El Quinqué
En la época en que transcurre esta historia, no había luz eléctrica, las personas se alumbraban con lámparas de petróleo, o gasóleo, que llevaban colgadas en la mano, y, que era como un pequeño farolillo
Este farol se llamaba, “Quinqué”
El protagonista de esta historia es un niño muy pobre, que se quedó huérfano hace poco, y vive con su abuela en una cabaña a las afueras del pueblo, el niño se llama Mateo, la abuela se llama Eugenia, aunque solo tiene 50 años en el momento en que sucede esta historia, es ya muy anciana, por lo que no puede trabajar mucho, lo que hace ayudada del pequeño Mateo, que sólo tiene 10 años, y, que por supuesto no va a la escuela, es salir al bosque a recoger leña, para ellos para calentarse en casa, y, hacer la comida en un pequeño, “ hogar” o cocina de piedra, para comer cultivan un pequeño huerto, muy poco, pues poco pueden, crían algunas gallinas y conejos, también venden en el mercado alguna leña, y, los huevos de las gallinas y, algún que otro animal; Mateo a veces pide limosna, aunque su abuela Eugenia lo reprende por ello
Todas las noches y todas las mañanas le dan gracias al Cielo, por todo lo que les da cada día, la abuela le enseña que pedir a Dios cosas para el mañana es pecado, porque solo se tiene el día de hoy, “No sabes si estarás vivo mañana, así para que vas a pedir lo que hoy no necesitas”, y, “Hay que dar gracias por todo, no te has fijado que leña tan buena hemos encontrado hoy, pues eso es cosa del Señor, y, de La Virgen que no deja de pedir por los pobres”
Antes de acostarse la abuela le contaba una historia de la Biblia, no la leían porque tanto Mateo como su abuela no sabían leer.
Sólo tenían un quinqué, que apagaban al irse a la cama, y, no lo encendían hasta que el día empezaba a declinar, en casa solían usarlo poco, pues al ser una choza, tenía mucha luz natural y además les alumbraba el fuego de “la cocina”, salvo para buscar alguna cosa, barrer la casa, y, ordenar porque lo tenían todo muy ordenado
Un día Mateo se encontró en la calle con una niña, que le dijo llamarse Esperanza, era más o menos de su edad y se hicieron amigos, a Esperanza le dio envidia que Mateo no tuviera que ir al colegio, ella tenía un montón de profesores, tenía que aprender un montón de cosas, y, portarse de un modo determinado según la ocasión. En aquel momento debían de estar buscándola como locos, si la viesen jugar en la calle se ganaría una reprimenda.
Mateo no entendía el porqué, no había nada malo, en jugar en la calle, eso si uno tenía que cumplir con sus obligaciones
De pronto Mateo, abrió su pequeño zurrón saco un pedazo de pan con tocino, todo un lujazo, lo corto con su pequeña navaja, y, ofreció la mitad a Esperanza, toma te gustará
Qué es pregunto la niña, es pan con tocino, esta muy rico
Nunca lo he probado, y, le hinco los dientes, está muy sabroso, tengo que decirlo en casa, a los cocineros, aunque no, pues harían preguntas; oye, los pobres vivís muy bien, no vais a la escuela, coméis cosas ricas, podéis jugar en la calle.
Sí, la verdad es que no, nos podemos quejar, dijo Mateo, y, asi jugando se fue haciendo de noche, y, Esperanza se despidió de su amigo, pues ya la debían de estar buscando
Mateo decidió volver con su abuela, tomó su quinqué, lo encendió, pero de pronto se encontró con la niña, estaba asustada pues todo estaba oscuro, y, ella no tenía con que alumbrarse; por lo que Mateo se ofreció a acompañarla hasta cerca de su casa, al llevar un rato caminando, el niño vio algo que brillaba en el suelo, se agacho eran unas monedas de oro, 4 monedas las tomo, pensando en su abuela
De pronto unos soldados los detuvieron, quietos, luego se pusieron firmes ante la niña, Alteza vuestro padre el rey está muy disgustado, os hemos buscado por todas partes, podemos saber dónde estaba vuestra Alteza
No tengo porque responder más que ante el rey mi padre, pero lo haré, estuve jugando con mi amigo Mateo, y, comiendo tocino
¿Tocino, su Alteza ha comido tocino?
Sí, mi fiel Gabriel, he comido tocino
Y, jugado con un pobre, tú como te llamas
Me llamo Mateo, señor Gabriel, vivo con mi abuela
Ya, y, eres un ladrón, porque esas monedas que llevas en la mano, no son tuyas, se las has robado a la princesa
Yo a Esperanza no le robe nada, respondió Mateo, las encontré en el suelo gracias a Dios y a mi quinqué, y, las cogí para mi abuela
¿Quién es Esperanza?, pregunto el lacayo
Pues para usted. Su Alteza
¿Su Alteza?, Su Alteza es su Alteza para todo el mundo, y, su nombre es Clara Eugenia
Bien, pero a mí me dijo, que se llamaba ·Esperanza, y, así le llamo que es más bonito que Clara Eugenia, bueno Eugenia es bonito, es como se llama mi abuela
Clara Eugenia, es decir Esperanza, intervino a favor de su amigo, es cierto las monedas las encontró en el camino, en realidad, yo las deje caer, para que mañana pudiesen comprar algo rico en el mercado, y, tal vez alquilar una casa, perdonadme todos, sobre todo, tú Mateo
De pronto hizo su aparición el rey, que regaño un poco a su hija, y, luego como todo padre, rompió el protocolo, y, la comió a besos.
Bien vamos dentro, tú Mateo ven con nosotros
No puedo señor, o cómo se le llame a usted
Me llaman, Majestad. Pero tú puedes llamarme Carlos
Pues le llamó D. Carlos, no puedo quedarme, tengo que volver a casa, mi abuela debe estar muy disgustada buscándome
Tienes razón, pero no irás solo, preparad un carruaje, voy con el niño a buscar a su abuela
Trataron de persuadirlo, pero era el rey, y, en el rey entonces sólo mandaba Dios
Eugenia estaba muy disgustada, lo había buscado por todas partes, cuando vio, que la carroza real se paraba enfrente, le dio un vuelco el corazón, el rey descendió con el niño, le pidió permiso, para entrar y, se comió un trozo de tocino
Después añadió, “señora le pido mil perdones, los niños ya se sabe, le entrego estas monedas, para que compré lo que precise, y, añado unas pocas más, podrá comprar una pequeña casa, ahora vengan a cenar y dormir esta noche con nosotros en Palacio”
Majestad no tiene de que pedirme perdón, pero no acepto sus monedas, se lo agradezco, pero somos pobres, no mendigo, trabajamos, no precisamos otra casa, esta es la que Dios quiere que tengamos, El Señor, tampoco tuvo casas mejores. Y, no vamos a ir a Palacio, no sabríamos estar, Pero si su Majestad lo permite los niños pueden jugar algunos días juntos
Lo permito con dos condiciones
Diga su Majestad
Que algún día jueguen en Palacio
Que Mateo vaya a la escuela, usted le enseña muchas cosas, pero en la escuela aprenderá otras, y, a no olvidar las suyas
Majestad, la escuela cuesta dinero
No se preocupe, yo la pago
Pero Mateo no es el único niño pobre de su pueblo
Tiene razón, mandaré que todos los niños tengan escuela gratis, paga el rey
Pues entonces acepto, Majestad
¿Y, lo de jugar en Palacio?
También, lo acepto, pero siempre que su Majestad y la niña, vengan algún día a comer tocino, con nosotros
Eso está hecho, Eugenia, pero entonces no seremos su Majestad ni su Alteza, sino Carlos y, Esperanza, a mi hija le gusta ese nombre, porque era el de su madre.
El rey volvió a su casa, es decir al Palacio
Desde aquel día, Carlos tuvo una nueva amiga, que era princesa, pero eso a él no le importaba nada, lo que no le hizo gracia fue tener que ir a la escuela, aunque eso, fue durante poco tiempo, pues enseguida tuvo un montón de amigos
Y, una noche antes de acostarse le dijo a su abuela
“abuela, sabes la escuela es como un quinqué, porque te ayuda a descubrir cosas que sin su luz, no ves”
Fin
martes, 17 de diciembre de 2019
martes, 19 de noviembre de 2019
El Emir
El Emir
Mohamad era un joven islámico recién llegado, al pueblo como tantos otros había tenido que huir de su país
Era un joven alegre, servicial siempre dispuesto a echar una mano, a sus vecinos, con lo que poco a poco, se fue ganando el corazón de todos
Gracias a Caritas y Manos Unidas, había encontrado trabajo en la panadería, que había salido ganando con él, pues hacía unos dulces riquísimos
Además así podían abrir los domingos, pues Mohamad, descansaba como buen musulmán los viernes.
La dueña de la panadería le llamaba cariñosamente, “El Emir”, a él le hacía gracia, y, no se enfundaba, poco a poco, todo el barrio lo conocía por el Emir
La dueña de la panadería, que a todo esto, aún no he dicho que se llamaba Manuela, la señora Manuela, era viuda, y, tenía 3 hijos, juan, Luis, y, Carmela
Carmela era una muchacha que estudiaba 2º años de filosofía, aunque pensaba dedicarse a la panadería, era una muchacha alegre, colaboraba como catequista de adultos y en cursos de Biblia en la parroquia
Un día, “el Emir”, se fijó en Carmela, y, decidió saludarla, y, probar suerte, invitándola a tomar un café
Ella acepto, y, hablaron de porque había tenido que huir de su país, de los estudios de ella; del daño que los malos musulmanes los yihadista, hacían a una religión a una religión tan bella como el islam, y, del daño que los malos cristianos, los que rechazan a los inmigrantes etc. hacen a una religión tan hermosa como el cristianismo
De tomar café los jueves y viernes por la tarde, pasaron a ir al cine, hasta que un día
Carmela lo invito a su grupo de estudio de La Biblia
Emir, acepto, algunas personas del grupo pusieron mala cara, pero Carmela no cedió
Y, Mohamad empezó a ir al grupo bíblico, muchas historias las conocía aunque con otra versión, pero le encantaba también la nueva
A muchos les sorprendió su fe en La Virgen María, un día, Emir tuvo una idea
Les pregunto qué les parecería, que él les leyese y les contase historias del Corán
Y, como en todas partes hay intolerantes no faltaron los que dijeron que si se permitía la lectura del Corán dejarían el grupo
Carmela, no podía imponerse, ya había impuesto la presencia de Emir
Así que no le quedó más remedio que decirle que no
Entonces el joven, que no iría más al grupo, si no querían escuchar su Libro Sagrado, no tenía él porque escuchar el suyo
Emir acudió al trabajo como siempre, pero no a tomar su café, ni a ir al cine con Carmela, ella se sentía mal, y decidió abordarlo, le explico las razones que había tenido para no aceptar su propuesta que era muy buena
Y, le sugirió unas ideas
Hablar con el cura que era muy abierto, para organizar otro grupo, donde se leyera y comentara la Biblia y el Corán, se invitarían a otros musulmanes
Si el cura no daba permiso
Lo harían en su casa
Y, el cura dio su permiso, y, con el tiempo hubo musulmanes que abrazaron la fe cristiana
Emir no, pero si se enamoró perdidamente de su Carmela, su cristiana, y, le pidió que se casara con él
Carmela le pregunto, si quería hacerse cristiano, pero de verdad, porque creyese en la fe cristiana
No, respondió, creo en la fe que dieron mis padres soy islámico, Jesús es para mí un profeta, un gran profeta, pero te amo, y, respeto que tú seas cristiana
Eso sí los niños que Allah nos dé, serán islámicos las niñas lo dejo a tu criterio
Salvo que tú, quieras abrazar el islam
Carmela le dijo que no, no iba abrazar el Islam, era cristiana, no muy buena pero cristiana, podían casarse es cierto con matrimonio mixto, pero sería un error
Con un amigo, hasta con tu novio, puedes aceptar otra religión otra forma de relacionarse con Dios, pero ver como sus propios hijos están divididos, y, dejarlos a su aire jamás, tanto Emir como ella eran buenos creyentes, su fe era un tesoro, que debían dar a sus hijos, pero a todos
Su matrimonio tal como pensaba Emir, estaba destinado al fracaso, y, ella no podía apostatar, que eso es lo que sería una conversión falsa al Islam
Y, no podía obligar a Emir a apostatar, que eso es lo que sería una falsa conversión al cristianismo
No, no podían casarse se amaban demasiado como para exigir uno al otro, que cometiese el mayor pecado, la apostasía.
Seguirían como amigos, y, el resto lo dejarían bueno lo dejarían todo en manos de Dios, que era el mismo
Ambos sufrieron mucho al tomar esta decisión, pero el amor ambos lo sabían exige sacrificio
Al cabo de unos años, ambos conocieron personas de su misma fe, y, se enamoraron, y, se casaron
Y, la amistad siguió para siempre entre Emir y Carmela
Fin
Mohamad era un joven islámico recién llegado, al pueblo como tantos otros había tenido que huir de su país
Era un joven alegre, servicial siempre dispuesto a echar una mano, a sus vecinos, con lo que poco a poco, se fue ganando el corazón de todos
Gracias a Caritas y Manos Unidas, había encontrado trabajo en la panadería, que había salido ganando con él, pues hacía unos dulces riquísimos
Además así podían abrir los domingos, pues Mohamad, descansaba como buen musulmán los viernes.
La dueña de la panadería le llamaba cariñosamente, “El Emir”, a él le hacía gracia, y, no se enfundaba, poco a poco, todo el barrio lo conocía por el Emir
La dueña de la panadería, que a todo esto, aún no he dicho que se llamaba Manuela, la señora Manuela, era viuda, y, tenía 3 hijos, juan, Luis, y, Carmela
Carmela era una muchacha que estudiaba 2º años de filosofía, aunque pensaba dedicarse a la panadería, era una muchacha alegre, colaboraba como catequista de adultos y en cursos de Biblia en la parroquia
Un día, “el Emir”, se fijó en Carmela, y, decidió saludarla, y, probar suerte, invitándola a tomar un café
Ella acepto, y, hablaron de porque había tenido que huir de su país, de los estudios de ella; del daño que los malos musulmanes los yihadista, hacían a una religión a una religión tan bella como el islam, y, del daño que los malos cristianos, los que rechazan a los inmigrantes etc. hacen a una religión tan hermosa como el cristianismo
De tomar café los jueves y viernes por la tarde, pasaron a ir al cine, hasta que un día
Carmela lo invito a su grupo de estudio de La Biblia
Emir, acepto, algunas personas del grupo pusieron mala cara, pero Carmela no cedió
Y, Mohamad empezó a ir al grupo bíblico, muchas historias las conocía aunque con otra versión, pero le encantaba también la nueva
A muchos les sorprendió su fe en La Virgen María, un día, Emir tuvo una idea
Les pregunto qué les parecería, que él les leyese y les contase historias del Corán
Y, como en todas partes hay intolerantes no faltaron los que dijeron que si se permitía la lectura del Corán dejarían el grupo
Carmela, no podía imponerse, ya había impuesto la presencia de Emir
Así que no le quedó más remedio que decirle que no
Entonces el joven, que no iría más al grupo, si no querían escuchar su Libro Sagrado, no tenía él porque escuchar el suyo
Emir acudió al trabajo como siempre, pero no a tomar su café, ni a ir al cine con Carmela, ella se sentía mal, y decidió abordarlo, le explico las razones que había tenido para no aceptar su propuesta que era muy buena
Y, le sugirió unas ideas
Hablar con el cura que era muy abierto, para organizar otro grupo, donde se leyera y comentara la Biblia y el Corán, se invitarían a otros musulmanes
Si el cura no daba permiso
Lo harían en su casa
Y, el cura dio su permiso, y, con el tiempo hubo musulmanes que abrazaron la fe cristiana
Emir no, pero si se enamoró perdidamente de su Carmela, su cristiana, y, le pidió que se casara con él
Carmela le pregunto, si quería hacerse cristiano, pero de verdad, porque creyese en la fe cristiana
No, respondió, creo en la fe que dieron mis padres soy islámico, Jesús es para mí un profeta, un gran profeta, pero te amo, y, respeto que tú seas cristiana
Eso sí los niños que Allah nos dé, serán islámicos las niñas lo dejo a tu criterio
Salvo que tú, quieras abrazar el islam
Carmela le dijo que no, no iba abrazar el Islam, era cristiana, no muy buena pero cristiana, podían casarse es cierto con matrimonio mixto, pero sería un error
Con un amigo, hasta con tu novio, puedes aceptar otra religión otra forma de relacionarse con Dios, pero ver como sus propios hijos están divididos, y, dejarlos a su aire jamás, tanto Emir como ella eran buenos creyentes, su fe era un tesoro, que debían dar a sus hijos, pero a todos
Su matrimonio tal como pensaba Emir, estaba destinado al fracaso, y, ella no podía apostatar, que eso es lo que sería una conversión falsa al Islam
Y, no podía obligar a Emir a apostatar, que eso es lo que sería una falsa conversión al cristianismo
No, no podían casarse se amaban demasiado como para exigir uno al otro, que cometiese el mayor pecado, la apostasía.
Seguirían como amigos, y, el resto lo dejarían bueno lo dejarían todo en manos de Dios, que era el mismo
Ambos sufrieron mucho al tomar esta decisión, pero el amor ambos lo sabían exige sacrificio
Al cabo de unos años, ambos conocieron personas de su misma fe, y, se enamoraron, y, se casaron
Y, la amistad siguió para siempre entre Emir y Carmela
Fin
domingo, 17 de noviembre de 2019
Vendimia
Vendimia
El Conde de aquel feudo, no era como los demás
señores feudales, el consideraba que sus siervos, tenían la misma dignidad que
tenía él
Simplemente él había tenido más suerte al nacer,
aunque eso era muy discutible
Y, así había educado a su primogénito, enseñándole a
respetar a sus siervos, no abusar de ellos
Se acercaba el tiempo de la vendimia, los siervos
iban a vendimiar los campos del Conde los que ellos trabajaban, antes
de irse para sus casas, el señor les entregaba lo que consideraba justo, por su
trabajo
Los demás señores feudales si un siervo robaba uvas,
le cortaba las manos, o lo colgaba
El Señor feudal de esta historia jamás lo haría,
pero sus siervos no lo sabían, por eso se abstenían mucho de hacerlo
Pero aquel día,
Brunilda una joven campesina que fue a vendimiar, escondió bajo un montón de ropa en su cesta
unos racimos para llevar a casa, para
sus hermanitos, y, su padre enfermo
Fue descubierta, y, llevada a presencia del Conde este miro a su hijo, Braulio, y, le dijo, encárgate tú, pronto serás el Conde y Señor del feudo
Braulio, pregunto a la joven, porque lo había hecho,
sí no sabía que había un castigo
La joven respondió que lo sabía, pero su padre y,
sus hermanos necesitaban comer
Y, además ella había trabajado aquellas cepas, y
vendimiando, la ley era injusta, y, las leyes injustas van contra Dios, y, no
se deben obedecer
Eres muy valiente, dijo Braulio, y, tienes razón,
has hecho lo que una buena hija, y, una buena hermana, pero te has expuesto a
la mutilación o la muerte, ya lo sabes
Lo sé, Señor, y, pido piedad no por mí, pues no la
merezco, pues no estoy arrepentida, sino por mi padre, y, mis hermanos, os
ruego Señor, que los entreguéis a una familia que se haga cargo de ellos
¿Y, porque no te haces cargo tú?
Yo sin manos, o muerta mal lo veo
·Es que piensas que mi padre y, yo, somos unos
ladrones y, unos asesinos, puede que otros señores feudales, lo sean, pero
nosotros no, sabemos que sólo hay un Señor Dios
Tú has obrado muy bien, y, mereces un premio no un
castigo
El Señor feudal aplaudió a su hijo, y, la joven
marchó para su casa, con las uvas, y, unas cuantas cosas más que metieron en su
cesto, los criados del Feudo por orden de Braulio
Pocos días más tarde, Braulio se presentó en casa de
Brunilda, acompañado de otros presentes y de un médico que curó a su padre, y, así
poco a poco, el amor fue naciendo entre los dos jóvenes
Hasta que un día, Braulio pidió su mano a su padre,
Brunilda dijo, que lo quería, pero no se casaría con él, hasta que no
convenciese a su padre, de que diese libertad a sus siervos
Y, así lo hizo
Y, entonces Brunilda acepto ser la esposa de
Braulio, ahora las gentes trabajaban sus viñas, y, el antiguo Señor feudal, les
pagaba a los que querían por ir trabajar las suyas, un sueldo justo.
Y, Brunilda y Braulio enseñaron a sus hijos, que ningún
ser humano, salvo que haya nacido de una Virgen en un establo es Señor de nadie.
Fin
sábado, 16 de noviembre de 2019
Vendimia. Bíblico
La Vendimia. Bíblico
El Señor del Valle, había adquirido un terreno escarpado, pero muy soleado, lo había trabajado con mucho esfuerzo, y, había puesto al mejor de sus viñadores, a su propio hijo, a su cuidado, planto una viña, una cepa, y, espero que diese buenas uvas
Llego el tiempo de la vendimia, y, en la viña las uvas eran agrazones, uvas que no maduran amargas
Hemos perdido tiempo y dinero, voy mandar que la arranquen, esta ocupando terreno en balde
No, papá no lo hagas, vamos echarle abono, yo mismo vendré todos los días a verla, si hace falta se regará, pero no la arranques, al menos déjala un año más
El Señor del valle acepto, la propuesta de su hijo, la dejo un año más
Al cabo del cual parecía otra, de hermosa que estaba, sus uvas eran las mejores, y, de ella salían los mejores vinos
El Señor del valle, estaba contento con su Viña, se convirtió en la niña de sus ojos, pero había que protegerla de los ladrones, y, también de las aves, que si no se controlaban. Se llevaban todo el fruto, así que ordeno edificar una torre, cavo un lagar que rodeara la viña. Y, lo alquilo a unos labradores, dándoles la orden de que trabajasen bien la tierra, al tiempo de la cosecha, les enviaría a sus propios servidores, para que le entregasen el fruto de la misma, menos el 10% que sería para ellos, esos eran los términos del contrato.
Y, llego el tiempo de la vendimia, el Señor del valle, mando a sus servidores a cobrar, a recibir el fruto de la cosecha, pero los viñadores que ya se creían dueños, aunque hay que decir que el dueño de La Viña, les enviaba todo lo necesario para su cuidado. No quisieron compartir el fruto de su trabajo. Y, echaron a palos y patadas a los pobres servidores
El Señor muy enfurecido, con toda razón, mando otros que corrieron igual o peor suerte
Por último dijo, qué hago, su hijo que amaba mucho aquella viña le dijo, papá, si quieres puedo ir yo, es posible que a mí me traten bien, y, lleguemos a un acuerdo
Y, así se hizo
Pero aquellos hombres en su locura dijeron, “si lo matamos la Viña será nuestra para siempre”, así que secuestraron al joven, lo condujeron a un barranco a las afueras del pueblo, allí le dieron muerte, y, luego arrojaron su cadáver al fondo del barranco.
Cuando se enteró el Señor del Valle, lloró y se enojó muchísimo, mando ir a buscar el cuerpo de su amado hijo, por suerte las heridas eran muy graves, pero no estaba muerto, él tenía los mejores médicos. Y, el joven sano
Cuando estuvo ya restablecido de todo, su padre le pregunto, qué te parece que podemos hacer con los viñadores “que te mataron”, porque eso intentaron y, eso pensaron que habían hecho
Pobres, dijo el hijo
Aman la viña, la trabajan, papá te voy a proponer una idea
Algo propio de alguien tan bueno como tú, que nadie espera, todos esperan que pidas y ordenes su muerte
Qué propones pues hijo
Que los adoptes como hijos, que sean tus hijos, y, tus herederos igual que yo
Así trabajaran la viña mejor pues sabrán que es suya
Sea hijo, aunque lo harán igual
Pero, sea los adoptaré por hijos, si quieren claro esta
Y, así los asesinos del hijo del Señor del Valle, dueño de La Viña, se convirtieron gracias al hijo del Señor del Valle, al que habían intentado asesinar, en sus hijos y herederos.
Fin
El Señor del Valle, había adquirido un terreno escarpado, pero muy soleado, lo había trabajado con mucho esfuerzo, y, había puesto al mejor de sus viñadores, a su propio hijo, a su cuidado, planto una viña, una cepa, y, espero que diese buenas uvas
Llego el tiempo de la vendimia, y, en la viña las uvas eran agrazones, uvas que no maduran amargas
Hemos perdido tiempo y dinero, voy mandar que la arranquen, esta ocupando terreno en balde
No, papá no lo hagas, vamos echarle abono, yo mismo vendré todos los días a verla, si hace falta se regará, pero no la arranques, al menos déjala un año más
El Señor del valle acepto, la propuesta de su hijo, la dejo un año más
Al cabo del cual parecía otra, de hermosa que estaba, sus uvas eran las mejores, y, de ella salían los mejores vinos
El Señor del valle, estaba contento con su Viña, se convirtió en la niña de sus ojos, pero había que protegerla de los ladrones, y, también de las aves, que si no se controlaban. Se llevaban todo el fruto, así que ordeno edificar una torre, cavo un lagar que rodeara la viña. Y, lo alquilo a unos labradores, dándoles la orden de que trabajasen bien la tierra, al tiempo de la cosecha, les enviaría a sus propios servidores, para que le entregasen el fruto de la misma, menos el 10% que sería para ellos, esos eran los términos del contrato.
Y, llego el tiempo de la vendimia, el Señor del valle, mando a sus servidores a cobrar, a recibir el fruto de la cosecha, pero los viñadores que ya se creían dueños, aunque hay que decir que el dueño de La Viña, les enviaba todo lo necesario para su cuidado. No quisieron compartir el fruto de su trabajo. Y, echaron a palos y patadas a los pobres servidores
El Señor muy enfurecido, con toda razón, mando otros que corrieron igual o peor suerte
Por último dijo, qué hago, su hijo que amaba mucho aquella viña le dijo, papá, si quieres puedo ir yo, es posible que a mí me traten bien, y, lleguemos a un acuerdo
Y, así se hizo
Pero aquellos hombres en su locura dijeron, “si lo matamos la Viña será nuestra para siempre”, así que secuestraron al joven, lo condujeron a un barranco a las afueras del pueblo, allí le dieron muerte, y, luego arrojaron su cadáver al fondo del barranco.
Cuando se enteró el Señor del Valle, lloró y se enojó muchísimo, mando ir a buscar el cuerpo de su amado hijo, por suerte las heridas eran muy graves, pero no estaba muerto, él tenía los mejores médicos. Y, el joven sano
Cuando estuvo ya restablecido de todo, su padre le pregunto, qué te parece que podemos hacer con los viñadores “que te mataron”, porque eso intentaron y, eso pensaron que habían hecho
Pobres, dijo el hijo
Aman la viña, la trabajan, papá te voy a proponer una idea
Algo propio de alguien tan bueno como tú, que nadie espera, todos esperan que pidas y ordenes su muerte
Qué propones pues hijo
Que los adoptes como hijos, que sean tus hijos, y, tus herederos igual que yo
Así trabajaran la viña mejor pues sabrán que es suya
Sea hijo, aunque lo harán igual
Pero, sea los adoptaré por hijos, si quieren claro esta
Y, así los asesinos del hijo del Señor del Valle, dueño de La Viña, se convirtieron gracias al hijo del Señor del Valle, al que habían intentado asesinar, en sus hijos y herederos.
Fin
sábado, 9 de noviembre de 2019
Vendimia
La Vendimia
Había llegado el mes de septiembre, pronto comenzarían las clases, pero antes de volver al pueblo, Juan, Ester, y, sus padres irían a la vendimia
A los pequeños no les importo madrugar, ardían en deseos de ver lo que era, era su primera vendimia
Con gorros en la cabeza, para protegerse del sol, al mediodía, con pequeños cestos para ayudar un poco, fueron echando pequeños racimos de uvas en los mismos, viendo como los mayores llenaban grandes capazos, y, se los echaban a los hombros, ni Juan ni Ester podían usar tijeras, así que sólo podían coger los que sus pequeños dedos podían romper
Después de que todas las uvas estuvieron recogidas, fue la comida en el campo, acompañada de cantos, y, bailes de la región, de postre como no uvas
Y, ahora dijo una voz, vamos al lagar
Todos fueron hacia el sitio indicado, y, allí vieron como las uvas eran arrojadas en una especie de piscina donde había unos hombres y mujeres descalzos
Juan dijo a su madre
Mamá, porque les echan las uvas encima, no los ven
Claro que los ven, es para que las pisen
Y, de pronto los hombres y mujeres que estaban en “la piscina” se pusieron a bailar, y, fueron pisando la uva y el líquido de las mismas el vino fue saliendo por unos pequeños caños a otras piscinas y de allí a unos toneles
Que asco, no pudo evitar decir, Ester
No hija, el vino lo purifica, amen de que esas personas se han lavado antes los pies
Y, ya esta el vino para beber
Bueno, no, eso es todavía zumo de uva, ahora tendrá que dormir en las bodegas, primero se hará el mosto del que como no tiene alcohol el abuelo os regalará una botella, después el vino seguirá haciéndose mayor, le llevará meses, años, según el tipo de vino que se quiera, será como todo crecimiento un proceso lento, que apenas se notará, como él que vosotros estáis teniendo ahora.
Carmen la abuela interrumpió, la conversación venía con dos vasitos de zumo de uva, que había recogido en sendos vasos, para sus nietos.
Tomad, bebed, ya veréis que rico, tenemos que dar gracias a Dios por tan buena cosecha, por eso, el primer tonel el de la mujer uva va ser apartada para que fermente aparte, y, sea el mejor vino, es para la persona que más queremos.
Para papá, pregunto Juan
No hijo, no es para tu papá, ni para el abuelo, es para Jesús
El vino ese, se convertirá un día en su Sangre, cuando el sacerdote en Misa, pronuncie las palabras que un día dijo Jesús
Vaya abuela, dijo Ester, o sea que ese vino, llegará a ser Dios
Suena un poco a herejía, pero digamos que en cierto modo sí
Sabes abuela, renunciamos a la botella de mosto, que se transforme también en vino, para que sea La sangre de Jesús
Aquella noche, regresaron a casa, y, si la abuela les mando la botella de mosto, y, los pequeños nunca olvidaron que aunque no fuera en una iglesia habían estado en una acción sagrada, acaso no es la naturaleza el Templo de Dios
Fin
Había llegado el mes de septiembre, pronto comenzarían las clases, pero antes de volver al pueblo, Juan, Ester, y, sus padres irían a la vendimia
A los pequeños no les importo madrugar, ardían en deseos de ver lo que era, era su primera vendimia
Con gorros en la cabeza, para protegerse del sol, al mediodía, con pequeños cestos para ayudar un poco, fueron echando pequeños racimos de uvas en los mismos, viendo como los mayores llenaban grandes capazos, y, se los echaban a los hombros, ni Juan ni Ester podían usar tijeras, así que sólo podían coger los que sus pequeños dedos podían romper
Después de que todas las uvas estuvieron recogidas, fue la comida en el campo, acompañada de cantos, y, bailes de la región, de postre como no uvas
Y, ahora dijo una voz, vamos al lagar
Todos fueron hacia el sitio indicado, y, allí vieron como las uvas eran arrojadas en una especie de piscina donde había unos hombres y mujeres descalzos
Juan dijo a su madre
Mamá, porque les echan las uvas encima, no los ven
Claro que los ven, es para que las pisen
Y, de pronto los hombres y mujeres que estaban en “la piscina” se pusieron a bailar, y, fueron pisando la uva y el líquido de las mismas el vino fue saliendo por unos pequeños caños a otras piscinas y de allí a unos toneles
Que asco, no pudo evitar decir, Ester
No hija, el vino lo purifica, amen de que esas personas se han lavado antes los pies
Y, ya esta el vino para beber
Bueno, no, eso es todavía zumo de uva, ahora tendrá que dormir en las bodegas, primero se hará el mosto del que como no tiene alcohol el abuelo os regalará una botella, después el vino seguirá haciéndose mayor, le llevará meses, años, según el tipo de vino que se quiera, será como todo crecimiento un proceso lento, que apenas se notará, como él que vosotros estáis teniendo ahora.
Carmen la abuela interrumpió, la conversación venía con dos vasitos de zumo de uva, que había recogido en sendos vasos, para sus nietos.
Tomad, bebed, ya veréis que rico, tenemos que dar gracias a Dios por tan buena cosecha, por eso, el primer tonel el de la mujer uva va ser apartada para que fermente aparte, y, sea el mejor vino, es para la persona que más queremos.
Para papá, pregunto Juan
No hijo, no es para tu papá, ni para el abuelo, es para Jesús
El vino ese, se convertirá un día en su Sangre, cuando el sacerdote en Misa, pronuncie las palabras que un día dijo Jesús
Vaya abuela, dijo Ester, o sea que ese vino, llegará a ser Dios
Suena un poco a herejía, pero digamos que en cierto modo sí
Sabes abuela, renunciamos a la botella de mosto, que se transforme también en vino, para que sea La sangre de Jesús
Aquella noche, regresaron a casa, y, si la abuela les mando la botella de mosto, y, los pequeños nunca olvidaron que aunque no fuera en una iglesia habían estado en una acción sagrada, acaso no es la naturaleza el Templo de Dios
Fin
viernes, 18 de octubre de 2019
La aparición
La aparición
En aquel pueblo la gente andaba nerviosa, era un pueblo pequeño en el que nunca había pasado nada.
Hasta que una vecina dijo que La Virgen María, se le estaba apareciendo con mensaje.
Los mensajes eran extraños, les decía que tenían que levantar muchas capillas en su honor
Adornar con oro y diamantes sus imágenes.
No leer la Biblia, ya les bastaba lo que escuchaban en Misa.
No hacer caso al Papa, sino a los mensajes que les iba dando, por medio de su sierva.
Echar a los miembros de otras Iglesias y religiones del pueblo, sobre todo a los judíos e islámicos.
Y, por supuesto dar dinero a su sierva la vidente, para que mandase hacer sus capillas
Nadie creyó los mensajes, el primero D. Abundio el viejo cura, que amenazo a “la vidente”, con pasar su caso al obispado, si no cesaba en “sus tonterías”, y, diciéndole a los demás y, a ella misma, que los supuestos mensajes eran anticristianos. y, por lo tanto no podían proceder de Nuestra Señora, por ejemplo como iba decir que no se leyera la Biblia que es la Palabra de Dios, estar contra los judíos, si Ella es Judía, etc.
Pero la vidente no cesaba, y, convoco a la gente a todos, en un monte cercano a un vertedero de basuras. Les dijo que los que estuvieran en Gracia, los elegidos por Dios, los que no hubieran cometido ningún pecado mortal, olerían un perfume a rosas, a gardenias. Mientras que los pecadores endurecidos, los que hubieran cometido pecados mortales, olerían el vertedero.
Y, allá se fueron casi todos
Y, todos notaron el olor a la pestilencia, pero callaron dijeron que les olía rosas, a gardenias. Cada uno por separado pensó, que no era cuestión de avergonzarse, ya examinarían su conciencia y lo solucionarían en el Confesionario
Bueno no todos, el viejo cura no, dijo que apestaba, entonces la vidente y, los vecinos decidieron casi su muerte lo apalearon, dijeron que era un mal cura y un mal cristiano.
Al cabo de unos días volvieron a repetir la experiencia, y, hubo un matrimonio que llevo a su pequeño de 4 años
El niño se puso a llorar, diciendo. “Mamá, quiero irme huele mal”
Entonces todos supieron que la vidente era una mala mujer, que quería explotar la buena fe y la ignorancia de sus vecinos. Era evidente que un niño de 4 años está en Gracia, así que oler a vertedero no era señal de nada, sino de que allí había un vertedero
Fueron a pedir perdón al sacerdote, y, entregaron a la vidente falsa a las autoridades
El cura les pidió también perdón, por no haberse ocupado de facilitarles medios de formación
Y, prometió con la ayuda de La Virgen, la de verdad no la de la falsa vidente, solucionarlo pronto
Fin
En aquel pueblo la gente andaba nerviosa, era un pueblo pequeño en el que nunca había pasado nada.
Hasta que una vecina dijo que La Virgen María, se le estaba apareciendo con mensaje.
Los mensajes eran extraños, les decía que tenían que levantar muchas capillas en su honor
Adornar con oro y diamantes sus imágenes.
No leer la Biblia, ya les bastaba lo que escuchaban en Misa.
No hacer caso al Papa, sino a los mensajes que les iba dando, por medio de su sierva.
Echar a los miembros de otras Iglesias y religiones del pueblo, sobre todo a los judíos e islámicos.
Y, por supuesto dar dinero a su sierva la vidente, para que mandase hacer sus capillas
Nadie creyó los mensajes, el primero D. Abundio el viejo cura, que amenazo a “la vidente”, con pasar su caso al obispado, si no cesaba en “sus tonterías”, y, diciéndole a los demás y, a ella misma, que los supuestos mensajes eran anticristianos. y, por lo tanto no podían proceder de Nuestra Señora, por ejemplo como iba decir que no se leyera la Biblia que es la Palabra de Dios, estar contra los judíos, si Ella es Judía, etc.
Pero la vidente no cesaba, y, convoco a la gente a todos, en un monte cercano a un vertedero de basuras. Les dijo que los que estuvieran en Gracia, los elegidos por Dios, los que no hubieran cometido ningún pecado mortal, olerían un perfume a rosas, a gardenias. Mientras que los pecadores endurecidos, los que hubieran cometido pecados mortales, olerían el vertedero.
Y, allá se fueron casi todos
Y, todos notaron el olor a la pestilencia, pero callaron dijeron que les olía rosas, a gardenias. Cada uno por separado pensó, que no era cuestión de avergonzarse, ya examinarían su conciencia y lo solucionarían en el Confesionario
Bueno no todos, el viejo cura no, dijo que apestaba, entonces la vidente y, los vecinos decidieron casi su muerte lo apalearon, dijeron que era un mal cura y un mal cristiano.
Al cabo de unos días volvieron a repetir la experiencia, y, hubo un matrimonio que llevo a su pequeño de 4 años
El niño se puso a llorar, diciendo. “Mamá, quiero irme huele mal”
Entonces todos supieron que la vidente era una mala mujer, que quería explotar la buena fe y la ignorancia de sus vecinos. Era evidente que un niño de 4 años está en Gracia, así que oler a vertedero no era señal de nada, sino de que allí había un vertedero
Fueron a pedir perdón al sacerdote, y, entregaron a la vidente falsa a las autoridades
El cura les pidió también perdón, por no haberse ocupado de facilitarles medios de formación
Y, prometió con la ayuda de La Virgen, la de verdad no la de la falsa vidente, solucionarlo pronto
Fin
martes, 8 de octubre de 2019
La red
La red
Soy una humilde red de pescador, a lo mejor cuando tu leas mi historia ya no existiré, aunque creo que me espera un destino glorioso, pero que digo, solo soy una red
Te cuento mi historia, a mí me tejieron me fabricaron, o como quieras llamarlo en Galilea, una tetrarquía del rey Herodes, mis dueños eran dos hermanos casados con familia que vivían en una aldea de pescadores, llamada Cafarnaúm
Todas las madrugadas, me echaban al mar, bueno al lago, para que atrapase los peces, me daban un poco de pena, aunque claro, mis amos tenían que comer, y, la demás gente, además los peces se comen unos a otros. Ya me estoy yendo del tema
El caso es que aquella noche fue horrible, mis amos lloraban, si eran dos hombres curtidos y lloraban ni un solo pescado, y, eso significaba hambre, no habría peces que vender, y, no habría dinero para pagar los impuestos, a César, a Herodes, al Templo, ni para comprar comida
Ya me habían recogido, bueno nos habían recogido, pues éramos más de una, y, se disponían a volver a casa
Cuando se acercó él, el carpintero de Nazaret, una aldea de gentuza, eso se decía
Y, como si mis amos, hubiesen dormido como él toda la noche, le rogo a Simón que era uno de mis amos, que le dejase subir a su barca para hablar a la gente.
Yo, y, mis compañeras nos dijimos que lo iba mandar con viento fresco, otro charlatán me dije, no ve que están cansados, pero Simón le dejo, las gentes le oían entusiasmados, nosotras las redes, pues no, somos redes
Al acabar le dijo, a mi amo Simón, rema mar adentro, y, echad las redes para pescar
A mí me dio la risa, no me reí porque soy una red, a mis compañeras les paso lo mismo, pero es que ya me diréis si no es de risa, que un carpintero le diga a un pescador que brego toda la noche, que eche las redes a pleno día
Conocía el mal genio de mis amos, y, esperaba una respuesta que pusiera al insolente en su sitio, pero mi amo Simón no lo hizo, al contrario, le respondió, “Toda la noche hemos estado pescando, y, no hemos pescado nada, pero lo haré porque tú lo dices”
Pensaba deduzco yo, darle con la realidad en las narices
Así que nos volvimos adentrar en el lago, y, nos echaron al mar, es decir al lago, y, de pronto, todos los peces vinieron a nosotras, casi hundimos el barco
Yo soy una red, si no hubiera reído, llorado y temido
Mi amo Simón, se echó de rodillas ante El Carpintero, y, mi amo es un buen judío, no se arrodilla más que ante el Dios de Israel, pero hizo lo mismo con el Carpintero, y, le dijo, bueno lo que le dijo, si fue una tontería
“Aléjate de mí, Señor, que soy hombre y pecador”, vamos como si uno le dice al médico. “Vete médico que soy un enfermo”
El Carpintero, que a todo esto no, os he dicho que se llamaba Jesús, lo levanto le dio un abrazo, y, le dijo, “Tranquilo, desde hoy vas a pescar hombres”
Yo, pensé que iba fundar una red de salvamento, no me equivocaba mucho, la fundo, La llaman Iglesia, mi amo Simón sigue al frente, bueno, ahora le llaman Francisco
Bueno Simón, al que Jesús cambio el nombre por Pedro, esta con Jesús
Yo me sentí orgullosa de haber servido a Dios a realizar su milagro marítimo, y, triste por haber creído a la gente, que hablaba mal del pueblo de Nazaret, donde Dios había puesto lo mejor de la humanidad, su Hijo Jesús, el carpintero, Dios como Él, María La Madre de Jesús, y, su Esposo José, del resto del pueblo, pues como todos.
Aquel día aprendimos mis compañeras y yo, y, nuestros amos, que con Dios nunca es tarde, y, que no se atiene a reglas
Fin
Soy una humilde red de pescador, a lo mejor cuando tu leas mi historia ya no existiré, aunque creo que me espera un destino glorioso, pero que digo, solo soy una red
Te cuento mi historia, a mí me tejieron me fabricaron, o como quieras llamarlo en Galilea, una tetrarquía del rey Herodes, mis dueños eran dos hermanos casados con familia que vivían en una aldea de pescadores, llamada Cafarnaúm
Todas las madrugadas, me echaban al mar, bueno al lago, para que atrapase los peces, me daban un poco de pena, aunque claro, mis amos tenían que comer, y, la demás gente, además los peces se comen unos a otros. Ya me estoy yendo del tema
El caso es que aquella noche fue horrible, mis amos lloraban, si eran dos hombres curtidos y lloraban ni un solo pescado, y, eso significaba hambre, no habría peces que vender, y, no habría dinero para pagar los impuestos, a César, a Herodes, al Templo, ni para comprar comida
Ya me habían recogido, bueno nos habían recogido, pues éramos más de una, y, se disponían a volver a casa
Cuando se acercó él, el carpintero de Nazaret, una aldea de gentuza, eso se decía
Y, como si mis amos, hubiesen dormido como él toda la noche, le rogo a Simón que era uno de mis amos, que le dejase subir a su barca para hablar a la gente.
Yo, y, mis compañeras nos dijimos que lo iba mandar con viento fresco, otro charlatán me dije, no ve que están cansados, pero Simón le dejo, las gentes le oían entusiasmados, nosotras las redes, pues no, somos redes
Al acabar le dijo, a mi amo Simón, rema mar adentro, y, echad las redes para pescar
A mí me dio la risa, no me reí porque soy una red, a mis compañeras les paso lo mismo, pero es que ya me diréis si no es de risa, que un carpintero le diga a un pescador que brego toda la noche, que eche las redes a pleno día
Conocía el mal genio de mis amos, y, esperaba una respuesta que pusiera al insolente en su sitio, pero mi amo Simón no lo hizo, al contrario, le respondió, “Toda la noche hemos estado pescando, y, no hemos pescado nada, pero lo haré porque tú lo dices”
Pensaba deduzco yo, darle con la realidad en las narices
Así que nos volvimos adentrar en el lago, y, nos echaron al mar, es decir al lago, y, de pronto, todos los peces vinieron a nosotras, casi hundimos el barco
Yo soy una red, si no hubiera reído, llorado y temido
Mi amo Simón, se echó de rodillas ante El Carpintero, y, mi amo es un buen judío, no se arrodilla más que ante el Dios de Israel, pero hizo lo mismo con el Carpintero, y, le dijo, bueno lo que le dijo, si fue una tontería
“Aléjate de mí, Señor, que soy hombre y pecador”, vamos como si uno le dice al médico. “Vete médico que soy un enfermo”
El Carpintero, que a todo esto no, os he dicho que se llamaba Jesús, lo levanto le dio un abrazo, y, le dijo, “Tranquilo, desde hoy vas a pescar hombres”
Yo, pensé que iba fundar una red de salvamento, no me equivocaba mucho, la fundo, La llaman Iglesia, mi amo Simón sigue al frente, bueno, ahora le llaman Francisco
Bueno Simón, al que Jesús cambio el nombre por Pedro, esta con Jesús
Yo me sentí orgullosa de haber servido a Dios a realizar su milagro marítimo, y, triste por haber creído a la gente, que hablaba mal del pueblo de Nazaret, donde Dios había puesto lo mejor de la humanidad, su Hijo Jesús, el carpintero, Dios como Él, María La Madre de Jesús, y, su Esposo José, del resto del pueblo, pues como todos.
Aquel día aprendimos mis compañeras y yo, y, nuestros amos, que con Dios nunca es tarde, y, que no se atiene a reglas
Fin
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