrar, a recibir el fruto de la cosecha, pero los viñadores que ya se creían dueños, aunque hay que decir que el dueño de La Viña, les enviaba todo lo necesario para su cuidado. No quisieron compartir el fruto de su trabajo. Y, echaron a palos y patadas a los pobres servidores
El Señor muy enfurecido, con toda razón, mando otros que corrieron igual o peor suerte
Por último dijo, qué hago, su hijo que amaba mucho aquella viña le dijo, papá, si quieres puedo ir yo, es posible que a mí me traten bien, y, lleguemos a un acuerdo
Y, así se hizo
Pero aquellos hombres en su locura dijeron, “si lo matamos la Viña será nuestra para siempre”, así que secuestraron al joven, lo condujeron a un barranco a las afueras del pueblo, allí le dieron muerte, y, luego arrojaron su cadáver al fondo del barranco.
Cuando se enteró el Señor del Valle, lloró y se enojó muchísimo, mando ir a buscar el cuerpo de su amado hijo, por suerte las heridas eran muy graves, pero no estaba muerto, él tenía los mejores médicos. Y, el joven sano
Cuando estuvo ya restablecido de todo, su padre le pregunto, qué te parece que podemos hacer con los viñadores “que te mataron”, porque eso intentaron y, eso pensaron que habían hecho

Pobres, dijo el hijo
Aman la viña, la trabajan, papá te voy a proponer una idea
Algo propio de alguien tan bueno como tú, que nadie espera, todos esperan que pidas y ordenes su muerte
Qué propones pues hijo
Que los adoptes como hijos, que sean tus hijos, y, tus herederos igual que yo
Así trabajaran la viña mejor pues sabrán que es suya
Sea hijo, aunque lo harán igual
Pero, sea los adoptaré por hijos, si quieren claro esta
Y, así los asesinos del  hijo del Señor del Valle, dueño de La Viña, se convirtieron gracias al hijo del Señor del Valle, al que habían intentado asesinar, en sus hijos y herederos.

Fin

sábado, 9 de noviembre de 2019

Vendimia

La Vendimia

Había llegado el mes de septiembre, pronto comenzarían las clases, pero antes de volver al pueblo, Juan, Ester, y, sus padres irían a la vendimia

A los pequeños no les importo madrugar, ardían en deseos de ver lo que era, era su primera vendimia

Con gorros en la cabeza, para protegerse del sol, al mediodía, con pequeños cestos para ayudar un poco, fueron echando pequeños racimos de uvas en los mismos, viendo como los mayores llenaban grandes capazos, y, se los echaban a los hombros, ni Juan ni Ester podían usar tijeras, así que sólo podían coger los que sus pequeños dedos podían romper

Después de que todas las uvas estuvieron recogidas, fue la comida en el campo, acompañada de cantos, y, bailes de la región, de postre como no uvas

Y, ahora dijo una voz, vamos al lagar

Todos fueron hacia el sitio indicado, y, allí vieron como las uvas eran arrojadas en una especie de piscina donde había unos hombres y mujeres descalzos

Juan dijo a su madre

Mamá, porque les echan las uvas encima, no los ven

Claro que los ven, es para que las pisen

Y, de pronto los hombres y mujeres que estaban en “la piscina” se pusieron a bailar, y, fueron pisando la uva y el líquido de las mismas el vino fue saliendo por unos pequeños caños a otras piscinas y de allí a unos toneles

Que asco, no pudo evitar decir, Ester

No hija, el vino lo purifica, amen de que esas personas se han lavado antes los pies

Y, ya esta el vino para beber

Bueno, no, eso es todavía zumo de uva, ahora tendrá que dormir en las bodegas, primero se hará el mosto del que como no tiene alcohol el abuelo os regalará una botella, después el vino seguirá haciéndose mayor, le llevará meses, años, según el tipo de vino que se quiera, será como todo crecimiento un proceso lento, que apenas se notará, como él que vosotros estáis teniendo ahora.

Carmen la abuela interrumpió, la conversación venía con dos vasitos de zumo de uva, que había recogido en sendos vasos, para sus nietos.

Tomad, bebed, ya veréis que rico, tenemos que dar gracias a Dios por tan buena cosecha, por eso, el primer tonel el de la mujer uva va ser apartada para que fermente aparte, y, sea el mejor vino, es para la persona que más queremos.

Para papá, pregunto Juan
No hijo, no es para tu papá, ni para el abuelo, es para Jesús
El vino ese, se convertirá un día en su Sangre, cuando el sacerdote en Misa, pronuncie las palabras que un día dijo Jesús

Vaya abuela, dijo Ester, o sea que ese vino, llegará a ser Dios
Suena un poco a herejía, pero digamos que en cierto modo sí

Sabes abuela, renunciamos a la botella de mosto, que se transforme  también en vino, para que sea La sangre de Jesús

Aquella noche, regresaron a casa, y, si la abuela les mando la botella de mosto, y, los pequeños nunca olvidaron que aunque  no fuera en una iglesia habían estado en una acción sagrada, acaso no es la naturaleza el Templo de Dios

Fin