miércoles, 24 de marzo de 2021

La alcantarilla


La alcantarilla. Cuento
Este cuento cada uno puede tomarlo como quiera, es muy corto
En el pueblo en una de las carreteras o caminos, había desaparecido la tapa de una alcantarilla, el problema se solucionaba fácilmente, solo había que torcer por otra calle si se iba en coche, o, en el caso de ir a pie, al llegar cerca de la misma bordearla, y, si por algo no era posible atajar por un callejón paralelo a la misma.
En el pueblo se produjo también un apagón general, así que el alcalde, envió algunos guardias provistos de faroles y linternas para orientar a las personas que iban caminando, y, cortar el  paso a los coches, con los que no hubo problema

Con los peatones fue distinto, hubo de todo, algunos al decirles los guardias lo que pasaba, no tuvieron problema en seguir su consejo, otros por el contrario se empeñaron en su libertad de movimiento, en que la Constitución del país decía, y, que ellos no tenían miedo de una alcantarilla..., el resultado que cayeron a  las cloacas...
Entonces los guardias ya un poco hartos, decidieron decir a la gente sólo que había una alcantarilla sin tapa, y, luego si preguntaban si les decían, aunque se cansaron también de esto, y, optaron por no decir nada. Al fin y al cabo todo el mundo tiene derecho a ir por donde le pete.

Afortunadamente la luz volvió pronto, y se pudo rescatar a los que habían caído a las cloacas, cuando lavados, y, curados pudieron ir al Ayuntamiento se presentaron a exponer sus quejas, pero el alcalde a los que habían sido alertados primero, les dijo que no era responsable de sus daños, que si hubieran hecho lo que les dijeron los guardias, no se habrían caído, y a los que cayeron porque sólo se les había dicho que había una alcantarilla sin tapa, les reprendió por no haber preguntado que tenían que hacer. Pero a los que cayeron por la dejadez de los guardias, se les indemnizo.
Y en cuanto a los guardias fueron despedidos, por no haber hecho su trabajo que era alertar del peligro de la alcantarilla sin tapa.

Fin.

sábado, 20 de marzo de 2021

mar; la mar. Reflexión


El Mar. Reflexión
No, es un escrito sobre el mar, ni sobre los mares que existen, ni un cuento.
Es mi pensamiento sobre lo que me inspira y me hace sentir el mar, la mar, como suelo llamarla
Nací en un pueblo una ciudad capital con mar. La Coruña, con dos “mares” Riazor y Orzán
Y, desde niña lo he amado adorado, me gusta ese mar sereno en el que se refleja el sol, a veces las casas o viviendas próximas, más de una vez paseando por el espigón, o cualquiera de los paseos marítimos me he detenido un instante a orar en silencio mirando al mar, ese mar sobre él que camino Jesús, porque todas las aguas se juntan
Dije que me gustaba ese mar sereno, pero también me gusta ese mar bravío, cuyas olas se rompen en una cascada de espuma sobre las rocas, que a veces hacen algún destrozo en  el mobiliario urbano, esto no me gusta claro esta, pero si su bravura , me hace reconocer lo poco que somos, y, sin embargo Dios nos prefiere a todos los mares
Mi tía Flora que ahora vive con Dios, se admiraba de las mareas de  ese subir y bajar, y decía, “que grande e Deus” ( Que grande es Dios)
Y, es que el mar es una de esas criaturas en las que mejor se ve la huella de su Creador, el mar obediente con limites que no traspasa si no lo forzamos
El mar que nos alimenta con lo que vive en él
El mar al que todos los ríos vierten sus aguas, y, él sigue el mismo  del mismo modo que nuestras culpas; no agotan la misericordia de Dios
Es cierto que el mar a veces se cobra vidas, las de los marineros son trágicas eran hombres que iban ganar el pan para sus hijos, y, el mar los arrebata, otros son de imprudentes como los turistas que sin conocer el mar, más que en postal se arriesgan hasta de noche, a bajar a la arena en La Coruña ya sea en Orzán o Riazor, a mojar los pies y caminar por la orilla pero ya con los pies en el agua, sin saber que allí el mar tiene arranques y de pronto, se agita, y, el paseante imprudente, es arrastrado por las olas, incluso ya se dió el caso de no fallecer sólo el imprudente, sino los que fueron a rescatarlo, como los 4 policías que murieron en La Coruña al intentar rescatar a un muchachito imprudente, lo siento mucho en este caso siento claro la muerte del muchacho, pero más la de los 4 policías, que por cierto se merecían un monumento en condiciones, y no la mierda de monumento que les pusieron.
Aunque estoy segura ellos ya están en el mar del Cielo, en sus playas, aunque según el Apocalipsis, “No hay mar”, yo creo que no puede ser.
Porque el mar hasta cuando se porta “mal”, es sagrado.
Me horroriza, sulfura y saca mis instintos asesinos, cuando veo a la gente arrojar bolsas, botellas y todo tipo de basura al mar.
De los vertidos ya ni hablo, porque los odio, recuerdo todos los petroleros que ensuciaron nuestro mar.
A la gente a veces le extraña que diga que no me gusta la playa, sobre todo los de secano no entienden, y, no, de hecho cuando voy a la playa no estoy más de 20 minutos con baño incluído
Yo a quien adoro es al mar y a su Creador.

Mi calle. Reflexión


Mi calle. Reflexión
En Realidad en mi vida hubo varias calles, las principales son tres, pero ahora voy hablar de una de ellas solamente, en la que pase buena parte de mi infancia, y, que se encuentra en según ellos ciudad, de Monforte de Lemos, en el barrio de Los Chaos
Es una calle humilde, estrecha toda cuesta arriba, hasta llegar al monte de San Vicente del Pino, donde se encuentra el Castillo.
Cuando yo vivía con mi familia allí, todo estaba habitado, a mano derecha había un bajo con un zapatero y en el piso vivía una señora con su hijo, a ella le gustaba mucho leer, ya fallecieron los dos el hijo tragícamente. Dios los habrá recogido en su Casa, enfrente había otras viviendas y dos serrerías a donde ibamos coger viruta y serrin para las cocinas de de carbón y leña, las llamadas bilbaínas, en los pisos que eran vivienda tipo corrala vivian varios vecinos con varios hijos. Y, volviendo al otro lado estaba un matrimonio mayor que tenían un coche antiguo en el prado, hasta que se oxido, mi tía que estaba haciendo conmigo el oficio de madre, le iba “asesinar los conejos”, porque la buena mujer no tenía valor, la recuerdo era muy menudita y con el pelo muy blanco, y, muy buena, según contaba no podía demostrar su matrimonio, porque habían quemado la iglesia donde se casaran. Yo pienso más bien en la fuga de unos enamorados que no se podían casar. 
Seguía la calle un buen tramo sin viviendas por un lado un muro en él que había trozos de botellas como defensa para la huerta que estaba detrás en el otro el campo donde hasta llego a pastar una cabra y donde echabamos la ropa al clareo
Seguían las casas ya de planta baja o casi, la primera con su pequeño huerto, estuvo ocupada por varias familias, la última una buena mujer a los que los sectarios del Palmar de Troya, le robaron todo, si entonces se permitiera y se mandará la formación a los laicos, aquella buena mujer no habría caído en sus redes
A la lado de esta casa en el 22 estaba la de mis tíos, que se puede describir como un palacio aunque no lo fuera
Seguía otra, y, al lado de aquella estaba la casa y las bodegas y, huertas de los caseros, que no ejercían como tales sino como buenos vecinos, casi familia, recuerdo a D. Pedro a Felipe su yerno, a su esposa Sara, y a su segunda esposa Carmen, con la que se casó tras muchos años de estar viudo
Seguía la cuesta y, había otras viviendas
y, un poco más arriba una familia de gitanos, yo siempre quise a los gitanos que no lo tuvieron fácil, con esa familia que tenía si no recuerdo mal 3 hijos, la hija mayor que era de una belleza impresionante se sacrificaba no yendo a la escuela para que fueran sus hermanos, por ella supe que los gitanos por ejemplo no cuelan el café, y la verdad es que al tomarlo no te das cuenta,
En todas las casas había gatos, que siempre fueron mi locura, yo recuerdo de mis tíos a Jaimito del que ya hablaré en otro momento y a Lorenzo un gatito precioso negro y blanco, que me acompañaba cuando marchaba para el colegio; por  una calle que casí cruzaba esta de la que estoy hablando  hasta llegar casi a la iglesia de los dominicos
y, cuando regresaba lo hacía por otro camino me estaba esperando  en el fondo de la calle
Fue asesinado por unos hungaros que vivían con un carromato en el fondo de la calle, y, que tenían un perro que mato a un perrito amarrado con una cadena que daba demasiada libertad al cancerbero, son los únicos vecinos de los que guardo mal recuerdo, no les perdone matasen y comiesen mi gatito, y espero lo hayan pagado bien caro, desearles el Infierno, por Jesús no puedo, pero purgatorio hasta el fin del mundo, y, un poco más.
Los vecinos salvo esos cafrés que tan mala impresión daban de la buena gente de Hungría, a lo que iba los vecinos se sentaban a las puertas de las casas, algunos en las piedras de la entrada de sus casas, los que no la tenían sacaban sillas
Hablaban de todo, compartían recetas, se regalaban comidas, no se miraban clases, por ejemplo Felipe y Sara, eran para nosotros unos más
Cuando en una casa había un enfermo, en las demás no se ponía ni la radio, no digamos ya cuando alguien fallecía, el dolor de unos era el del otro, la alegría también.

Voy describir la casa de mis tíos, mi casa sin faltar a la verdad aunque no sea cierto lo que digo, lo voy hacer como se la describí hace años a otra persona.
Hay una escalera de piedra hasta la entrada, penetramos dentro tenemos un largo pasillo en el que hay cuadros, a la mano derecha está la habitación principal, la de mis tíos con una ventana que da a la calle. 
Al lado de la de mis tíos, está la habitación que, compartíamos mi prima Loly y yo, teníamos la pared llena de poster de los artistas del momento.
Aparecía una puerta que cerraba el pasillo, al abrir la nos encontrábamos con una puerta donde estaba el aseo o baño, la puerta de la cocina, con ventana y, en la cocina unas escaleras en las que senté muchas veces, y, donde acariciaba y jugaba con los gatitos, esas escaleras daban al comedor y salón, que tenía 4 ventanales que caían sobre las huertas y, permitían también divisar la calle.
Volvamos a bajar las escaleras salimos de la cocina, y, justo al lado del baño había otras escaleras que daban al patio donde se tendía la ropa, había un pozo, y, a las bodegas donde se guardaba el vino, el jamón
Y, donde era una delicia estar cuando apretaba el calor
Ahora ya no vive nadie en la calle, y, me ha dado pena verla vacía, sí muy asfaltada entonces tenía más guijarros que una cantera, pero tenía vida
Seguramente como el Cielo no es un lugar sino Dios mismo, y Dios esta en todas partes, en la calle de La Cerca sigan viviendo aunque no los veamos sus antiguos habitantes, si me parece que el otro día al pasar cerca escuche a mi tía Flora hablando con Felipe y Sara
Fin
Próxima mis calles de Coruña

El pobre


El pobre. Cuento
Muy pocos conocían su nombre, era un hombre de unos 50 años, tal vez alguno mas, que pedía limosna a la puerta de la iglesia, había personas que le daban unas monedas, otras nada, y, hasta algunas que lo reconvenían.
Pero quienes no faltaban nunca eran Doña Elena y su empleada de hogar Remigia, Doña Elena lo saludaba por su nombre, lo hacía de forma altiva, y luego echaba en su sombrero un billete de cien pesetas, que entonces era bastante dinero
Remigia tambien lo saludaba por su nombre, pero la mayoría de las veces no le daba nada, y, cuando lo hacía era muy poco, hasta una vez le pidió un prestamo que si se entera Doña Elena,, “la mata”
Un día un periodista entrevisto al pobre que a todo estó aún no he dicho que se llamaba Alfredo, tenía 5 hijos uno invalido era viudo y se había quedado en paro, a veces le salía un trabajo y, entonces dejaba de pedir.
En la entrevista contó su vida, dio gracias a los que le daban limosna y dijo que sobre todo a dos señoras, una señora que creía se llamaba Doña Elena y su empleada, a ellas les tenía un aprecio especial
Aunque no a las dos de igual modo, las dos son buenas, pero una es una santa, estoy seguro
Lo entiendo dijo el periodista, Doña Elena consta que hace grandes donativos
Ah no, respondió no me refiero a ella, es verdad que me da buenas limosnas pero lo hace como si arrojará la comida a un perro, se cree más que yo, y, Dios nos hizo a todos iguales, Remigia me mira  a la cara, me pregunta por mis hijos, a veces no me da nada, porque también es pobre, pero me respeta me trata con dignidad, y eso vale más que el dinero
El periodista le preguntó si podía poner aquello, porque a lo mejor le sentaba mal a Doña Elena, él le dijo que sí.
Al día siguiente la noticia salió en el periódico, al ir a la Misa Doña Elena se encontró con él, las gentes pensaban no le va dar nada, le va reñir y con razón, pero al contrario, Doña Elena se acercó y le pidió perdón, y, no sólo eso le ofreció trabajar en una de las empresas de su marido. Trabajo que logicamente acepto.
Fin

martes, 9 de marzo de 2021

diablo denuncia corrupción


El diablo denuncia corrupción

Trabajaba yo por aquel entonces en un despacho de abogados, cuando apareció una extraña carta en una letra casi ininteligible, como yo nunca tuve problema a la hora de leer cualquier  tipo de letra, tal vez porque la mía, no es precisamente de las faciles, me invitaron a que les desentrañase lo que ponía el texto

Confieso que note cierto repeluz y hasta asco al coger en mis manos, aquel papel amarillento

El lenguaje era correcto, decía que era Fiscal, es decir acusador, y, que quería la condena de, añadía no quería precisar el número, pero le estaba siendo imposible hacerlo, por un caso de corrupción manifiesta

El Juez era al mismo tiempo su Abogado, ya me dirán ustedes, como se puede ser al tiempo Juez y Abogado, por si eso fuera poco, decía que eran sus hermanos, porque su Padre quien también presidía como Juez, los había adoptado, por si esto no fuera del todo incorrecto, la Madre del Juez abogado, también se ha puesto de Abogada, y dice que todo es culpa mía, que yo, soy quien los instigo y los engaño a obrar mal, yo, “que soy un ángel”, y, además dicha Señora, la tiene tomada conmigo, y aprovecha para pisotear mi pobre cabeza, ya me podía dejar tranquilo, yo nunca tuve nada que ver con Ella

Les pido ayuda, no se pueden adoptar unos delincuentes para librarlos de ser acusados
No se puede ser madre y abogada de los acusados

Ser Juez y abogado, y, al tiempo hermano de los encausados va contra todas las leyes de Derecho, eso es corrupción

Por favor ayudenme

Les doy los nombres el Juez Padre, me niego a nombrarlo, lo llamó “ Mi Enemigo”, Su Hijo el Juez y Abogado, es Jesús de Nazareth igualito que su Padre, la Señora metida a Abogada, Madre de Jesús y de sus hermanos de adopción es la judía María de Nazareth

Yo soy el pobre satán. Los acusados sois vosotros los humanos todos y cada uno

firmado satán

Acabe la lectura, y, alce la vista. Como pueden ver, tenemos un bromista entre nosotros

No lo creo, dijo Alfredo el abogado más viejo, lo que dice es cierto, además el papel huele a azufre, y no lo ha traído ningún cartero

Ramón el otro abogado el más joven dijo, si es cierto, aunque sea la broma de algún crió de los que esperan en la sala mientras atendemos a sus padres, pero es cierto lo que dice

Dios nos adopto como dice San Pablo siendo pecadores, María es nuestra abogada, y, el diablo no tuvo nunca nada que ver con ella, y, Jesús es al tiempo nuestro hermano, nuestro Juez y nuestro abogado

Sí el diablo tenía razón, le habían hecho una faena, y, yo como perteneciente a la humanidad me alegraba de ello

Bendita corrupcion en este caso, porque en este caso, se llama “Misericordia”

Fin

Ramo de flores sangriento. Reflexión


 Ramo de flores sangriento

 Aquel era un día soleado, un día hermoso se casaban dos jóvenes, cierto que no era una boda por amor, sino por razones de Estado, cierto que la novia, había tenido que renunciar a su Iglesia, y aceptar la de su esposo, solo Dios sabe lo que en su conciencia había, pero eso era algo normal en las novias reales, y, por ser reina la mayoría de las princesas adorarían al mismo satanas, si fuera preciso, no digo que fuera este el caso

Las gentes se habían echado a la calle, para ver pasar el cortejo nupcial, entonces pocas diversioens tenía el pueblo

Unos días antes un joven, apellidado Corral había alquilado un balcón para según dijo ver a los novios

El día de la boda, llego con un ramo, a la casera le pareció una tontería, si fuesen petalos sueltos, pero arrojar un ramo de flores, lo que no sabía es que aquel no era un joven era un demonio un terrorista anarquista, en el ramo había escondido una bomba, arrojo el ramo por el balcón pero este reboto en el alumbrado, lo que salvo la vida de la pareja real, pero causo la muerte de un caballo, de algunos viandantes que eran inocentes de todo, y, algunos heridos, el vestido de Victoria la joven novia se tiño de sangre
No fue un buen comienzo, de regalo de bodas un ramo de flores sangriento, un ramo de flores maldito

El dolor siempre estaría presente en la vida de esta pobre mujer, que moriría en el exilio, ignoro si como “católica”, o fiel anglicana, que esa era su Iglesia

El terrorista fue condenado a muerte, porque pensaban que asesinando al asesino, ellos eran los buenos, sólo eran otros asesinos

Que Dios tenga en su gloria a la reina Victoria esposa de Alfonso XIII, a él también en cuanto a Corrales que trague purgatorio por siglos de siglos, no digo Infierno, porque también por él Cristo estuvo en La Cruz

Fin

Sueños


Sueños
No me refiero aquí con la palabra “sueño”, a lo que normalmente llamamos con ese nombre, si no a los sueños, a las ilusiones que todos tenemos, y, debemos tener
Porque es preciso soñar despiertos, a cualquier edad, pero sabiendo que se está soñando, para  que si no se cumple lo que uno desea o quiere, no se le derrumbe su mundo, que “los sueños sueños son”
Y, es preciso no romper los sueños de nadie por adelantado, muchas ilusiones, muchos proyectos se frustraron antes de ser, porque alguien dijo al muchacho, a la muchacha, eso nunca lo vas a tener, lo vas a poder hacer etc, impidiendo ya el intentarlo
Tampoco debe nadie dejar que le corten sus ilusiones, sus sueños, salvo que sean completamente disparatados, y, aun así con cautela, que sólo Dios es dueño del futuro y sabé lo que traerá consigo

Soñemos pues, pero sabiendo al tiempo estar despiertos.
Fin