viernes, 11 de septiembre de 2026

El denario romano y Jesús

 El denario romano y Jesús 

Jesús era pequeño, pero José su papá lo llevaba muchas veces con él, cuando iba hacer algún trabajo.

Un día al volver de cobrar un trabajo, mientras comían una tortilla de calabacín, que les hiciera María.

Jesús preguntó a José 

Papi. Por qué las monedas que te dieron hoy, son distintas de nuestros siclos.

Verás hijo dijo José, las monedas que nos dieron hoy son denarios la moneda del Imperio romano. Que no es el Pueblo de Dios.

Papá. Interrumpió Jesús. Todos los pueblos son de Dios.

José sonrió. En el siclo nuestra moneda nacional no hay imágenes ni inscripción alguna, para que no caigamos en la idolatría, por eso cuando vamos al Templo, si no tenemos más que denarios los cambiamos por siclos, y, para pagar los impuestos usamos los denarios pues irán a manos de gentiles.

Y, ahora Jesús fíjate bien, hay una imagen es la del César, de Tiberio, la moneda es suya, lleva su efigie por eso se la devolvemos en los impuestos. Pero fijate más pone un texto que me enseñó de memoria tu tío Cleofás. Espero decir te lo como está escrito, pero que nunca debemos decir ni reconocer 

Lo que dice es "Tiberio divino Emperador", el Emperador se declara Dios sin ser lo 

Pobrecito dijo Jesús 

Podemos pagar le los impuestos. Reconocer que es el emperador. No adorarlo, no reconocerlo Dios, no podemos reconocer su Poder su Autoridad, sobre la vida, la libertad, sobre nuestro Pueblo.

La moneda ya que puso su imagen, para él es suya. Pero Dios nos hizo a su imagen, cada ser humano es imagen de Dios, por eso no lo olvides Jesús; ningún ser humano pertenece al César. Y, ahora hijo volvamos a casa

¿Quieres que te lleve a caballito?

Por favor Papi que ya tengo siete años 

Perdonadme pues venerable anciano. Dijo José con una sonrisa

Se rieron padre e hijo, y, volvieron a reírse en casa, al contarlo a María, y ella rió con ellos.

24 años más tarde unos hombres presentaban un denario a Jesús,. ahora la imagen era de Augusto. El resto todo igual, Jesús recordó la enseñanza recibida de José cuando era niño 

"Dad al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios"

Fin

jueves, 3 de septiembre de 2026

El político y las meditaciones de Semana Santa

  El político y las meditaciones de Semana Santa

D. Anselmo Pérez Roquera, era esposo y padre de familia, abogado y miembro del congreso de los diputados.

D. Anselmo nunca ocultaba su Fe católica. Aquel miércoles Santo había participado en el via Crucis que recorría las calles de su pueblo.

Ahora en su casa meditaba sobre la Pasión viendo un programa de una cadena de TV

Comentaba en voz alta 

"Pilato menudo cabron hijo de puta", si está diciendo que es inocente; por qué lo manda castigar, es un canalla.

La meditación sobre la coronación de espinas lo exacerbó aún más, "Le llaman rey y se están burlando"

Incluso unas lágrimas nublaron sus ojos 

La meditación televisiva continuaba

Llegó el momento en el que Pilato, al escuchar que sí, soltaba a Jesús, estaba contra el César. Condenaba a Jesús de Nazaret a morir crucificado 

D. Anselmo no pudo contener se

"Miserable cobarde, por no perder la amistad del emperador, por no perder su cargo político, cobarde, asesino"

Clara la empleada de la casa, vino avisarle, que la comida ya estaba servida

A la tarde D. Anselmo acudió al Congreso, había una votación importante y su partido y, otros tenían disciplina de voto 

Empezó la votación, y, llegó su turno 

"Diputado. Anselmo Pérez Roquera. Vota a favor o en contra de aprobar la interrupción del embarazo hasta la semana 17 a voluntad de la mujer, y, por criterio médico en cualquier momento del embarazo antes del fin del embarazo. Recuerde que son dos votaciones distintas. Qué votos emite

"A favor en el 1⁰ caso; y, a favor en el 2⁰"

El presidente de la Cámara contó los votos y declaró aprobada la ley 

Ya fuera en una cafetería mientras compartían unos pinchos, un compañero de partido le confesaba que hasta que escucho su votación temía que votase en contra.

Es que no me conoces bien Luis, me debo al partido.

Un poco más tarde cenaba, leía un poco. Y, se iba a dormir al día siguiente era Jueves Santo, por la mañana Misa en la catedral, a la tarde, la Misa de la Cena del Señor. Acudiría a todo con su familia, como correspondía al buen católico que era 

Aquella noche tuvo pesadillas, soño con Pilato. Seguro que algo que comió le sentó mal.

Fin