viernes, 16 de febrero de 2024

El pequeño Juan

 

El pequeño Juan
Juan era un niño muy inquieto, muy juguetón a su papá Zacarías le encantaba dejarle enredar con su barba, su papá era sacerdote, y el pequeño Juan también lo era ya; un día ofrecería holocaustos al Señor en su Templo
Un hijo de sacerdote, era sacerdote, era la Ley de Levi
A veces la sobrina de Isabel su esposa, venía con su esposo José y su niño unos meses menor que su Juan, y pasaban unos día juntos, bueno José se volvía porque había que trabajar.
Nadie al verlos, hubiera pensado que muy pocos años antes, Juan había saltado y bailado de gozo, en el vientre de su madre al presentir a Jesús el niño de José y de María en el vientre de su madre
Ahora los dos peques juegan, enredan con los animalitos, toman arena tierra del suelo, y se la lanzan, sus mamás les corrigen, les sacuden las manitas y les lavan las boquitas, porque a veces se llevan la arena, la tierra húmeda a la boca, no, no hacen pajaritos de barro, son dos niños que juegan, y se pelean y duermen la siesta abrazaditos
Claro que son El futuro profeta del Jordán, y Él que por Juan y por todos ha de morir en La Cruz y Resucitar.
Pero ahora son dos pequeños que solo piensan en jugar
Y Juan se lo pasa genial con su primito Jesús, también cuando ambos ya sean un poco mayores y estén aprendiendo a leer.
Fin



Los pensamientos de Isabel

 

Los pensamientos de Isabel
Isabel había pedido tanto ser madre, luego se había acomodado a la decisión del Eterno, él sabría porque no les había dado hijos, bueno tenía a su sobrina, aunque hacía tiempo que no la veía, la hija de su prima Ana
Ahora había llegado Zacarías mudo, y le contó una historia de un ángel que se llamaba Gabriel, que les anunció que serían padres
Isabel ya no era una niña, pero la edad de cambiar pañales ya había pasado, no es que dudase del Poder de Dios, no eso jamás, aunque en los ángeles como buena saducea, no creía mucho, pero bueno Sara la de Abraham, había sido madre mucho más vieja.
Pero qué sentido tenía, seguro que el loco de su Zacarías lo había soñado, o ella le entendía mal, Zacarías se lo volvió a repetir por escrito
Días más tarde Isabel se notaba rara, no podía esperar a no tener la regla, porque hacía al menos dos años que no la tenía, pero sus mareos, sus nauseas iban en aumento
Fue visitar a la curandera y partera del pueblo, y esta le confirmó que estaba embarazada
No digas nada le pidió Isabel a la partera
Ahora Isabel tenía que pensar ante su Dios, que darle gracias, por aquel regalo, que aun no entendía, agradecerle su felicidad, pensar como educar al pequeño, que tendría un padre mudo, por lo tanto no podría volver al Templo, a su oficio de sacerdote.
No pudo evitar alegrarse al ver lo que pensarían las vecinas que la miraban mal, por no haber concebido
Pues ahí lo tienen, les esta bien pensó
Es que Isabel aún estaba en el AT, y el amor al prójimo no era tan exigente
Transcurridos sus cinco meses de encierro, de retiro volvió  a su vida normal, bueno normal con 50 años preparando ropa para un bebé pues no era pero en su caso sí
Alguna vecina se ofreció para el parto, y lo mismo la partera
Entonces ya tenía los 6 meses cumplidos. Oyo la voz de su sobrina María, era inconfundible, y fue corriendo, bueno  intentando correr, allí estaba su pequeña, que guapa era, que paz desprendía, y aquel día mucha más, de pronto Isabel sintió bailar a su bebito, parecía un chalado, como David ante el Arca, el bebito por la voz de la sangre le dijo a su mamá Isabel.
“Es que esa nena que tienes ahí, es el Arca de la Alianza, en Ella está el Esperado”
Isabel no acababa de entenderlo, hasta que por fin sin que supiera como, le lanzo en un grito a María
Bendita tú entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre, quien soy yo, para que me visite la madre de mi Señor, dichosa tú, pues lo que te ha prometido el Señor se cumplirá.
María respondió con el Magnificat, y las dos mamás pues ya lo eran llevaban un hijito en su vientre empezaron la vida de cada día, nació el pequeño Juan y María estuvo en el parto de Isabel, ayudando como ayudaba  a su madre Ana que era partera, llegó el día de circuncidar al peque.
Nadie entendía la manía de Isabel de ponerle de nombre Juan, lo normal sería que se llámase como su papá, Zacarías que seguía mudo. Así que decidieron preguntarle al papá, las mujeres dijo un tonto que había por allí, ya se sabe
Zacarías escribió, “Su nombre es Juan, los dodotis están más baratos en Mercadona, que en el Corte Inglés” lo de los dodotis se le olvido ponerlo a Lucas, que uno no va estar en todo
Luego Zacarías se puso hablar y bendecir primero al Dios que le había dado aquel hijito, y que pronto les daría el Salvador prometido en la casa de David
Ahora Isabel al despedir a María su sobrina, pensaba cómo sería la relación humana entre los hijos de ambas, el siervo y el Señor, pero el llanto de Juan, para que lo amamantase  la hizo volver a la realidad y dejar a Dios en libertad de hacer su Voluntad.
Su sueño de ser madre se había realizado. 
Fin.




La venganza

 

cuento la venganza de los animalitos del Pesebre
En el pesebre donde nació Jesús, había muchos animalitos, no solo los tradicionales, había perritos, gatitos, gallinas, arañitas, ratoncitos, algún que otro insecto
Cuando se enteraron porque se lo dijo su ángel guardián. De lo malo que era Herodes, de como había querido matar al niño aquel tan lindo, y que ellos sabían que era su Creador, y, como después  había matado a tantos bebés
Tramaron dar un castigo a Herodes, se reunieron en asamblea todos juntos
Unos llevarían el mensaje a otros, era una confabulación mundial, así avisados por el mensaje que un ratoncito llevo de parte de la vaca y el toro, al caballo que montaba Herodes. El caballo trotando más de la cuenta hizo que Herodes se cayera, pero antes el perro y el gato, habían estado escarbando, y hecho un agujero en la tierra, donde perro y gato, hicieron lo que el gato suele hacer en su cajita de arena, y luego todos los animalitos, lo usaron como su water, allí se cayó Herodes, y cuando estaba caído, las gallinas y sus esposos los gallos vinieron a picotearle, las heridas de Herodes tenían mala pinta, lo encontraron lo llevaron a Palacio, los médicos aplicaron los remedios de la época pero insectos y arañitas, aprovecharon para mezclarse en los apósitos que le colocaban con lo que la infección se hizo casi mortal, aún era poco
Un insecto muy chiquito, dijo que iba sacrificar su vida, se metería en un brebaje que le daban a  beber al reyezuelo, para hacerle pupita por dentro
Así fue, pronto Herodes estaba podrido tanto externa como internamente. Ahora le tocaba rematarlo a los gusanitos
Los animalitos habían hecho su venganza
Sí, se habían portado como animales. Es que lo eran
Fin.



Eva sintió la caricia

 

Eva sintió la caricia materna de Dios

Eva caminaba encorvada, sujetando las hojas de higuera, con las que Dios, que es una Madraza le había hecho “ropa” para cubrir su desnudez, iba agarrada al pobre de Adam, que no la miraba bien, pues le echaba la culpa de lo que les pasaba, por ella estaban malditos para siempre, aunque Adam sabía que él había comido porque le había dado la gana

Eva también se sentía mal, porqué lo había hecho, no solo había hecho su ruina si no la del pobre Adam, y el disgusto al pobre Dios, algo le decía que Dios los seguía amando, que sí los echo del Paraíso es porque aquello era lo mejor

Entonces sucedió un hecho inexplicable, Eva sintió en su cara, la caricia materna de Dios, noto un beso materno divino en su rostro, y supo que aunque tuviesen que labrar la tierra con sudor y lágrimas, aunque pariese a sus hijos con dolor, aún no sabía ni lo que eran los hijos, Dios no solo estaba en el Paraíso Dios también había salido y caminaba con ellos, aunque no “lo viesen” como en el Paraíso

Vio una serpiente alzó el pie para pisarla, pero tuvo miedo y le machaco la cabeza con una piedra.

Sonrió era su primera sonrisa. Un día una Hija suya, sí aplastaría la cabeza a La Culebra, a la Serpiente, bueno no su Hija, su Hijo nacido de su Hija.

Seguían siendo amados.

Fin



jueves, 15 de febrero de 2024

El miedo de María


El miedo de María

María tenía miedo. Era tan joven

Cómo cuidaré a mi niño, por suerte Dios me ha dado a José, pero qué voy hacer cuando nazca mi pequeño.

Lo llamé mi pequeño, pero Él es el Señor de todo, Dios lo dijo por el abuelo David. “Dijo el Señor a mi Señor”

¿Le llamaré hijo, o Señor, le regañaré, o callaré ante él?

Si fuese un niño como él de Isabel, o él de mis hermanas, o las de José, sería fácil.

Y cuando tenga miedo, claro que él no va tener miedo

Y cuando esté en peligro, Como lo defenderé, por suerte Dios me ha dado a José, Dios es muy bueno, por eso hizo a José.

De pronto una luz invadió la estancia, y María reconoció a su Ángel a Gabi el Arcángel San Gabriel

Tranquila María, aquí estoy yo, para tranquilizarte, por algo soy tu ángel de la guarda de tu esposo y de tu bebé

Respondo a tus preguntas.

Sí es Señor pero viene para ser siervo esclavo de todos, él será el único que podrá decir con toda razón

“Soy tu siervo hijo de tu esclava, rompiste mis cadenas, te ofreceré un Sacrificio de alabanza”

Y bueno no puedo ponerme a hablar que empiezo y no paró

Le llamarás tu pequeño, porque lo es, por voluntad propia, y por su nombre Jesús, y pequeño, amorcito, vamos como cualquier mamá, él te llamará mamá, aunque alguna vez te llamé, Mujer, lo defenderás del peligro con tu presencia, que sí los tendrá lo verás muy pronto, de sus miedos que tendrá miedo, con tu abrazo, tu apoyo, tú y José sacareis sus miedos, él sacará los vuestros, lo corregirás, le regañaras por no terminar las lentejas, por subir el gato y el perro a la mesa, porque eres su Mamá

Y sí Dios te ha dado a José lo hizo para ti, bueno en realidad os hizo a los dos, para Jesús

Recuerda María cuando todo se nuble, cuando te parezca que todo fue un sueño loco, que “El Señor está contigo”

Ah me olvidaba que me han dicho en el Cielo, que eres mi Señora y mi Reina

Les he dicho que ya lo sé, pero te llamó María, aunque me gustaría ser humano, para llamarte Mamá, como Jesús y sus hermanos.

Gaby, no, voy tener más hijos, Yhv me ha convertido en su Arca, Jesús no tendrá más hermanos.


Eso piensas tú, si María serás siempre Virgen pero Madre de familia numerosa creciendo hasta el final de los tiempos, y esos hijos si vas a tener que darles buenas zurras, pero aún no es tiempo de que lo entiendas

Recuerda Dios siempre contigo.

María miró, ya no había luz, solo una gran paz. Paz que ya había antes. Jesús le dio una patadita y un puñetazo, que María agradeció acariciándose la tripita y diciéndole, “no se pega a mamá”

Pocos meses faltaban para que lo estrechará en sus brazos



Él no falla.


Él no falla ni miente, pero me tarda verlo. Simeón

Simeón se levantó muy temprano, nadie en casa, entendía aquella manía suya, de ir al Templo, casi a diario, aunque lloviera

Repitiendo siempre lo mismo, tenía que ir, para recibir al Enviado del Señor

A veces escuchaba como una voz que apagaba enseguida, que le decía que ese Enviado no vendría nunca, no lo merecían

Simeón sabía que si Yhv solo diese a su Pueblo lo que merecía, hacía tiempo que su Pueblo no existiría, pero El Señor era distinto, era Dios

No, El Dios de Israel no fallaba, lo había dicho, se lo había prometido a él, que antes de ir junto a sus padres lo vería

Simeón sabía que Dios no falla aunque fallé el hombre mil veces, naturalmente esa Voz la había escuchado en silencio

Su mujer le decía, tu imaginación, o tus demonios menuda tontería, cuando venga el Mesías qué interés va tener en encontrarse contigo, primero echará a Herodes pues el reino de Israel es suyo, claro sí viene

Simeón se fue al Templo, iba le pareció casi corriendo ya era viejo, anciano decía su nieto Jonás, anciano, viejo suena mal, bueno lo que fuera

Se puso a la entrada, había mucho alboroto muchas parejas jóvenes venían ofrecer presentar ante el Señor el primer fruto de su amor, o de su matrimonio concertado que era el siglo 0 y eso de matrimonios por amor, pues pocos

Simeón saludaba, bendecía y esperaba, entonces los vio llegar ellos sí estaban enamorados, dos chiquillos que contenían su risa, vestían pobremente, y ella además de su bebé envuelto en una toquilla y amarrado a su pecho, llevaba dos avecitas para ser inmoladas, la ofrenda de los pobres.

Simeón fue corriendo hacia ellos, sin decir nada le arrebató el niño a la muchacha, que no supo reaccionar lo beso lo alzó hacia el Cielo, el bebé lloraba desconsolado, Simeón reía, lo había visto, lo volvió a su Mamá y mirando al Cielo dijo

“Ahora Señor puedes dejar a tu siervo irse en Paz, porque mis ojos han visto al Salvador que nos envías, Luz para iluminar a los gentiles, y gloria y orgullo de tu Pueblo Israel”

Los chiquillos papás no entendían nada, sobre todo lo de la luz de los gentiles, luego Simeón se puso serio, y le habló de una espada que le pasaría el alma, cuando su Bebé fuese causa de caída de muchos en su Pueblo, pero también de levantamiento, porque aquel Niño venía a levantar a los caídos.

Simeón había visto al Enviado era un bebé pobre, sería un crucificado, aquella noche Simeón se marchó con sus padres a esperar y dar ánimos en el Sheol.



miércoles, 14 de febrero de 2024

El miedo de José


El miedo de José

José tenía miedo, miedo de no hacer las cosas bien

Cómo voy yo un pobre carpintero, que apenas sabe leer, educar al Mesías, cómo le voy a mandar a corregir, incluso a castigar, sí Él es el Señor

Qué le puedo ofrecer sí mi casa es la más humilde y sencilla de Nazaret

Cómo le voy a llamar, además del Nombre que Dios ya le ha escogido, y cómo le he de decir que me llamé él

Qué le voy a enseñar, cómo alimentarlo, él se merece manjares de reyes, yo no puedo dárselos

Pero, no me vuelvo atrás

El Eterno me ha elegido, se ha fijado en lo poco que valgo, si encontrase otro judío que valiese menos, lo habría elegido.

Pero aquí estoy como mis antepasados, como Abraham, aquí estoy Señor, cumpliré esta misión que me encomiendas, sin TI no puedo

De pronto se iluminó la estancia, y José reconoció a Gaby, el Arcángel su Ángel de la Guarda

Shalom José, dijo Gabi. Qué era como decir. “Hola guapetón”

Te estuve escuchando, y vengo a decirte, que de ser él que menos vale nada, eres una Joya, vamos que Yhv contigo rompió el molde, esto por cierto no sé donde lo escuche, pero queda bien, te hizo precisamente para esto

Y cómo pues como un papá bueno, porque el niño que tu esposa dará a luz pronto, será también  tu hijo, le llamarás además de por su nombre, él que tú le pondrás pues como te diga el corazón. Le enseñarás a ser un buen judío, a orar, a ser buena persona, a trabajar, tu oficio, comerá lo que comes tú.

Él te llamará abba, Papi, y claro que podrás corregir y castigar. Que es tu hijo José

Eso sí, me ha dicho Yhv que está de acuerdo contigo, tu casa no es lugar digno para que nazca su Ungido, quiere y tiene prevista otra cosa  para él, ya os enterareis María y tú en el monte, va ayudar un poco César Augusto

Gabi dijo José. ¿Hay un Ángel que se llama como el emperador?

No, precisamente respondió Gaby, es el mismo emperador, va servir al plan de Yhv pero no lo sabe, bromas de nuestro Dios, y hay más cosas bueno José no te adelanto que se pierde la sorpresa, solo una cosa

Cuando le llevé el aviso de todo a María, le dije que “El Señor estaba con Ella”, pues hoy te lo repito a ti

No tengas miedo, y sí lo tienes pues agarra la mano de María, o ponla sobre su vientre, o a Jesús a tu hijo cuando haya nacido, y el miedo se irá

Y ellos dime Gabi. ¿No tendrán miedo?

Sí, pero se les ira, amarrándose a TI

Y Recuerda soy vuestro Ángel de la Guarda. En el Cielo dicen que soy un afortunado.

José se levantó, la luz se había disipado, se puso a trabajar, le esperaban muchas cosas, su hijo Jesús nacería en una cuadra, se tendrían que exiliar pero José cuando tenía miedo se agarraba a María y a Jesús, y Jesús buscaba refugio en él, y en Mariah su Mamá.

José nuestro padre y hermano y Señor San José tuvo miedo, porque tener miedo no es pecado, lo malo es dejar que el miedo aleje del Servicio a Dios en los demás.

San José ruega por todos los miedosos