miércoles, 3 de enero de 2024

Año 3015

 

Año 3015 un ascensor y una pasarela móvil,que recorren el cielo. Cuento futurista.
Era el año 3015. Andrea llamó por el teléfono telepático a su amiga, Rosaura. Para felicitarle su quinto siglo; hacía tiempo que la humanidad había superado lo que los antiguos llamaban véjez, por supuesto seguían muriendo, pero él que más jovén lo hacía tenía cerca del milenio.
Las jóvenes hablaron largo rato, quedaron para tomar un café, en una de las galaxias, a decir verdad en uno de sus exo planetas; a donde se trasladarían gracias al ascensor y la pasarela móvil, que recorría el firmamento, hacía tiempo que se había logrado superar la velocidad de la Luz
Ya en la cafetería del exoplaneta. “Luz celeste, X34”, se unió a ambos jóvenes Pedro, les contó lo mal que había pasado en clase de historia; cuando la profesora les habló de los siglos XX y XXI del pasado milenio, los horrores de los crímenes nazis, y estalinistas. Pero lo peor, con ser eso horrible, fue que cerca del final del siglo XX y primera mitad del XXI del pasado milenio, los gobiernos, ya sabéis que entonces había muchos países. Pues bien los gobiernos autorizaban a sacar la vida a los enfermos, y otra cosa aún peor muchas mujeres iban a médicos a sacar las criaturas que llevaban en su vientre
Rosaura interrumpió. Bueno eso se hace ahora también, no sabía que estuvieran tan avanzados. De hecho yo fue sacada del útero de mi madre de concepción, que no podía criarme, y llevada al útero de mi madre de parto
No Rosaura. Prosiguió Pedro, nada de eso; era imposible entonces las criaturas eran muertas en el seno de sus madres, de formas horribles, lo llamaban “derecho al aborto”
Cómo podían ser tan crueles; dijo Andrea. Ahora entiendo que tuviesen pena de muerte. Sí mataban a sus hijos.
Y es que en el año 3015, no había pena de muerte, ni carceles los que cometían delitos muy graves, eran llevados en un ascensor y plataforma móvil especial, a una galaxia lejana, donde se les dejaba para que vivieran a su aire. Cada tiempo se iba ver si habían cambiado, y querían tornar a la tierra
Las  religiones habían avanzado al respeto, por supuesto hacía siglos que existía una Sola Iglesia, presidida por el Papa, y que por supuesto éste seguía en Roma
No había animalistas, sí personas que amaban a los animales, pero todos eran conscientes de que eran depredadores, y sí había vegetarianos, pero por motivos dietéticos.
Eso sí el maltrato, la muerte cruel y el abandono de animalitos se castigaba duramente.
El cambio climático parecía detenido, se podría decir que eran felices.
No existían las armas, y las guerras eran otra de las atrocidades del pasado.
Solo había un país mundial. Gobernado por un conjunto de 100 personas elegidas democráticamente de forma rotatoria. No había partidos políticos
El país se llamaba “Tierra de Dios”
Pero esto es un cuento futurista, un cuento.
Fin

martes, 2 de enero de 2024

El orifice


El Orifice. Cuento

A Pablito le encantaba salir con su abuelo Leandro de paseó, ir a visitar a los amigos de D. Leandro, y aprender tantas cosas.
Aquella tarde D. Leandro lo llevó al taller de  su amigo, Manuel
Antes de entrar le dijo que se fijará en las cosas tan bonitas que se exponían en una vitrina, el pequeño estaba ensimismado. 
Luego tras golpear en una puerta pidieron permiso, les abrio la puerta un hombre de unos 55 años la edad que tenía el abuelo Leandro, el hombre llevaba puesto un delantal de cuero, unas gafas rarisimas, y tras mandarles e invitarles a pasar, saludo a Pablito con un apretón de manos, y les fue mostrando su taller, la forja, la fragua, luego les dió unas gafas como las suyas y dos delantales iguales, así como unos guantes, tenía también para el niño pues contaba conque iría con su abuelo.
D. Manuel tomo un trozo de hierro y lo metio en un sitio con mucho fuego, del que brotaban chispas, luego lo retiro con unas pinzas de hierro, y le fue golpeando hasta que se transformo en una delicada mariposa, o una flor, puso los objetos a enfriar, se sacó los guantes, y tomo unos moldes con distintas formas. Volvió a ponerse los guantes y tomo un trozo de oro, y otro de plata y los vertío en un recipiente hasta que se volvieron líquidos, tomo cada recipiente con ayuda de sus gruesos guantes y con un cacillo especial fue vertiendo con mucho cuidado el oro y la plata liquído en aquellos moldes que había preparado, luego se saco de nuevo los guantes y el mandil y dijo a sus amigos que hicieran lo propio.
“Esto tardará en enfríar, os invitó a un chocolate y un café con churros en la cafetería que hay aquí al lado”
Mientras saboreaban el café los dos hombres y el niño el chocolate, el pequeño pregunto a D. Manuel porqué hacia aquellas cosas
Porque soy un orife, es decir trabajo los metales. El hierro es duro, y no puede trabajarse en frío, así que es preciso ablandarlo en el fuego de la fragua, luego se puede hacer lo que se quiera, pero en ese momento la pieza esta caliente y es frágil, hay que dejarla enfríar  para que tome su forma definitiva. Y todos la admiren.
Con el oro y la plata pasa otra cosa similar en frío son duros y no pueden manejarse, pero en la fragua especial, se vuelven líquidos,  hay que echarlos en moldes especiales, con la forma de lo que uno quiere que salgan, unos seran collares, cadenas, pulseras, sortijas, pero otro tendrá que ser trabajado a mano cuando aún está templado. 
D. Leandro, preguntó a Pablito. ¿Tú crees que aquí D. Manuel es malo, con los metales que trabaja, que no los quiere, qué haría mejor dejándolos como son?
No, claro que no abuelo, el hierro solo sería un trozo de hierro, y lo mismo aunque más bonito el oro y la plata
Bien dicho nieto. Y dimé, tú piensas que sí  esos metales tuviesen inteligencia. ¿Protestarían?
No lo sé abuelo
Pues sí lo harían, pero luego cuando se viesen transformados, estarían orgullosos y bendecirían y darían gracias a nuestro amigo D. Manuel. Pues bien así hace el Orifice mayor
Quien es.
Dios hijo, cada uno de nosotros puede ser un trozo de hierro, o de oro o plata, y el Señor nos convierte en joyas bellísimas, pero es preciso que nos dejemos meter en la fragua, que nos dejemos modelar por la vida, y no intentemos escapar de sus manos, pues solo nos quebraríamos
¿Entiendes a tú abuelo Pablito? Pregunto D. Leandro
No mucho dijo el niño
Pero cuando creció y la vida lo golpeó, recordó aquellas palabras de su abuelo y su amigo orifice y supo aguantar los golpes de la vida, saliendo de cada uno mejor persona.
Fin

viernes, 29 de diciembre de 2023

Los diablos Cabroncin y Conatiin


Los diablos Cabroncin, y Conatin y el hombre piadoso. Cuento
Una vez dos diablos llamados Cabroncin y Conatín, salieron a hacer su trabajo, es decir buscar clientes para el infierno
Anduvieron rondando un tiempo por la tierra, hasta que se fijaron en Prudencio, Prudencio era un hombre ya mayor, muy buena persona, y muy piadoso, en él que los dos diablos vieron un mirlo blanco
Ya está se dijeron el uno al otro, lo vamos a convencer para que haga lo que quiere “El Jefe”, y no el Enemigo
Pero todas las barbaridades, las tentaciones que le sugerían el bueno de Prudencio, las espantaba como había hecho el Hijo del Enemigo, aquel aciago día en Israel
Así que Cabroncin y Conatin, decidieron ponerse a pensar, lo que había que hacer, era alejarlo del Enemigo, bueno que se creyese alejado
Iban a dar el primer golpe
Alejarlo de la oración
No, no le iban a decir que no orase, ni que no rezase, eso sería de estúpidos y no se tenían por tales
El primero en atacar fue Cabroncin, se hizo el encontradizo, bajo la figura de un señor de mediana edad, que tras preguntarle por una calle, fue llevando la charla a su terreno, para decirle porque no acudía a unas charlas para aprender a orar
Prudencio le dijo que él era una persona sencilla, y había orado, toda su vida
Ya, dijo el señor es decir Cabroncin, pero es que eso no sirve, digame obtiene siempre lo que pide, se siente relajado
No claro que no, a veces sí, pero otras no, bueno le haré caso y acudiré
Prudencio fue, y no se enteró de nada
Entonces se acerco Conatín, bajo la figura de una señora que supuestamente había asistido, a las charlas, y convenció a Prudencio, de que no sabía orar, y de Él de arriba, no iba escuchar sus plegarias, pues oraba mal, así que mejor  era lo que iba hacer ella, era dejar la oración
Prudencio le dijo que él no pensaba dejar su Biblia, sus vísperas y laúdes, su visita a Jesús en el Sagrario, sus misas y su Rosario
De pronto apareció por allí Cabroncin, y se metió en la conversación; lo que hay que hacer es hacer bien. La Biblia dice usted, para sí no dice más que tonterías, bueno cosas de otros tiempos, y le cito cuatro barbaridades sacadas de contexto, el Rosario, repetir, y repetir palabras, y palabras, laúdes y vísperas, recitar poemas, la Misa, escuchar lecturas de ese Libro que ya hemos hablado(Se refería a la Biblia), y luego escuchar lo que diga un hombre como usted, y claro como yo, seguro que peor, puede ser incluso un pederasta, para al final comer un pedazo de pan sin sal ni levadura.
Prudencio saltó, “Ese Pan es el Señor Jesús, con su naturaleza humana y divina”
Por favor dijo el diablo Conatín, usted es un señor inteligente, es un pedazo de pan, para recordar a Jesús, pero piense un poco, como él de arriba, se iba meter en un pedazo de pan; y como un hombre que murió hace tanto tiempo, iba estar vivo allí. No hombre son símbolos.Miré yo opinó como este caballero, lo que hay que hacer es hacer bien, eso sí respetando al prójimo y no imponiendo
Y como la charla de encuentros que Prudencio creía ocasionales se repetía, día tras día, pues acabo convencido, y decidió dejar todo tipo de oración
Se dedicaría sólo a las buenas obras
Claro que no contaba con una cosa, no se pueden hacer buenas obras sin Dios
En un principio le fue bien, ayudaba a todo el mundo, llevo bolsas de comida a comedores y parroquias, decidió ir a un asilo, y un hospital a visitar a los que estaban allí
Los diablos vieron cerca al Enemigo
Así que atacaron en forma de dos viejecitos, que le abordaron  cuando iba para el asilo, los dos diablos, le pidieron los condujesé, y luego le dijeron que había que ir a la iglesia, Prudencio no sabía que decir, él pensaba que estaba haciendo lo correcto; pero uno de los diablos lo saco de sus pensamientos. “Hay que conservar las costumbres, las tradiciones de los mayores”, además usted cree que hace bien, visitando el asilo, pues no, nos recuerda que nos han olvidado, y saca trabajo a profesionales que pueden hacerlo desde un punto de vista profesional
Prudencio les dio la razón, tampoco iría al hospital,pero las bolsas de comida sí
Bueno eso sí, pudo hacerlo, hasta que escucho hablar de una ONG que había hecho algún tipo de robo o dispendio para beneficio propio, y por otro lado de personas que sin precisarlo, iban a buscar comida
Pensaba que estaba haciendo bien, y estaba haciendo mal
No, no iba llevar más bolsas de comida
Pero quería ayudar,  hacer el bien
Entonces se encontro con un viejo amigo, que era en realidad el diablo Cabroncín, se presento como Ramiro su compañero de escuela, Prudencio recordaba mal a Ramiro, así que entró al trapo, fueron a tomar unos vinos, y, el falso Ramiro, le habló de que habìa que vivir la vida, pensar en uno, si acaso un poco en los hijos si eran menores, y a la gente que le ayudase el gobierno, para eso “pagamos los impuestos”,  Digo yo.
Prudencio en poco tiempo se convirtió en un hombre que solo pensaba en sí mismo, egoísta, exigente que derrochaba en juergas.
Un día su hija menor Candela de 16 años le contó que se había quedado embarazada, Prudencio era viudo, la primera reacción  fue darle una bofetada, la chica dijo que ella quería criar a su hijo, no se veía capaz de casarse
Prudencio consulto con Ramiro, y Ramiro le sugirió que interrumpiese el embarazo, Candela se negó, pero era menor y no le servía de nada, cuando iban entrar al abortorio, donde iban a matar a su nieto, vio a unas personas rezando el Rosario, llegaron hacia él, el eco de las palabras.”Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores”, sin saber porque las repitió, se llenó de paz. “Dios mío que iba hacer, perdóname, Madre mía, gracias por venir en mi ayuda”, sin pensarlo más tomó a su hija de la mano, vamos hija, no voy matar a mi nieto, se subió a su auto, y volvió a casa,  sería abuelo, su hija ya era mamá,pues llevaba un hijo dentro, aún no sabía si criarían al bebé o lo darían en adopción, Dios iría mostrando el camino, lo que iba hacer, era ir a confesarse, volver a su vida de piedad, y de buenas obras
Al día siguiente lo encontró Ramiro, y le preguntó que tal estaba Candela, Prudencio le dijo que tanto su hija como su nieto, estaban bien
Tu nieto, un puñado de células
Bueno Ramiro, un puñado de células con alma, es lo que somos todos, y ahora te dejo salvo, que quieras venir a Misa
Yo a Misa, dijo el diablo, al que casí le da un mareo. Jamás
Pues entonces veo que eres un diablo, así que vete al infierno
Y de pronto, Ramiro desapareció
Desde aquel día, Prudencio tuvo mucho cuidado de no dejar su oración, su rosario, su Misa, y de no escuchar tonterías de desconocidos o conocidos que pretendiese alejarlo de Dios y de su Iglesia
Ocho meses más tarde nació su nieta,una nena que fue dada en adopción a un matrimonio amigo excelentes personas, que no podían tener bebés
Candela criaría sus propios hijos sí era voluntad de Dios, más adelante,pero siempre podría ver a su bebé.
Fin

jueves, 28 de diciembre de 2023

La madre

 

La madre
Ya era muy vieja, las religiosas que cuidaban a los ancianos en el asilo, siempre la recordaban allí, se sentaba en una sillita de lona, con su Biblia y su rosario cerca de una fuente que había en el huertecillo jardín que tenían las hermanas.
Unas la llamaban madre, otras abuela, otras señora Elena. Decían las religiosas más viejas que debía de pasar de los ciento dos años, pero vayan ustedes a saber.
Su familia no venía nunca a verla, si acaso en reyes o celebraciones para salir en la foto,
Quien sí solía venir con bastante frecuencia era, su Carmencita. Era esta una mujer que debía de rondar ya cerca de los 60 años, siempre traía un cariño para Doña Elena, y los demás ancianos y como no, las religiosas. Ella era la criada, de la hija de Doña Elena, pero no venía mandada por la hija, venía por su propia cuenta, y disculpaba a sus señores. Que dicho sea de paso no tenían disculpa, habían aparcado hacía muchos años allí a su madre, para poder viajar libremente.
Doña Elena, también los disculpaba
“Lo de viajar sabe usted madre. Decía a la superiora. Lo de viajar  lo han heredado de mí, a mí tambíen me encantaba viajar, a mi esposo lo mismo, siempre que nuestros trabajos nos lo permitían, nos ibamos a conocer mundo, pero al poco de casarnos llego Elenita y no puedes viajar con una bebé, los niños necesitan a su mamá y su papá, mire usted madre que malo es el demonio, que una amiga, me recomendó que me fuese a Londres, entonces aún no se mataban bebés en la panza de su mamá en España, bueno se hacía, pero sin la bendición del Estado, es decir el aborto era lo que es, un asesinato, ni que decir tiene que no lo hice, y rompí relación con aquella amiga, ni siquiera rezó por ella. Luego cuando la nena tuvo ya sus cuatro años, volvimos a viajar la dejabamos con mis padres o mis suegros, pero cuando cumplió los 8 llegaron los mellizos, luego el santo que tengo en el Cielo, el mongolito, bueno ya sé que ahora no sé puede decir esa palabra, ahora se les puede matar en la panza, pero no llamarles mongólicos. Ahora son personas con no sé qué cosa. También hubo quien me aconsejo acabar con su vida antes de nacer. No lo hice, mi angelito se fue al Cielo con dos añitos. Después del llego mi hijo Ricardo. Hubo más gente que me recomendo viajar a Londres, y cuando en España empezaron los 3 supuestos buscar un médico que me inventase cualquier excusa.
Yo madre pude hacerlo, pude quedarme solo con la nena, con Elena, y con otro más con Ricardo por ejemplo, y seguir viajando, pero no lo hice, eran mis hijos y sobre todo eran de Dios. Luego cuando falleció mi esposo en un atentado de los de la ETA era  policía, pues me quedé sola con 4 críos, el viajar  se había esfumado. Tal vez pude  llevarlos a un centro, aducir que me veía incapaz, y volver a viajar. No lo hice
Un día se reunieron todos, yo estaba bien, tenía 80 años, ahora tengo 99 para Navidad, no 105 como dice la hermana Ricarda, estaba bien, pero tenía problemas de movilidad, de vértigo, no podía viajar. Y ellos no iban a renunciar por mí. Eso sí, me dieron a elegir una residencia laica, o a ustedes. Y yo con las esposas de Jesús, que sí él se enamoró de ustedes será por algo. A veces el demonio viene se sienta a mi lado, y me dice. “estupida, yo te aconsejé bien, ahora hasta estarías viajando, en aviones especiales que llevan hospital, pero preferiste parir y dar la teta y limpiar culitos sucios, estupida y no vienen ni a verte, ni tus nietos, estupida”. Entonces yo lo amenazo con el Rosario y la Biblia, a veces le echo agua de la fuente, que como es natural es bendita, porque viene de Dios. Otras estoy a punto de caer en la tentación y pensar que el demonio tiene razón, pero sé que no, mis hijos y mis nietos son buenos, y sí ellos no vienen a verme, estoy segura sus nietos e hijos eran a verlos a ellos. Y, si no, pues a Jesús también lo abandonaron. Ahora madre le importaría que rezaramos un rosario a la Santísima Virgen, luego me lee usted algo de La Palabra de Dios.
La Religiosa toma el rosario y empieza a orar, y piensa. Jesús enamorado de ellas, puede por quien está loquito es por su Elenita, por Doña Elena. Que cuando parta de este mundo merece irse al Cielo corriendo, bueno que digo eso no lo merece nadie, lo mereció Jesús el Esposo, pero él me entiende.
Fin

Dónde está el tesoro

 

Dónde está el tesoro. Cuento
Había un campesino que tenía 3 hijos cuando se sentía próximo a morir los llamó; y les dijo
Hijos míos, como sabéis tengo 3 campitos, os dejo uno a cada uno, a tí Luís te dejo él que está en el camino que va a la iglesia. A tí Juan él que está en la ladera de la montaña; a tí Miguel él que está cerca de la casa. En cada uno hay un tesoro para vosotros y para vuestras familias.
Murió el campesino y sus hijos fueron a tomar posesión de sus herencias. Pero los campos eran feos, no tenían nada.
Luís decidió ponerse a cavar a ver si encontraba el dichoso tesoro, cavó un día y otro. Como solo sacaba tierra. Penso a lo mejor está muy hundido, así que contrató a un señor con un detector de metales, que le cobró un pastón sin encontrar nada. Decidió  pues, vender el campo, y se lo compró su hermano Juan.
Juan,tuvo la misma experiencia con el suyo, solo que él no lo vendió, ni contrató a ningún buscador de metales.
Lo mismo sucedió a Miguel que esté sí le vendió también su campito a Juan
Ni Luis ni Miguel entendían para qué quería su hermano aquellos campos, donde era evidente, no había ningún tesoro.
Pero Juan había decidido plantar y sembrar. Y como la tierra había sido tan ventilada, dió grandes cosechas, hasta frutales trasplantó. Se hizo un hombre rico; y como era buena persona compartió con sus hermanos
Él había entendido que el verdadero tesoro era la tierra, el fruto que le darían ella y Dios sí la trabajaba.
Fin

Un teléfono especial


Un teléfono especial
Pedrín acompañaba a su abuela a la iglesia, se quedaba entusiasmado al verla abrir un libro, leer, luego arrodillarse, volver a leer. Y volver a quedarse en silencio de rodillas.
Otras veces lo que hacía era pasar por sus dedos las bolitas de una cosa que los mayores llamaban rosario.
En casa su abuela hacía lo mismo, aunque no siempre se arrodillasé
Como a sus 5 años era muy curioso le preguntó. Por qué leía aquel libro, y “jugaba” con aquella cosa
Doña Aurelia, le dijo que se sentará a su lado, y muy sería le dijo.
Esto no es un libro, es un teléfono móvil, Y esto dijo tomando el rosario, también
Abuela que tengo cinco años, yo sé que es un libro, y una cosa que mamá llama rosario
Eso es lo que piensa la gente, algunos los más listos hasta dicen que son 73 libros, pero es un teléfono móvil, o celular como dice tu tío Leandro de Caracas.
Y, puedes hablar con ellos
Pues claro para eso son los teléfonos. Puedo hablar con Dios; mirá yo marco el número es decir habló el libro que es la Biblia, y busco uno de sus libros luego me conecto con la Central que la lleva el Espíritu Santo, y leo es decir voy escuchando en mi corazón, a veces falla la conexión siempre por mi culpa, entonces si es en la iglesia de rodillas le digo a Jesús, que “no le escucho”, y vuelvo a leer otra vez, es decir a “escuchar”
Qué te dice. 
Pues hijo es una conversación privada, pero a veces me felicita, otras me regaña, otras no escucho nada, pero sé que  habla, y que su Palabra ha quedado grabada en la grabadora de mi corazón

¿Y el Rosario?
Pues muy parecido, con él hablo con María la Mamá de Dios, junto con ella, voy recordando cosas de su vida, de la de Jesús, y aprovecho para darle gracias y pedirle.  En cada misterio que así se llama, la Mamá me va diciendo lo qué tengo que hacer.
Mirá vamos a rezar uno cortito, qué quieres pedir
Pedrín muy serio dijo. Que Miguel se caiga y se haga daño
No podemos pedir cosas malas a la Virgen, ella es buena
Pero Miguel es malo, pues entonces vamos a pedirle que Miguel se vuelva un  niño bueno.
Y, Doña Aurelia enseñó a rezar el Rosario a su nieto Pedrín.
Fin

El ogro

 

El ogro.  Cuento
Todos los niños pasaban corriendo frente aquella humilde casa, más bien cabaña, a veces, “el ogro”  se asomaba a la puerta, tenía el rostro lleno de costurones, como quemaduras, los brazos lo mismo, a los pequeños les daba miedo, y corrían, él y su mujer la ogresa, les sacaban pasteles, caramelos los pequeños tenían  miedo de cogerlos, aunque a veces volvían tras sus pasos y tomaban alguno.
Los mayores les decían que era la casa del ogro, que comía a los niños. Los mayores bueno, no todos Doña Obdulia no, y regañaba a los otros por eso.
Un día reunió a los niños, dos de ellos eran sus nietos y les dijo.
Os voy a llevar a una iglesia que queda muy lejos, quiero enseñaros a Jesús crucificado.
Abuela sí ya lo vemos en la iglesia.
Sí pero esa imagen es poco realista
La abuela los llevó a una iglesia donde el Crucificado se veía con el rostro retorcido de dolor, lleno de cicatrices, no era una imagen bonita
Qué os parece es un ogro
Abuela dijo su nieta Carmencita es Dios
Así es hija, es Dios, Dios y hombre, y está así murió así, con esas heridas que conserva, en sus manos y sus pies, dice un amigo suyo Isaías que estaba tan feo que no parecía ni un ser humano. ¿Sabeis por qué murió así?
Yo lo sé dijo Leandro, uno de los niños para llevarnos al Cielo
Así es para salvarnos, nos ama tanto que hace lo que sea, por cada uno
Pues bien a Don Ricardo y Doña Juana, los que llamáis y no quiero que lo volváis hacer el ogro y la ogresa les pasa lo mismo.
Mirad os voy a enseñar una foto de los dos el día de su boda.
Los pequeños vieron la foto de una pareja de recien casados bellisimos
Ahora os cuento porqué están así. Al poco tiempo de casarse Dios los bendijo con una hijita que se llevó al Cielo, y los médicos dijeron a Juana que no sería mamá nunca más. Esto los volcó en todos los pequeños, Juana era maestra y catequista,y Ricardo pediatra.
Un día se incendió una de las casitas de la aldea, en ella habían quedado dos bebés, que su madre había dejado en la cuna, esta mujer no era amiga de Ricardo y Juana. Más bien lo contrario, cuando se vió el fuego.
La mujer al principio quiso entrar pero tuvo miedo, y se dijo, ya estarán muertos, pero Ricardo que venía de una consulta lo pensó más, se metió entre las llamas, le cayeron vigas encima, pero él rescato a uno de los niños al que protegió con su cuerpo, ese niño dijo al pequeño Leandro es tu padre Raúl.
Mientras las gentes trataban de ayudar a Ricardo, llegó su mujer Juana, y al ver que aún faltaba una criatura entró dentro y consiguió sacarla, pero ella sufrió graves quemaduras, esa niña Leandro es tu mamá Celia
Eran otros tiempos no había medios  por eso les quedaron esas cicatrices tan horribles, pero que los hace bellísimos  a los ojos de Dios
Los pequeños no volvieron a llamarles ogro ni ogresa, ahora hasta entraban a su cabaña, escuchaban sus historias y comían sus dulces
Un día Obdulia nieta. Les dijo. Ustedes son los más guapos del pueblo, porque son tan feos. Como Jesusito en la Cruz.
Desde su corazón los pequeños los veían hermosos. Como realmente eran.
Fin