lunes, 26 de mayo de 2025

El sacerdote y el levita

 El sacerdote y el levita

Jacob era sacerdote y Rubén era levita, como buenos saduceos sólo creían en Dios, y en que el bien o el mal hecho era retribuido en esta vida.

Eran buenas personas y fieles observantes de La Ley de Moisés

Como eran vecinos solían ir juntos para el Templo

Aquella tarde, Rubén se adelantó unos pasos miró hacia el borde del camino, allí estaba un hombre casi desnudo, se veía muy mal.

Rubén pensó en acercarse a ver qué podría hacer; sin embargo recordó que era un levita, tenía que ayudar a Jacob a preparar el sacrificio y dirigir la oración del Pueblo, eso exigía que estuviese puro. Pero aquel hombre tenía sangre y tocar la sangre lo volvía impuro, ya no digamos sí estaba muerto. Habría de volver a su casa, lavarse varias veces, quemar la ropa contaminada, tomar un animal puro para que Jacob lo ofreciera por él, para ser puro de nuevo, y poder ejercer su labor litúrgica. Así que imposible, El Eterno era el Primero. Con todo le preguntaría a Jacob que ya se acercaba

Jacob vio también al herido y por las mismas razones que Rubén decidió no detenerse. Y, felicito a Rubén por su decisión.

Por suerte para el herido un samaritano es decir un hereje, un impío se había ocupado del.

Al cabo de unas semanas Eliseo ya restablecido, decidió consultar a Jacob y a Rubén.

Qué debía hacer para purificarse, había estado cerca de un pecador, es más de un hereje, de un impío, que lo había llevado a una posada, frecuentada por gentiles. Porque en otras, no le hubieran dejado entrar.

Tanto Jacob como Rubén, le dijeron que debía destruir todo lo que hubiese estado en contacto con el samaritano y la posada, lavarse varias veces y tomar un animal de res mayor para que fuese ofrecido por su purificación, falta otra cosa dijo Jacob aunque fue por medio de un impío, El Eterno te conservo la vida, por ello deberías de tomar un carnero o una oveja, y ofrecer lo, como acción de gracias.

Eliseo se despidió. Como fariseo no tenía problema con el primer sacrificio, pero el segundo se le hacía raro. Se dijo que como rabino de Israel, examinaría la cuestión con otros rabinos. De pronto allí estaba el hijo de José el carpintero, el rabí ambulante.

Decidió preguntarle a él, pero se dijo antes de hablar le de mi problema, le haré una pregunta sobre La Ley.

Así pues Eliseo se acercó a Jesús, y le pregunto cuales eran los principales preceptos 

Jesús. Le recitó La Shema, que dice 

“Escucha Israel, El Señor Nuestro Dios, es el único Señor 

El Señor es Único 

Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón 

Con toda tu alma 

Con todas tus fuerzas”

“El segundo es semejante al primero, amaras a tu prójimo como a ti mismo, estos dos mandamientos sostienen La Ley y los profetas”

Entonces Eliseo. Preguntó, a quién debía tener por prójimo 

Y, Jesús le contó su propia historia la de Eliseo.

Al acabar el relato, le preguntó Jesús a Eliseo, quién le parecía se había portado como prójimo de aquel hombre herido, quien había sido cercano, próximo a él

Eliseo evitando pronunciar la palabra samaritano. Respondió 

Imagino que, él que se compadeció de él

Jesús sonrió, bien ahora ve, y haz tú lo mismo

Eliseo se dió la vuelta. Lo mandaba imitar a un hereje, a un impío. No entiendo nada, sé dijo así mismo. Pero si entendía

Siguió caminando. Jesús era un rabino especial, de eso no había duda.

Fin



El genio

 El genio. Relato 

Ramón bajó al desván su mujer le había pedido que hiciera una limpieza; buscando y seleccionando que cosas se podían conservar y cuáles tirar

Llevaría como una hora, cuando se topo con una vieja lámpara. Tomó un paño para limpiar la, y poder ver sí era para tirar o conservar; tan pronto lo hizo; escuchó una voz

“Aquí estoy amo, a tu servicio”

La voz le era desconocida, así que pidió a quien fuera que fuese, que se presentará 

“Aquí estoy”. Dijo un tipo gordo y calvo, medio raro 

“Soy un genio. ¿Sabrá lo que es un genio?

Yo conozco al de Aladino, pero eso es un cuento

“Eso es una historia. Ahora sí quieres puedo concederte 3 deseos, 3 deseos. Y, aunque volvieses a toparte con otros genios no podrán concederte nada, si ya lo hice yo”

Ramón pensó que la idea no era mala 

Quiero ser famoso, salir en todos los medios de comunicación, que se hable de mi.

“¿Seguro?”

Si 

“Concedido

De pronto Ramón, se vio rodeado de mucha gente, policías, la televisión y la radio hablaban del, su foto era portada de revistas y periódicos

Todos decían más o menos lo mismo 

Ayer la policía nacional, y la guardia civil. Con la colaboración de la interpol, logró localizar y detener al peligroso criminal Ramón Sanchelo, que persiste en negar sus crímenes, de los que hay suficientes pruebas.

“No, No” dijo Ramón 

“Genio, Genio, pido mi segundo deseo, es que no me conozca nadie”

Puumm

Se vio por su calle sus vecinos lo ignoraban. Entró en la tienda a la que iba desde pequeño, muchas veces sin dinero. Pero cuando lo intento, el tendero, le llamo sinvergüenza, y le dijo que no fiaba a desconocidos. Se fue para casa, pero su esposa no lo reconoció, se puso a gritar a decir a los vecinos que llamasen a la policía.

“No, no. Genio, Genio. Quiero ser lo que era antes de encontrar te”

Bien, será tu tercer deseo

Y, volvió a ser quien era 

“ No es para ofender te, pero los Genios no valéis para nada, cuando yo le pido a La Virgen del Carmen, muchas veces me da lo contrario, luego cuando lo pienso veo, que eso era lo que yo mismo quería y necesitaba de verdad”

Ya, dijo El Genio; es que la Virgen del Carmen es Mujer y Madre, y, eso lo dice todo.

Arriba Ramón, despierta te quedaste dormido agarrado a esa lámpara. 

Ramón abrió los ojos. Todo fuera un sueño, o tal vez no. Pero mejor callar

“Me quedé dormido porque ando muy cansado, por cierto mañana quiero llevar el mejor ramo de floresa la Virgen del Carmen”

Fin


El genio o talento

 El genio 

Bécquer en su rima sobre un arpa abandonada, evoca el genio, el talento escondido en tantas almas que sólo es preciso despertar.

Yo diría que más que eso es preciso que cada quien conozca de lo que es capaz y de lo que no

Que dones y talentos ha recibido, también de cuales carece y no engañarse, ni dejar que lo engañen

O le digan, cómo debe o no debe usar su don

Para ello es muy importante saber a quien consultar a quien pedir consejo de quien aprender 

Y, si uno está seguro de tener determinadas habilidades o capacidades, no dar marcha atrás porque alguien con buena o mala intención te diga que no vales, que te dediques a otras cosas. Por la contra no hacer aquello que no sabes porque alguien te lo sugiera

Rechaza los consejos que no has pedido. Sobre todo cuando vienen de personas que te,minusvaloran.

Que te miran desde arriba y no, tienen ni pajolera idea 

Supongamos que eres pintor, todo el mundo tiene derecho a alabar, o a decir que no le gusta tu pintura. Nadie lo tiene ha decir te, como y que debes pintar y, sí alguien tiene el descaro de decir 

“ Yo habría dibujado así…hazlo verás que bien queda”

Dile bien claro 

“No, porque este es mi cuadro, pero tú pinta el tuyo como te gusta”

Lo dicho para la pintura vale para cualquier don.

No, dejes que maten tú genio. Ni lo mates tú en otros


sábado, 24 de mayo de 2025

La silla

 La silla 

Doña Remedios era una mujer de clase alta, orgullosa, no consentía que los que no pertenecían a su círculo o su clase social la tratase de igual a igual.

Sí alguien piensa que era mala se equivoca pagaba generosamente a las personas que atendían su casa, más de lo que marcaba la ley, hacía donaciones y Don Miguel el viejo párroco sabía que cada vez que había un problema en la parroquia, para él que hacía falta un aporte económico el primero y el de mayor cuantía era el suyo.

Pero Doña Remedios era de la opinión de que su clase social estaba por encima, y eso los que pertenecían a las clases inferiores, tenían el deber de reconocer lo.

Su piso era un pequeño palacio. Aquella tarde estaba leyendo en el salón, recordó que tenía que preguntarle una cosa a la mujer que limpiaba por las tardes, cuando la mujer llegó al salón sufrió un mareo, Remedios dudo, la mujer venía de andar limpiando, si le decía que se sentará en una de aquellas sillas, podría dañar la, eran muy delicadas, pensó en llamar a la señora que estaba planchando, que trajese una silla de la cocina, luego le mandaría preparar le una tila.

De pronto vino a su mente el capítulo 25 de Mateo, que describe el Juicio final. 

Se estremeció internamente aquella pobre mujer era Cristo, Cristo disfrazado y ella que era cristiana, no podía ofrecer a Cristo una silla de su cocina, por no considerar lo digno de sentarse en una silla de su salón.

Así pués ayudó a la mujer a sentarse; le pregunto si había comido, la mujer no quería responder, porque la respuesta tendría que ser negativa. Por ello solo dijo, lo siento señora.

Remedios llamó a la mujer que estaba planchando, y le mandó que preparase un bocadillo de jamón y un café con leche para su compañera y se lo llevase al salón, ella podía tomar otro en la cocina

Como el mareo de la limpiadora era por hambre, enseguida estuvo repuesta, pero en la silla quedaron manchas, en la tapicería y en la madera que no podía limpiar se, eran manchas de lejía que habían dañado el tapizado y la delicada madera.

En un principio pensó en llamar a un ebanista y un tapicero, pero mejor llevarlo a un taller. Bueno mandar que viniesen por él, lo desechó pronto lo dejaría tal cual estaba así cuando lo viera recordaría, la tentación en la que estuvo a punto de caer.

Al día siguiente fue hablar con Don Miguel, el viejo párroco para contar le su acción.

Narró todo con mucha precisión.

“Don Miguel ésto se lo digo en confianza, pero no en secreto de confesión”

Don Miguel. Sabía leer entre líneas, así pues le dijo, que para él como si lo fuera.

Doña Remedios le dijo entonces que iba dejar la silla tal cual, para que no se le olvidase

Don Miguel se levantó de su silla, hecho una furia

“No, Remedios no, vas a restaurar la silla, para que no quede vestigio de lo sucedido, para que no mandes tu petición de canonización al Santo Padre”

Doña Remedios no entendía nada

Entonces Don Miguel le dijo. Conoces el dicho que dice 

“No sepa tú izquierda lo que hace tú derecha, pues está incompleto, falta la segunda parte. “Que tú derecha solo sepa el bien que hace mientras lo hace”

“Por cierto conozco a unos restauradores son un padre y un hijo, el padre es ebanista, el hijo tapicero, trabajan juntos restaurando muebles tienen mucho trabajo, pero si yo se lo pido, no me van a fallar. Sí me das tu permiso les paso tu número de teléfono para que hables con ellos”.

Doña Remedios estuvo de acuerdo y se despidió del viejo cura. Quien fue a la capilla hablar con Jesús 

“No Jesús no mentí, es verdad que tienen mucho trabajo para llegar a fin de mes, pero yo solo dije que tenían mucho trabajo, lo que entendiese La Reme no es cosa mía, y, si es verdad aproveché que su silla precisaba un arreglo, y que Javier y su hijo José, precisan trabajar, para prohibir le, dejar la silla deteriorada.

Es verdad fui un poco lioso, pero el motivo lo merecía y, tú Jesús, estás de acuerdo, escuchó tus risas ahí dentro. Oye por cierto, Remedios es muy buena, que te voy a contar a ti, pero precisa Tú ayuda para bajar de su Torre. Cuento contigo Señor”

Javier y José realizaron un trabajo excelente tanto que Doña Remedios les encargó nuevos trabajos y los recomendó 

Y, cuando supo la verdad que apenas tenían trabajo…No le importó, eran buenos en su trabajo y honrados, ser pobre no era una deshonra.

Doña Remedios decidió ofrecer trabajo a la mujer de Javier como cocinera, y a sus hijos pequeños que iban a la escuela, les autorizó a venir a su casa a hacer los deberes, y a comer pizza algún día

Un día Marina la hermana de José, le pregunto si la podía llamar Reme.

Doña Remedios sonrió. Me encanta que mis amigos me llamen así, y nosotras somos amigas

Jesús había acogido el ruego de Don Miguel. Y, estaba bajando a Remedios de su torre.

Fin















Aeropuerto

 Aeropuerto 

La gente la miraba extrañada, porque todos los martes a las 11 de la mañana y a las 5 de la tarde. Aguardaba por el autobús que iba y venía al aeropuerto. Vestía se podría decir que de forma sencilla, llevaba una bolsa de esas de rafia que se usaban, para la compra, eran resistentes pero dejaban entrever el contenido.

La mujer llevaba siempre una tableta de chocolate de ese que se usa para preparar el chocolate a la taza. Una bolsa de bizcochos, y una bandeja envuelta en papel de confitería. Nada más

Cuando llegaba el autobús sacaba el dinero para pagar. Subía, y retornaba a las 2 de la tarde en el mismo autobús, con la misma bolsa, el mismo contenido

A las 5 volvía a coger el autobús y regresaba a las 8 de la tarde, pero la bolsa venía vacía.

¿Estaría loca, qué sentido tenía lo que hacía?. No faltaban los que bromeaban diciendo

“Tiene acciones en Iberia o Aviaco”

Otros simplemente decían que era una loca

El contenido de la bolsa era un enigma

Un día una mujer de la ciudad tuvo que ir a esperar a un amigo, y coincidió en el autobús con la mujer, era el autobús vespertino.

La señora en cuestión aprovecho para entablar conversación con la mujer que todos los martes iba mañana y tarde al aeropuerto

“ Yo, sé que piensan estoy loca, no sé disculpe yo también lo pensaría, pero aunque suene raro, esto me mantiene cuerda”

La señora preguntó porqué, qué sentido tenía aquello.

Esperaba que la mandase a paseó.

Pero no lo hizo 

“Se acuerda del avión que se estrelló en Montrove, yo entonces era muy joven preparaba mi boda, mi prometido había ido a buscar a su hermana y sus sobrinitos que llevarían las arras. A mí prometido le encantaban las magdalenas, a mí futura cuñada el chocolate express, así crudo, a los pequeños un niño y una niña los pasteles. Por eso vengo con todo ello en la bolsa. Sí, usted está pensando, porque lo hago dos veces al día, y qué pasa con los pasteles etc. Si piensa que alguien me engaña haciéndose pasar por un fantasma, no tema, no estoy tan loca. A las 11, vengó y observó si vienen personas humildes, personas con niños tristes, si veo alguna posibilidad, me acercó y, les ofrezco lo que quieran, no suelen aceptar

Por ello vuelvo a la tarde, entonces voy a los pobres que viven en tiendas de campaña, muchas gente les lleva comida, pero a nadie se le ocurre dar dulces, magdalenas, chocolate a unos sin hogar, porque dicen sin eso se puede vivir. Y, claro se puede, pero el dulce, endulza. No, no lo hago por mí prometido y su familia. Ellos ya no existen, yo era creyente, pero perdí la Fe, no, no fue por el accidente, fue simplemente

¿Entonces por qué lo hace?

Por una razón, yo lloré mucho, y como yo muchos otros, lloramos por el avión que cayó en Montrove, ahora me consuelo pensando que cada día, consigo que unas personas sonrían, sobre todo niños. Esa es la razón.

La llegada del amigo que venía esperar la señora. Piso fin a la conversación.

Como el amigo tenía mucho equipaje, tomaron un taxi.

Así nadie supo la historia de la mujer, hasta que la señora le contó en la peluquería. Yo estaba allí por eso me enteré.

Fin








miércoles, 21 de mayo de 2025

El hombre sin piernas

 El hombre sin piernas 

Aquella mañana no me había levantado de muy buen humor.

A veces sobre todo cuando se aproximaban cambios estacionales, o había hecho algún esfuerzo indebido. Tenía un dolor de piernas, que muchas veces tardaba en desaparecer

Que asco de piernas exclamé 

Salí a hacer lo que tenía que hacer. Y, me encontré con una amiga, mejor sería decir conocida. La cual al decir le, que andaba con dolor de piernas

Me respondió 

Pues da gracias a Dios, te duelen porque las tienes

Le solté un exabrupto

“Si las quieres te las regalo”

No, sabes lo que dices me respondió. 

Entonces me habló de Juan su nieto un joven casi un niño de poco más de 20 años, debido a un accidente le habían tenido que amputar las dos piernas. Él no tendría nunca dolor de piernas. Me habló también de otro chico amigo de su nieto. A él no habían tenido que amputar le. Pero se había quedado paralítico. Sus piernas no le dolían, estaban muertas

Le pedí perdón por mis palabras anteriores

Y, desde entonces cada vez que me duele un brazo, una pierna etc

Trato de aliviar el dolor. Pero le doy gracias a Dios no por el dolor, que no viene de Dios, si no porque si me duelen las piernas o los brazos etc, es porque los tengo y lo mismo que yo están vivos 

Fin










lunes, 19 de mayo de 2025

La hija de la luna


La hija de la luna 

Abuela, abuelita, rápido, ven

Carmen se seco las manos en la toalla, y fue a todo correr por el largo pasillo, hasta el salón donde se encontraba su nieta Mariela 

Qué mi tesoro 

Estoy bien, te llamé, porque ahí fuera hay otra niña. En las nubes. Es muy hermosa.

Carmen miro por la ventana, la paleidola, la falsa imagen que se había formado. Estuvo a piques de contarle la verdad.

Mas como dijera Pilatos

Qué es la verdad 

Mariela era una pequeña de ocho años, muy querida, que aguardaba con ilusión el nacimiento de la hermanita que su mamá llevaba en la barriga. Por desgracia un loco que conducía borracho causo la muerte de los padres de la pequeña y de su hermanita non nata

Ahora Mariela vivía con su abuela Carmen 

De repente, Carmen recordó, una canción del grupo Mecano y Montserrat Caballe. Que se titulaba 

"La hija de la luna"

Tomó un viejo CD, y puso la canción invitando a la niña a que la escuchase

Mariela la escuchó llena de emoción 

Ahora te voy a contar un secreto, la canción es verdad la luna es una mujer muy hermosa que vive en el satélite llamado la luna. Vino hablar llorando con tus papás, quería que fuesen vivir a la luna, para que la niñita que naciera, lo hiciera en la luna y fuera también su hija. Se lo pidió con los ojos llenos de lágrimas. Ellos no querían pero La Luna, les dijo que te vendrían a ver y a besar todas las noches mientras duermes, y lo mismo tú hermanita, pues el tiempo en la luna es distinto del tiempo de la tierra y tú hermanita es ya una hermosa muchacha de cabello de plata. De plata de verdad 

La hija de la luna 

La niña de la cabellera de plata 

Ahora voy cerrar las ventanas y las contras. Cierra los ojitos y duerme mi amor 

Y, enjugándose con la mano las lágrimas de los ojos. Salió de la sala donde dormía su nieta huérfana 

Fin 

Traducción del relato 

A filla da lua