viernes, 14 de febrero de 2025

La maleta

 La maleta 

No puedo decir que pudiese llamarla, amiga en el sentido pleno de la palabra. Pero si que era una persona con la que compartía o eso creía muchas cosas.

En un grupo de Biblia del que formaba parte. Había salido la idea de ir pasar un día de oración y convivencia a un monasterio cercano. El coste era asequible y podíamos invitar a personas con las mismas inquietudes

A mí mente vino Fernanda

Al llegar a casa la llamé, yo entonces no tenía móvil

Me contestó enseguida, al cabo de unos cinco minutos le di, la noticia; invitándole a venir con nosotros.

“Ay María, cómo se te ocurre, tú piensas que soy una niña como tú, no hija no, soy mayor voy a cumplir pronto 56 años, ya no tengo el cuerpo ni la mente para eso, sí supieras como están mis huesos no tendrías esa idea”

No le pedí disculpas eso sí le dije que yo tenía 50 años. Que lamentaba no estuviese al cien o noventa por cien al menos

Que me llamase si precisaba algo.

Pasaron los días. Tuvo lugar la convivencia a la que había invitado a Fernanda

Cuando de pronto la veo con dos maletas. Una enorme.

Me acerqué para ayudar la 

“No, te preocupes no pesan, están vacías. No voy ir por toda la ciudad con ellas, pero hasta la parada de taxis si, pero antes nos vamos a tomar un chocolate con churros en esa terraza.

Nos sentamos en la terraza

Mientras tomábamos los churros y el chocolate caliente, un jueves de agosto con 39⁰

Le pregunté porque andaba con dos maletas

“Las acabo de comprar, por cierto muy bien de precio. Me voy dos meses”

¿Que bien Fernanda, cuanto me alegro, verás que bien te sienta estar en el campo con tu sobrina?

Se rió 

“¿De dónde sacas que voy al pueblo?. No, María me voy de viaje primero Italia, Grecia. Luego iremos a Petra, Egipto. Que aún soy joven, y la vida aquí son dos días”

No podía creer lo. Era la misma persona que se sentía en decrepitud cuando la invité a la convivencia. 

Le deseé buen viaje, agradecí la invitación. No la acompañe a la parada de taxis.

Pensé que si podía hacer ese viaje podría llegar con las dos maletas a la parada. Por grande que fuera una.

Fin




Un regalo no es…

 Un regalo no es…

No es una forma de pagar un favor de forma velada 

No es un medio para mostrar poder, riqueza 

No es una forma de pretender educar, cambiar 

El regalo es una forma de compartir la alegría y la felicidad con una persona 

Al amigo al que no le gusta la música, regalarle un CD de música. 

No es un regalo es un intento velado de manipulación. Aunque a uno le guste con locura la música, si no le gusta al que recibe el obsequio, es un mal regalo.

El regalo debe ser por su coste. Una cosa que quien lo recibe pueda corresponder de forma similar

Se exceptúan los casos de amigos de clases sociales diferentes

Cuando un amigo está en una situación económica difícil pero que puede solventar se con el tiempo 

Se puede regalar de todo. Depende del grado de amistad 

Y, cuando se trata de amigos íntimos, o familia se puede preguntar al que se le va regalar. Que quiere

Y, cuando se recibe un regalo

Se agradece, y salvo que vaya contra de lo que uno es, o quiere. Se acepta

Sin tonterías como 

“No merezco tanto”

El regalo no se hace por mérito, por pago. Si no por cariño, simpatía

Y, cuando no se puede regalar. Siempre se puede

Porque siempre se puede dar un saludo, un abrazo.



Encuentro con alguien que “No está”

 Encuentro con alguien que “No está”

Esta historia es real. Le pasó a mi madre que era una persona muy creyente, y muy racional

Suprimo los apellidos. Y, empiezo.

Era domingo, no recuerdo el mes Teresa había ido a Misa a la Iglesia de los PP Jesuitas, a la última Misa vespertina del domingo

Al llegar en la calle Real casi a la altura del Gobierno civil. Escuchó que la llamaban

“Teresa, Teresa”

La voz era débil; pero enseguida la reconoció se giro. Y, exclamó 

“Isabel. ¿Cuánto tiempo, como estas?

Isabel se acercó. Teresa la conocía desde hacía mucho tiempo, había estado en su casa. Conocían una la vida de la otra. No, no eran amigas íntimas. Pero sí amigas, aunque llevasen tiempo sin verse

El aspecto de Isabel era horrible. Una piel apagada, excesivamente delgada, los ojos hundidos

Era todavía una persona joven.

Teresa iba abrazarla pero ella se negó. Le dijo que estaba muy mal. Pide al Señor por mi 

“Claro que sí, ya verás como mejoras. Tengo que ir pasar una tarde contigo. Porqué sigues viviendo en el mismo lugar. O vienes tú a la mía, yo sigo en el mismo sitio. Y, ahora vamos entrar a esta cafetería el Kirshs, a tomar algo.

Isabel agradeció, dijo que nunca se había mudado de su casa. Y, volvió a pedir a Teresa que rezará por ella. Teresa la tomó delicadamente de la mano para conducirla a la cafetería y al tocarle, sintió un escalofrío como si tocase un cadáver. Cuando se dió cuenta, se había ido. La calle estaba llena de gente y le fue imposible encontrarla.


Cuando Teresa llegó a casa. Me contó el hecho, venía muy impresionada, le había dado la impresión de que debía de tener algún tipo de cáncer, tal vez leucemia avanzada.

Mientras cenábamos, (yo no recuerdo porque no había salido) Dijo mañana voy ir a casa de Aurelia, se lo tengo que contar.

Aurelia si era amiga íntima de mi madre. Y amiga de Isabel

El lunes mi madre, es decir Teresa, fue a casa de Aurelia. 

“Cuando te diga a quien encontré en la calle Real, no lo vas a creer, me encontré con Isabel”

.-¿Y, me lo dices ahora?

“¿Ahora, mujer cuándo te lo iba contar, si fue ayer al venir de Misa?

.- Ayer imposible, la confundiste con otra persona, Isabel imposible.

Teresa, le contó todo la conversación, era imposible la confusión. No se trataba de que hubiera visto o creído ver, pero de lejos. No, no se había equivocado

Aurelia se levantó, y volvió con una carpeta. En la carpeta, explicó, Luis su marido, guardaba recortes de periódico, entre ellos esquelas de conocidos.


Aurelia tomó una esquela y la pasó a Teresa. Lee nos enteramos al leer el periódico y pudimos ir le a la Misa. Fijate es de hace cuatro meses

Teresa la leyó, era la esquela mortuoria de Isabel. Según aquello falleciera hacia cuatro meses. Pero eso era imposible. Había hablado con ella en la calle Real, cuando venía de Misa. Seguramente la persona de la esquela era con el mismo nombre y apellidos, ya había visto más casos.

Me refiero a personas con el mismo nombre y apellidos

Le dijo a Aurelia que iba ir hasta la casa de Isabel.


Dos o tres días más tarde. Mi madre y, yo fuimos a casa de Isabel. Nos abrió la puerta su hija vestía de negro, nos invitó a pasar

Mi madre le preguntó, si, Isabel volvería pronto

Entonces la hija, miró a mi madre y dijo:

¿Señora Teresa, no se enteró. Mamá murió de leucemia hace cuatro meses?

Mi madre le dió el pésame

A la salida me dijo vamos a la iglesia, quiero pedir por ella, y, encargar una Misa por ella.

Fuimos a la iglesia, asistimos a Misa, y mi madre solicitó una Misa por el eterno descanso de Isabel.

Al volver a casa caminando cerca del mar

Mirando al infinito mi madre dijo 

“Isabel ya viste le pedí a Dios por ti”

Luego me miró y me dijo 

“Hija, yo pensaba que me pedía que rezará por su salud, y quería que rezará para que su tiempo del Purgatorio fuese más corta”

Fin


La agencia de viajes.

 La agencia de viajes.

La historia es real, los nombres no

El hecho sucedió en la fecha, el año quiero decir del accidente del avión que se estrelló en Montrove(Oleiros,(La Coruña))

Antonio, Obdulia su esposa, su cuñada María de los Ángeles,y, yo 

Entramos en una agencia de viajes que había en La calle Compostela

Antonio, era italiano pero sus padres habían emigrado a Venezuela cuando él era muy pequeño, ahora quería volver de visita y que su mujer y su cuñada conociesen la tierra donde había nacido.

Los atendió un chico de unos 18 o 20 años

Antonio le pidió los boletos para el viaje, de ida y vuelta para el su señora, y su cuñada quería boleto de vuelta cerrado. Sólo iban a estar una semana. Por lo tanto el boleto de vuelta debería de ser para el día 7⁰, o el 8⁰ de su llegada a Roma. Quería que el avión los trajese al aeropuerto coruñés

El joven parecía atender. Al fin les dio los boletos, le pagaron. Les deseo un buen viaje.

A la noche cenando, estábamos en la misma casa

Eran mis primos 

Antonio decidió colocar los boletos. Entonces empezó a ponerse como un basilisco. A lanzar insultos contra el joven que nos había atendido.

El viaje empezaba el lunes a las 8 de la mañana. Eso era correcto, pero el regreso lo había puesto para dentro de 12 días, no de ocho. Regreso al aeropuerto de Lavacolla

Al ser boletos cerrados. Nada podía hacer máxime cuando al día siguiente era domingo 

Prometió que al regreso iría a cantar le, las cuarenta.

El día que tendrían que haber regresado, si el joven de la agencia hubiera hecho bien su trabajo. El avión a Albedrío en el que debieran regresar se estrellaba dejando un saldo de cerca de 80 muertos

Cuando llegaron no lo podían creer la esposa Obdulia y la cuñada decían que había sido La Virgen la que había mandado al muchacho, cambiar la fecha de regreso. Para que no quedasen dos niños huérfanos.

Él que antes de emprender el viaje había dicho que al regreso iría a cantar le las cuarenta. Ahora iba agradecer le

Fuimos los cuatro

Preguntó por D. Carlos Esteruela

La persona que estaba atendiendo era una chica

Nos mandó esperar. Entonces entró un hombre de unos 50 años. La joven le dijo 

.-D. Carlos estas personas, quieren hablar con usted

Antonio aclaró que era un error, él quería hablar con el joven que los había atendido el día que compraron los boletos. Él cual le había dicho que se llamaba Carlos Esteruela, era un joven de 18 o 20 años

Pero tanto la joven que nos atendió como una compañera que estaba colocando folletos. Afirmaron que ningún chico trabajaba allí. Y el Don Carlos Esteruela, el hombre maduro. Afirmó que no había nadie más que él con ese nombre.

La cuñada Ángeles pensó que tal vez se confundieran de agencia. Así que pregunto si había otra en la misma calle o en calles cercanas

“No, somos la única”

Fue entonces cuando Obdulia se fijó en un retrato de un muchacho

“Es, ese. Fue el joven de esa foto”

“Imposible, ese chico de la foto era mi hijo; murió en los Estados Unidos, en un accidente de aviación hace 10 años. Tenía 20 años”

Nadie supo que decir. Salimos de la agencia y entramos en la iglesia a pedir por el joven fallecido. Que sin encontrar razón lo explicará. Los había atendido y salvado la vida.

Fin



Los panes de la tienda de la esquina.

 Los panes de la tienda de la esquina.

Cuando echo la vista atrás me veo de nuevo con mis dos trenzas, mi vestido corto mis zapatitos con hebillas, mirando las monedas, en mi pequeña mano, moneda de dos reales con su agujero en el medio, la de 10 céntimos de peseta, que los mayores llamaban, patacón, y la de cinco céntimos que llamaban, “perra chica”

Yo bajaba las escaleras saltando de dos en dos. El portal entonces estaba abierto, doblaba la pequeña calle, y entraba en la tienda de la esquina. Ahora hay un restaurante. Entonces había lo que hoy llamaríamos un despacho de pan.

Había que bajar un pequeño paso

Un mostrador de madera, una mujer que yo veía mayor, pero no lo era. Bueno para mí, sí.

Y, el olor y el bendito aroma del pan.

Me acercaba al mostrador

Buenos días. Quiero pan, por favor 

La mujer sonreía, por el dinero que llevaba sabía lo que me tenía que dar

Barras, un bollo, una rosca.

Me lo ponía en la bolsa de mimbre que llevaba, y si no en un cartucho de papel.

El plástico no existía. Si estaba caliente el pan. Me decía que no le sacase un pedazo que era malo.

Nunca lo obedecí

Pero lo maravilloso era cuando la señora cuyo nombre no recuerdo, me daba un pan especial, envuelto, con un olor, cómo se describe el olor, a dulce, a pan, a tierra. Estaba envuelto en papel de servilleta, un papel muy fino.

Era un bollito una barrita muy pequeña.

Y, era exclusivo para mí. A veces mi viejita incluía en el dinero que me daba lo que valía el bollito bombón ese era su nombre

Otras me lo compraba mi madre

Y no faltaban las veces en que la buena mujer me lo daba.

Para mí era un tesoro 

Después lo comería con mantequilla y azúcar 

Con crema de membrillo 

Con chocolate 

Daba las gracias. Me despedía, volvía a casa

En mi memoria quedó el olor, el aroma y el recuerdo de los panes de la tienda de la esquina.



miércoles, 29 de enero de 2025

Había una vez un vampiro en la ciudad.

 Había una vez un vampiro en la ciudad.

Por aquel entonces yo era adolescente, y como a muchos de los adolescentes de ahora me gustaban las películas de vampiros

Claro que entonces no se mentía como ahora, no se presentaba el Mal como bien

Los demonios como seres de luz.

Recuerdo que la noche anterior había visto en la televisión una película sobre el Conde Drácula. Y, como hablaba con mi madre de casi todo.

Mientras ella cocinaba le pregunté si creía en los vampiros

Me respondió sonriente 

“Una vez hubo un vampiro en la ciudad. Bueno lo hay todavía, le llaman D. Vicente”

Yo, no podía creerlo

“Un vampiro, campando libre por la noche en la ciudad”

Mi madre sonrió 

No, esté vampiro anda de día 

Por qué es un vampiro 

Porque bebe la sangre de la gente sobre todo o en exclusivo de los pobres 

Y, me relató los ataques del vampiro. Quien por cierto era miembro de varias cofradías religiosas.

Había empezado con una pequeña cantina o colmado. Y amasara una pequeña fortuna en la época del racionamiento y cuando acabó también. Adquiría los artículos en grandes cantidades. Luego los vendía en la cantina

Eso no era nada malo

Pero había más entonces y como bien sabes todavía ahora se suele adquirir media tableta de chocolate, ¼ de arroz, ⅓ ¼ de aceite

Aquí en lugar de cobrarles lo que correspondía a la cantidad del artículo les cobraba mucho más.

Si no podían pagar todo les fiaba. Pero como la mayoría no sabía leer pues anotaba lo que le parecía y cuando los pobres iban a pagar le. Seguían endeudados.

Así consiguió una pequeña fortuna y se dedicó a la usura no pedía garantías, decía que entre hombres honestos sobraban, sólo les aconsejaba porque todos somos falibles firmar un papel ante 2 testigos diciendo a ver recibido de D. Vicente Señuela X cantidad de dinero, como garantía un piso, un bajo una huerta etc

Y, luego antes de tiempo iba reclamar y se quedaba con el piso o lo que fuera 

Cuando dejó la usura se dedicó al alquiler de viviendas, los alquileres eran bajos aunque les cobraba una fianza

Los pisos siempre precisaban algún arreglo.

Un inquilino no puede hacer cambios sin permiso del arrendatario. Es causa de finalización de contrato.

Vicente les daba permiso de palabra, les decía que no era preciso firmar ningún papel.

Luego negaba haberlo hecho, y los echaba a la calle, quedándose con la fianza.

Mamá ese hombre no tiene conciencia

Un día lo encontramos en la calle era bajo, gordo y llevaba un sombrero, cuando ya casi nadie los usaba

Supe al ver lo que es mentira que la cara sea el espejo del alma

Por su cara; D. Vicente parecía un ángel, y lo era pero caído.

Poco tiempo después una amiga de mi madre le dió la noticia de que Vicente había estado hospitalizado muy grave. Resultaba que intentará atacar a una inquilina, llega el marido y le arreó 

Vicente sobrevivió pero quedó mal y acabó arruinado, al final ya viejo sólo fue acogido por las hermanitas.

Sólo iba a ver lo de vez en cuando mi madre, y todas las semanas una ex inquilina a la que D. Vicente había dejado en la calle con cinco niños

La señora en cuestión fue la que había informado a mi madre, cuando fuera hospitalizado.

Al preguntar le mi madre porque iba a ver lo 

Dijo

Porque no tiene a nadie, y N.S. nos dice que si solo queremos a quien nos hace bien. Que eso también lo 

hacen los perros.

Fin.
















lunes, 27 de enero de 2025

El Relicario cuento de Amor

 El Relicario cuento de Amor 

Mercedes se subió a la calesa, que por su 16 cumpleaños le había regalado su padre 

El Señor de Valle Florido

Vestida con un vaporoso vestido azul, luciendo un gracioso sombrero a juego, y calzando blanco botines, de los que sólo se veía casi sin ver se la punta del botín

Conducía la calesa, el Fiel Manolo cochero de su padre

Acudía a una fiesta en la casa de una de las familias importantes de la región 

En la misma bailó y se divertido mucho e hizo buenas migas con un joven agraciado que dijo llamarse Miguel, pero al que llamaban “el jilguero”

Cuando Mercedes abandonó la fiesta para volver a su casa. La acompañó a la salida, se había formado un pequeño charco a causa de un pequeño aguacero

Miguel sin dudarlo tomó su capa, la extendió en el suelo sobre el charco invitando la a pisar sobre su capa a fin de no mojar sus botines.

Le aseguro que con el pedazo de capa pisado por su pie, se haría un relicario

Mercedes acepto sonriente, y prometió enviarle, una foto suya para el Relicario 

Así lo hizo. Y, entre los dos nació un sentimiento que fue creciendo hasta convertirse en un amor puro.

Pero Mercedes pertenecía a la nobleza, Miguel era el hijo de una campesina viuda.

Es verdad que lo recibían en las grandes mansiones, pero se debía a que era bueno comenzaba a ser un torero famoso.

Mercedes contrajo matrimonio con el joven elegido por su padre, y se convirtió en la señora baronesa de Chapoton

Miguel es decir Jilguero. Triunfaba en los ruedos

Se caso pero tras la muerte de su esposa en el parto de su única hija.

Apenas visitaba las grandes mansiones.

Mercedes tuvo dos hijos. Su marido falleció de repente.

Le guardo el luto debido, y retomó su vida social

Aquella mañana su cuñada Cristina, la Condesa de Cambridge, la había invitado a los toros, El famoso torero, llamado El Jilguero se cortaba la coleta 

El Jilguero iba matar a 3 toros y todo iba bien.

Pero el segundo toro lo córneo.

Lo llevaron a la enfermería 

Mercedes quiso ir a interesarse por su estado a Cristina no le parecía prudente, pero las opiniones de su cuñada la traían al pairo

Entró en la enfermería, Miguel agonizaba, hizo señas al sacerdote que acababa de darle la ayuda de los sacramentos 

El sacerdote encontró un pequeño relicario forrado en tela que por indicación de Miguel era el relicario con su foto de adolescente

Con voz débil le pidió se ocupase de su hija

Mercedes había oído hablar de las bodas “ in artículo mortis”, Así con la presencia de Cristina como testigo. Mercedes se caso con Miguel

Miguel falleció a las pocas horas. Y, Mercedes se convirtió en la viuda del Jilguero y madrastra de Juanita su hija

Una tarde mientras merendaba en casa de Cristina

Esta dijo 

“Que buena eres casarte por piedad con un simple torero. Dios lo tenga en su Gloria 

Mercedes se levantó, miró a Cristina sonrió y dijo la boda con. Miguel fue por amor, la boda por piedad fue con tu hermano.

Y, tomando su echarpe y su limosnera se levantó beso a Cristina y salió para su casa.

Fin