lunes, 24 de noviembre de 2025

La bruja buena

 La bruja buena

El pequeño Gabriel mostró a su abuela la figurita de una mujer, se la había dado una señora en la calle para que lo cuidará, le diera suerte. Le había dicho que era una bruja buena, no la señora la figurita que le pidiera lo que quisiera.

La abuela de Gabriel le regañó, por haber desobedecido, el niño sabía que no debía irse ni aceptar nada de desconocidos

Después sentando al pequeño en sus rodillas y santiguándose le dijo muy sería

,- No hay brujas buenas, las brujas y brujos son servidores y amigos del Malísimo. Sí, es posible que a personas a las que quiera ganar para el Infierno, les conceda cosas que puedan parecer buenas pero no lo son

Nosotros pedimos a Dios y a La Virgen. Sabemos que Dios nos quiere, y, sí no, nos da lo que pedimos es que no era bueno.

Mira vamos a hacer una cosa. La abuela tomó un pañuelo nuevo, hecho en el agua bendita, se mojo las manos con el agua Santa. Después tomó la figurita, que pese a no medir más de 9 cm, y pesar menos de 30 gm. De pronto parecía que pesará quintales.

Doña Celia la abuela de Gabriel, consiguió envolver la figurita y atarla con cintas benditas, y, rezó a Dios con la oración que Jesús nos enseñó y a La Virgen con el Ave María

Después tomó al niño de la mano y le dijo

.- Vamos a la iglesia y después a tomarnos un chocolate, mañana la figurita será solo una muñequita con la que podrás jugar

Pero al volver a casa, parecía que una horda salvaje hubiera entrado en la casa, el pañuelo donde estaba envuelta la figurita tenía manchas de sangre oscura y apestaba a huevos podridos

Doña Celia comprendió que el Mal se resistía.

Así que tomó el teléfono y llamó al Padre Víctor

El sacerdote se presentó enseguida en la casa

Al ver la situación y oler el pestazo no tuvo duda. Y, haciendo en unión con Jesús usó de su poder sacerdotal, mando al demonio al Infierno

Unos alaridos horribles llenaron la casa, el pañuelo que contenía la efigie se contorsionaba como si estuviera vivo. Al final solo quedó el pañuelo limpio y con olor a rosas. La figurita había desaparecido en su lugar, había un polvillo que al trazar el sacerdote la señal de la Cruz sobre el mismo se había volatizado

Una vez más El Mal había sido vencido.

Fin



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