miércoles, 30 de julio de 2025

La vieja casa


La vieja casa

Siempre me habían gustado las cosas que pudieran albergar algún tipo de misterio. Había una casa, ya vieja, no antigua vieja, se le veían desconchones, estaba en el camino, por él que pasaban los autobuses, bueno, entonces se llamaban, coches de linea.

Yo, miraba para la casa ensimismada, cuando iba al baile con mis amigos y amigas, los demás se reían. Pero yo quería saber que había en la casa, que guardaba

Un día años más tarde yendo en el coche con unos familiares, decidí pararme y explorar, la verdad no había mucho que explorar, la casa estaba casi al borde la carretera, tenía un bajo, en el que seguramente tiempo atrás estuviesen las cuadras, la puerta era de estas medio partidas, es decir que se abre la hoja superior, y, la inferior queda cerrada

Después se veía un piso superior, ya que tenia un balcón cerrado con una puerta que en su día, había estado pintada de blanco. Y que tenía un cristal roto

Rodeando la casa, había un pequeño huerto y jardín mustio y seco, y, un pozo tapado, que ignoro, si daba agua

Aun no había teléfonos móviles, así que pedí a mi primo Andrés que le hiciera una foto con su cámara, a lo que se negó alegando que aquello era una propiedad privada, y, nadie nos había dado permiso

A mí me parecía absurda su idea, pero no tardo en aparecer un hombre mayor que nos pregunto

¿Les gusta la casa, no querrán comprarla?

Yo, lo miré y respondí, bueno dependerá del precio

Pues sabe que les digo, que no lo hagan, esta casa está maldita, si la compran, empezarán a sucederles desgracias, males sin cuento, pues la habita el diablo

No pude evitarlo, y me eche a reír. Le dije que no me importaba, fregaría los suelos con sal y agua bendita

No, se ría joven, respondió el anciano, esta casa está aquí para atrapar a los incautos, por las mañanas temprano no está, y, por las noches después de las 3 de la madrugada tampoco.

Ya tuvo compradores y, ocupas pero de ninguno, se volvió a saber nada, solo que a sus familias, además de su perdida, les sobrevinieron las desgracias los males sin cuento.

Vamos por favor, señor que estamos en 1985, y, habla usted como si estuviésemos en la edad media, qué pasa que la casa se va a la discoteca, o al salón de baile. Por cierto me llamo Berta, cual es su nombre, mi nombre era Miguel, ahora soy uno que precisa oren por él.

Vaya su nombre era Miguel, que pasa, que se lo cambió, pues es bien bonito.

No, me lo cambié los nombres que tenemos en este mundo, es mientras estamos vivos, y, yo no lo estoy, la casa me mato, y llevo a mis padres a la locura

Ni que decir tiene que no creía nada, pero no podía evitar un hormigueo extraño, una mujer apareció cruzando la calzada con cuidado, venía de una de las casas del otro lado.

Qué hacen aquí solos mirando como pasmarotes, si el coche de linea, tiene que girar por algún motivo, los mata, váyanse, aquí no se les perdió nada, si fuesen mis nietos, los calentaba

En el coche no volví a tocar el tema, con mis parientes, ellos también se habían impresionado, pero había algo que yo quería, comprobar, sí era cierto que la casa desaparecía.

Sí ya se que no tiene ni pies ni cabeza, lo de las 3 de la madrugada, me era fácil ya que un vecino que era guardia civil, solía cuando tenía guardia, hacer aquella ruta, precisamente a aquella hora.

Así que le pregunte, que opinaba de la casa vieja. Se sorprendió, allí no había ninguna casa vieja, lo que hay son los restos de un viejo cementerio familiar, incluso en una de las tumbas, se lee a un un nombre Miguel, y, una fecha 1820-1839, nada más

Aquella respuesta no me hizo gracia, y decidí preguntar a otra persona, que iba a trabajar por esa zona muy temprano, si se había fijado en la casa, la respuesta fue la misma que la de mi vecino, el guardia civil, no había tal casa

Pero cada vez que íbamos al baile, o a cualquier otro sitio allí estaba provocadora, un día yendo con unos amigos en el auto, mi amiga Ricarda, dijo que casa, tan simpática, por qué no bajamos y exploramos

No, dije gritando mejor empieza a rezar el Rosario, lo necesitamos, y ofrece un misterio por Miguel

Mi amiga se sorprendió, pero empezó a rezar y de pronto un apestoso olor a azufre lo invadió todo, miramos hacía la casa, ya no estaba.

Pero sí vimos un jardín muy hermoso, y un joven que nos sonreía y subía por unas escaleras, que como cristianas sabíamos a donde iban y que el joven era Miguel, el anciano difunto que me había pedido ayuda.

Desde entonces he dejado de curiosear las casas viejas que me encuentre en el camino.


Fin


El abuelo

 El abuelo 

Rosa vivía con su hijo Óscar de cinco años, junto con un perro y un gato. Ella trabajaba como maestra infantil, en una escuela a la que iba su propio hijo. Todos en el pueblo; bueno casi todos creen que Rosa es viuda, salvo sus doctoras la suya personal y, la pediatra de Óscar, también la directora del colegio y algunos compañeros. Por supuesto su peluquera y amiga Lucia, y, el padre Javier 

A Rosa le encanta el pueblo, porque es eso un pueblo tranquilo, en su barrio hay una zona a la que accede desde su casa con bancos, columpios y un jardín desde el cual se ve el mar

A Óscar le gusta jugar allí con otros niños y, sólo. Rosa puede vigilar lo por la ventana. Al niño le gusta hablar con las personas mayores. Rosa sólo le ha prohibido una cosa que “Diga donde vive, que coma cualquier cosa que le den, ni un caramelo, y que no se vaya con nadie ni dos pasos”. Bueno también confía en Andrés el policía del barrio.

Óscar suele llevar un pequeño bocadillo y una fruta que come en el jardín, la mayoría de las veces, regresa con todo a casa, pero desde hace una semana no solo se lo come todo, sí no que le ha pedido a Rosa, que le ponga dos bocadillos, una botella con leche y la fruta. Y, se lo come todo y luego en casa come igual 

A Rosa no le cuadra y expía. Allí está Óscar hablando con un hombre mayor, era para el anciano para quien el pequeño pedía la comida 

Así que aquella noche al acostarlo, después de rezar sus oraciones le pregunta por él anciano 

El niño le dice que es el abuelo, que está solo y, tiene hambre, porque no tiene casita 

Rosa le recuerda que él no tiene abuelos a lo que él pequeño responde que ya lo sabe. Pero le llama abuelo porque es mayor y está solito.

Desde entonces Rosa, le prepara al niño unas meriendas más grandes 

Y, una mañana en que no había colegio decidió ir a conocer lo. Pensando en ofrecerle que viviese con ellos.

Pero al estar frente a él; se le escapó un grito, padre, ¿Qué hace usted aquí?

El viejo hizo ademán de levantarse, pero ella le indicó que no se moviera, ella se acercaría

Después sentada a su lado en el banco le preguntó, cómo había llegado a esa situación. Cuando él y su esposa, es decir la madre de Rosa, le dijera que o, aceptaba ir a Londres a solucionar el problema, el problema ahora se llamaba Óscar, o se iba de casa. No podía manchar el nombre de la familia, eran una buena familia, miembros activos de la iglesia, tenía dos hermanas y un hermano menores que ella, una hermana casada con un abogado madre de dos adolescentes que era quien se ofrecía a correr con los gastos de la solución del problema. En el extranjero para que no se enterasen las amigas con las que iba a las manifestaciones pro vida

Luego estaba su hermano mayor Pedro casado con un niño, que pensaba como todos. Excepto Rosa, ella les dijo que jamás aceptaría su propuesta, lo que llamaban problema era su hijo o hija, les pidió que no la mirasen como a una cualquiera, el niño que iba nacer era hijo de su prometido quien de no haber muerto en la guerra en Afganistán, se habría casado con ella

Suplico a sus padres. Pero estos fueron inflexibles, y, Rosa metió sus pocas cosas en una maleta y se mudo a una pensión de allí lo haría a un pequeño apartamento alquilado, donde nacería Óscar, y cuando el niño tenía dos meses al pueblo donde se encontraba ahora

Y, ahora estaba hablando con el padre que la había echado de casa

.-Dígame, qué fue de su esposa, y, porque está usted en esta situación 

“No, me trates de usted, soy tu padre, no digas”su esposa”, di, “mi madre”

.- Lo trató de usted por respeto a su edad, usted y su esposa dejaron de ser mis padres cuando me echaron de casa. Por cierto el niño que le trae la comida es el problema, que ustedes querían solucionar, y ahora por favor responda a las preguntas que le hice 

“Tú madre murió, tus hermanos me convencieron de pasarles la casa, el chalet y la titularidad de la empresa familiar como donación y poner mis cuentas a su nombre, al principio todo siguió igual, pero un día aprovechando que me caí en la cocina, me convencieron de ir temporalmente a una residencia privada, cuando quise volver a casa, no tenía casa porque la habían vendido 

Me marché de la residencia, cuando la pandemia les murió mucha gente, no digo que la matasen ellos, pero tampoco digo que no

Con mi pensión poco puedo hacer, cuando hace mucho frío duermo en una pensión, y, si no en el jardín 

.- Vine con el propósito de proponerle, vivir con nosotros. Pero no puedo, tampoco le voy dejar en la calle, le buscaré plaza en una residencia de La Iglesia, o del Estado, mientras va a vivir usted en una pensión, donde también comerá yo pagaré todo. Y, una cosa el niño no puede saber que es su abuelo

Dos meses más tarde. Don Lisandro iba a vivir con las hermanitas. Rosa lo visitaba todas las semanas, poco a poco su corazón se abría al perdón 

Un día pidió consejo al padre Javier.

Y, el joven sacerdote le aconsejó, perdonar a su padre, le dijo que pensara en el padre del hijo pródigo 

Rosa se rió y le dijo a Javier que Óscar no se había ido que hablaban del padre de ella, y, Jesús no había hablado de nada parecido 

Javier sonrió y le dijo. “Tú Rosa eres ahora en cierto modo madre de tu padre”

Rosa aceptó el consejo. Sería el día de la primera comunión, de Óscar

Tanto Óscar como el abuelo Lisandro se alegraron mucho, el niño sobre todo al saber que era su abuelo de verdad, un día tanto Rosa como Lisandro le contarían la verdadera historia, aquella noche en la cena familiar, Rosa volvió a llamar a su padre, “papá”

Un año después su padre le dijo que se había encontrado con su hermana mayor, se había separado porque su esposo la maltrataba, vive en un piso de acogida. Pero si tú quieres podría vivir en el ático

No, papá 

Lisandro pidió el apoyo al padre Javier 

Pero Rosa no cedió 

“ El padre de la parábola acogió a su hijo no a los gorrinos que cuidaba”

Lisandro y Javier no han perdido la esperanza de convencerla en acoger a su hermana 

¿Lo conseguirán?

Bueno esa es otra historia, la de la hermana 

Está es la historia del abuelo

Fin




martes, 29 de julio de 2025

El veneno

 El Veneno 

Todos los veranos la familia de Clara y sus hermanos iban a la aldea de los abuelos.

A los pequeños les encantaba convivir con sus abuelos, acompañar a los tíos y primos con las ovejas y las vacas. Jugar con los otros niños del pueblo. 

La aldea estaba enclavada en el Pirineo aragonés 

Sus casas o casonas de piedra con grandes balcones y ventanas en las que reflejaba el sol, y los instrumentos de labranza, la ropa tendida al sol, al clareo, las gallinas y otras aves saliendo libres del corral, las mujeres sacando las sillas a media tarde para conversar…La voz de los animales en las cuadras, el crepitar del fuego en “el hogar” donde se hacía la comida 

Los gallos cantando desde bien temprano 

Clara ya había salido de la infancia, tenía 15 años por eso sus charlas con la abuela Elodia, eran más serias

Aquella mañana en la cocina mientras desgranaba unas mazorcas de maíz. Clara preguntó a su abuela 

.- Abuela me he fijado en la casona grande parece abandonada, hasta da miedo. Cuando era pequeña siempre estaba llena de gente, aunque los niños no jugasen con los niños del pueblo, ni con nosotros. Qué les pasó abuela

Abuela.- El veneno acabó con ellos, y casi con el pueblo entero 

.-El veneno abuela, tal vez setas venenosas

.- No, algo más letal que el veneno, la calumnia. Una vecina del pueblo que gracias a La Virgen del Pilar ya no vive en el pueblo porque la echamos. Contó en todos los sitios donde pudo que la señora joven de la casa, era infiel a su esposo que cuando bajaban a Teruel se veía con su amante un hombre casado de aquí del pueblo, en la casa de los familiares que venían en el verano a pasar unos días con ellos. Añadió que seguramente el hijo mayor de doña Obdulia, no fuese de su esposo, sí no de su amante, y que si no había más niños era porque su suegra Doña Elodia, sabía mandar “angelitos al Cielo”, que sabía que ayudaba así a muchas mujeres

Clara.- abuela eso es horrible. ¿De verdad hacía algo tan horrible Doña Elodia?

Abuela.- No, claro que no, Elodia era una buena mujer, que miraba a los demás un poco desde arriba, porque decía que ellos eran nobles, pero eso no impedía que si alguien la necesitaba o los necesitaba no ayudasen, su nuera Obdulia era una buena madre y esposa. Yo, las defendí, recordé a las demás mujeres que también las había calumniado a ellas, pero la calumnia es un veneno muy poderoso.

Primero la familia que venía a veranear que eran sobrinos de Elodia por parte de su esposo, dijeron que seguramente iban a su casa a ver se, cuando ellos no estaban, ya que tenía llave, ellos también las tenían de la casa grande, se las devolvieron en medio de la plaza del pueblo

Y, no volvieron más yo seguí defendiéndolas, pero el veneno seguía actuando, muchos dejaron de comprar sus vinos y sus quesos. Por suerte Germán el esposo no creyó nada. Tanto Elodia como Obdulia ayudaban en la iglesia, una como catequista y otra como lectora. Pues bien no faltaron personas que amenazaron al cura, unas con no venir a la iglesia, si seguía Elodia de lectora, otras de no mandar los niños a catequesis sí Obdulia seguía de catequista 

Clara.- Qué hizo el cura

Abuela.- Don Lisandro les afeó su conducta, recordó que la calumnia era igual que el asesinato o peor si cabe, por supuesto dejó bien claro que no iba ceder a sus amenazas, y, no cedió pero ellos sí lo hicieron iban a misa el domingo a Teruel

Entre los del pueblo también había recelos, no todos habían creído la calumnia, pero otros sí y otros dudaban. 

Elodia, su hijo Germán y Obdulia con los tres niños se fueron para un pueblo de Barcelona, de donde era Obdulia y la casa grande quedó vacía

Otros vecinos y yo, pedimos al cura que dijese a “la víbora”, que se fuera del pueblo. Pero el cura no podía hacer lo 

Así que una noche rodeamos su casa y le dijimos que si al día siguiente no empezaba a preparar las cosas y largarse del pueblo la quemaríamos viva, a ella su familia y los animales no tenían culpa

Nos respondió diciendo que, “ éramos malos cristianos, amenazar con la muerte a una mujer” que matar era pecado 

Benito el maestro dijo 

“Vaya se sabe los mandamientos, bueno al octavo no llegó”

Ella y los suyos vendieron los animales y se fueron lo sentí por sus hermanas y por su madre, así como por sus hijos y sobrinos, pero no había otra solución, ella también había manchado a los suyos

Clara.- Pero no vi más casas vacías que la de Doña Elodia

Abuela.-. Bueno es que ahora la ocupan dos familias de Ucrania, buena gente y mejor aún, cuando sepan hablar en cristiano 

Huye Clara de la murmuración y la calumnia, no creas más que lo que veas y de lo que ves duda el cien por cien si mancha la honra de otros. Recuerda que el peor veneno no es el de las víboras, es el que destilan algunos labios humanos.

Con un veneno o un arma puedes acabar con la vida de una persona, pero todos vamos a morir algún día

Con la calumnia matas su fama, su honor y como dice Don Pedro Calderón de La Barca 

“El honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios” (El alcalde de Zalamea)

Clara se levantó, dió un beso a su abuela y añadió voy echar el maíz a las gallinas, y luego a caminar con los chicos del pueblo 

Rosa la abuela sonrió, le sacó el maíz, y le dejó un pequeño puñado, este les llega el otro es para llevar al molino para hacer harina para el pan, y los dulces. Y, por cierto dime, ¿Los chicos del pueblo se llaman Luis?

La nieta sonrió. “ Abuela no se te escapa una”

Abuela.- Es un buen niño, pero los dos sois muy jóvenes disfrutad de los amigos, estudiar vivid vuestra primera juventud que no volverá, caminad e incluso ir al pueblo y a la capital no solos con otros amigos. Aún eres muy joven para medio atarte con un noviazgo, y ahora largo 

Fin










martes, 15 de julio de 2025

Los pecadores van al Cielo


Los pecadores van al Cielo. Relato reflexión

A la pequeña iglesia había llegado, un nuevo párroco, pronto acudieron los vecinos a las Misas que celebraba, y, él buen cura, aprovechaba en todas sus homilías para dejar bien claro, que solo las personas buenas iban al Cielo, los pecadores los malos, iban al Infierno, esto a la gente le encantaba oírlo.

Por eso de que todos en mayor o en menor medida, solemos estar seguros de “nuestra santidad”, y la maldad del vecino. Y cuando hacemos algo mal, no fuimos nosotros, fueron las circunstancias.

Hay que decir también que había personas que no estaban de acuerdo, para nada. Pero el cura se mantenía en sus 13

Los buenos al Cielo, se lo da Dios como premio, los malos o pecadores al Infierno, los manda Dios como castigo

Como en cada Misa, se juntan los tres estados de La Iglesia, los de la Iglesia Triunfante, estaban que bufaban

Algunos como Pablo y Pedro, pidieron permiso al Padre, para ir a cantarle las cuarenta al curita, permiso que Dios Padre, les denego

Qué al Cielo no van los pecadores. ¿Entonces, cómo estoy yo aquí, yo que fui un perseguidor? Grito el Apóstol de los gentiles

Y, yo fui un apostata, dijo Pedro, Yo un adultero asesino, dijo David

Yo, yo…, así cada uno de los bienaventurados exceptuando a María la Señora y Madre, y a José, todos y cada uno nombraban sus pecados sus faltas

Pablo volvió hablar. Tú, dijo dirigiéndose al Amor divino, al Espíritu Santo, me inspiraste, que nada ni Cielo ni Infierno, ni ninguna criatura, podía separarnos del Amor de Dios, manifestado en Jesús que se entregó y murió por nuestros pecados.

Que Jesús, que Tú mi Dios, dijo dirigiéndose a Dios Hijo, a Jesús, me habías amado cuando era perseguidor, y habías dado tu vida por mi, y ahora ese cura imbécil. Dice que los pecadores no van al Cielo

Nos esta insultando, y esta insultando Señor vuestro infinito Amor y Misericordia.

Jesús tomó la Palabra

Tienes razón Pablo, el buen cura olvido sin culpa suya, que al Cielo a nosotros al Padre, a la Ruhah y a mí, nadie viene por sus méritos, sino por los míos, que vuestras obras buenas las hacemos nosotros Tres que somos Uno, que al Infierno solo entra quien lo decide voluntariamente, rechazando nuestro Amor y Misericordia, que

Bueno, me dice mamá, y papá José, que mandé a Gabriel disfrazado de joven repartidos de coca cola, para que vaya junto al cura, y le deje una Biblia, que Tú Ruhacita guapa, harás que se abra donde importa, y por supuesto, Ignacio de Loyola, también ira un libro que hable de algunos de vosotros, contados como erais hasta que os lavé con mi Sangre

Aquel mismo día, pues como sabemos en el Cielo no hay tiempo, el buen cura, recibía la visita de un joven melenudo, pintarrajeado, con percings, que le traía de regalo una caja de coca cola, de un amigo, en la caja, iba una Biblia, y un libro que contaba la vida real de muchos santos

El cura leyó, y lloró al comprobar el Amor y la Misericordia de Dios, y la dureza de su pobre corazón, y dió gracias, porque él se sentía y sabía que era pecador

Aquel día, leyó pasajes del libro, cito textos de la Biblia, y, dejo claro en su homilía y en todas las que dió en su vida que quien va al Cielo, va por Jesús, y por el Sí de La Virgen, quien va al Infierno, va por su No, al Amor y la Misericordia de Dios, y su Si, al Diablo y amiguetes

Que los pecadores van al Cielo. Bueno hay 3 humanos que nunca lo fueron

Jesús, y sus papís, la Virgen María, y San José. Pero es que la familia es la familia.

martes, 24 de junio de 2025

El uniforme

 

El uniforme 

Hacía sólo dos meses que Clarita estaba trabajando en la casa de los señores de Montoya

Aquel día o mejor sería decir aquella tarde la señora le encargó ir a varias tiendas entre ellas la confitería y al regresar llevar las cosas a la cocina para que preparasen la merienda que serviría ella a la señora y a sus amigas

Cuando doña Rosa la vio sin su uniforme la reprendió y le mandó que se lo pusiera pero Clarita dijo que no, que la señora quería humillar la, que la vieran como la criada. Entonces se decía así 

Rosa. Le dijo que no la podía presentar como su prima porque no lo era 

Si no quería usar el uniforme tendría que ir se

Pues me voy dijo Clarita con los ojos llenos de lágrimas 

Se abrió la puerta de la calle y apareció D. Javier el marido de Rosa, con su uniforme de Teniente capitán de la armada

Al enterarse del problema quiso hablar a solas con la muchacha 

-¿Le gusta mi uniforme, verdad que me queda bien?

Clarita no entendía 

-Este uniforme porque es un uniforme como el tuyo, indica que yo sirvo a la patria y a mis conciudadanos como Teniente capitán de la armada.

Lo mismo que le sucede a mi esposa en la clínica con su uniforme de cirujana, y, tú con tu uniforme de trabajadora doméstica, de doncella indicas que esa es tu forma de servir a la patria y a tus conciudadanos. Yo, estoy orgulloso de mi uniforme y se que sin la ayuda de otros servidores no podría llevar lo, no hay trabajos mejores ni peores solo distintos 

Cuando te niegas a usar el uniforme, estás diciendo que tú trabajo es malo, o inútil, te estás tirando al suelo. Al aceptar llevar lo, estás diciendo que tú trabajo tiene la misma dignidad que el de Rosa o el mío. Ahora tú eres quien decide. Por cierto sabes que el Primer Servidor es Dios

Tienes media hora para decidir te

-No hace falta D. Javier, me quedo, y está usted guapísimo. Javier sonrió 

Dos semanas más tarde, Clarita tuvo que ir a una consulta a la clínica donde trabajaba Rosa 

Allí estaba Rosa con su uniforme

Clarita vestida de calle pues no estaba trabajando sonrió al ver con uniforme a su señora

Fin




miércoles, 11 de junio de 2025

Los hilos del tiempo


Los hilos del tiempo.

Nunca había creído mucho, en las palabra de mi abuela Leocadia, que decía que el tiempo, estaba sujeto por cadenas invisibles, por hilos que manejaban los ángeles, y que hacían que todo, lo que hacíamos tuviese repercusión tanto en el futuro, como en el pasado.

Sinceramente, me parecían cuentos para niños, niños de otra época.

Aunque como podrán suponer. Jamás se lo dije a mi abuela, a la que por otra parte adoraba

Un día que yo estaba, con ella en la piscina de su mansión.

Me miró, y me dijo

- Rebeca. Sé que no crees lo que te cuento, pero es cierto hija, siempre debemos de hacer el bien, de ello depende el nuestro.

La interrumpí. Eso ya lo sé abuela, y lo creo

- No, interrumpas hija, no estoy pensando solo en bienes espirituales, aunque claro es lo primero, sino que una acción mala, o no buena por nuestra parte, como el no ayudar a una persona cuando podemos hacerlo, puede y seguro lo hará no solo dañarla a ella, sino a nosotros, más de lo que piensas

Es que no pienso abuela en esas cosas, cada persona vive en su tiempo, yo no puedo dañar a la gente, del futuro, a la del pasado menos. Y, ahora voy a dar me una ducha. Y marcho al trabajo; que ser la Directora, no me autoriza a holgazanear.

Dos horas más tarde, estaba en mi despacho.

Cuando se acerco, Celia mi secretaria.

- Doña Rebeca, este joven insiste en hablar con usted.

Yo, no esperaba a nadie, pero tampoco solía recibir a nadie, sin acordar antes una cita, pero decidí mandarle pasar

Se trataba de un hombre joven, de unos 20 y pocos años

Buenos días señora, me llamó Alfredo, venía a rogarle me dé un puesto de trabajo en una de sus empresas, o me recomiende para cualquier otra conocida.

A mi casi me da la risa. Aquel chico, sabía lo que decía, “CiroBolivarKicoperro” era una de las mayores empresas de construcción en todos los campos, los jóvenes se peleaban por trabajar con nosotros en el puesto más bajo, sabían que él que valía ascendía como la espuma.

Bien, D. Alfredo. Dígame que sabe hacer usted, a que puesto aspira, porqué quiere trabajar con nosotros, y sí tiene algún título universitario, o cuáles posee

-Yo, acabo de llegar del campo, somos muchos y hay que ayudar a los padres

Sí, estoy de acuerdo, pero no me ha respondido

- No sé mucho, bueno sé algo de mecánica, de carpintería, y aprendo rápido, ya que soy obediente y dócil,quiero trabajar con ustedes porque he tomado un café con un bollo de leche, y un señor que estaba leyendo el periódico, yo no sé leer, pues lo que le decía. Doña Rebeca, en el periódico hablaban de que ustedes habían abierto esta empresa, y pensé que. Sobre que títulos tengo, ninguno, eso sí con las cuentas soy un as, puede ponerme a prueba.

Yo, era incapaz de reaccionar un joven analfabeto, en La España de 2025, claro que a lo mejor era un bromista, y, a qué venía lo del periódico, no habíamos salido en la prensa desde hacía meses. Y, desde luego estábamos en el mercado, desde hacía, más de 100 años, en concreto desde marzo de 1912. Pero iba darle una oportunidad a aquel joven. Asi que tomé una tarjeta, para enviarlo al departamento de carpintería, y en caso de que allí estuvieran cubiertos lo desviasen a mecánica. Pero antes de entregarle las tarjetas, le hice otra pregunta.

¿Qué hará si no encuentra trabajo en esta empresa, se volverá al campo?

-No, si eso pasa espero que no, compraré los billetes para Londrés, y el 12 de abril me embarcaré para América, dicen que ese día, ya estará listo el barco, que es muy rápido, y muy lujoso, aunque yo iré en tercera, pero espero que con la ayuda de Dios, y su bondad, no tenga que hacerlo.

Le desee suerte, le di las tarjetas y lo despedí. Me sonaba extraño, emigrar ahora en la época Trump a los EE.UU y mucho más hacerlo en barco, además ahora había barcos de cruceros. Seguramente un grupo de amigos me había tomado el pelo. El resto de la jornada transcurrió con normalidad.

A la noche mientras cenábamos mi abuela me dijo.

- Esta tarde he pensado en mi abuelo Alfredo, te habría encantado, era muy valiente, siendo muy joven vino desde su aldea en las montañas de Lugo, a La Coruña, a buscar trabajo, por cierto lo encontró en una empresa, que llevaba abierta pocos meses, la nuestra hija, tu bisabuelo era un joven analfabeto, pero decidido, sí no le daban el trabajo, se iría a Londrés y se embarcaría en el Titanio, por suerte no lo hizo, o ni tú ni yo estaríamos aquí. Contaba que lo había escuchado con mucho respeto, y le había dado unas tarjetas de recomendación, una joven señora, llamada Doña Rebeca. Pero nadie conocía en la empresa, a un alto cargo, con ese nombre. Sobre todo, porque entonces los cargos los ocupaban los hombres. Qué te parece

Muy linda historia, abuelita. Aquello me confirmaba que todo había sido una broma. ¿Y, sí no lo era?. Tenía que intentar comprobarlo. ¿Abuela, guardas alguna foto de tu abuelo Alfredo?

Sí guardo muchas, están en una caja, ahora las traigo

Cinco minutos más tarde, aparecía con una caja de madera, llena de fotografías amarillentas, en ella la de una joven pareja, a ella la había visto en un marco en casa de mi hermano Ramón, era la tatarabuela Alejandra, hija de uno de los fundadores de nuestra empresa. Así pues el joven que estaba con ella, tenía que ser su novio, y futuro esposo, Alfredo. Observe la foto con calma, y casi dejo escapar un grito, porque aquel muchacho, era él que había estado aquella tarde pidiéndome trabajo. Mi tatarabuelo Alfredo, que casi muere en 1912, me había ido a pedir trabajo, y, yo con mi buena acción, había salvado su vida y la mía. Porque sí él hubiera muerto, yo no habría nacido.

Ahí estaban los hilos del tiempo, unidos, aunque mi mente racional no quisiese aceptarlo. Decidí no contar nada a mi abuela. Antes tenía que repensar lo sucedido.

Por la noche me llamó mi ex marido, y mis dos hijos que estaban de vacaciones con su padre y su nueva esposa. Hablamos un buen rato, los chicos me contaron lo bien que lo estaban pasando en Margarita, y que Graciella la nueva señora de su papá se portaba muy bien con ellos, que pronto tendrían un nuevo hermanito. Les dije me pasasen con Graciella a la que apreciaba sinceramente, ya que ella no había roto nuestro matrimonio y la felicite, por la llegada del bebé.

Fin

martes, 10 de junio de 2025

Los cachorritos

 Los cachorritos 

La perra de la señora Carmen había parido una camada, de 8 cachorros.

Cuando llevará a la perrita para su esterilización. La veterinaria le había recomendado esperar. Y, ahora se encontraba con aquellos ocho pequeños

En el anterior parto los había regalado a todos.

Ahora no se veía tan fácil la cosa.

Los sacrificaré. Se dijo 

Pero de pronto sus ojos se fijaron en Zoyla la perrita en el cariño a sus hijos, como cuidaba aquellos cachorritos

Quién era ella para disponer de su vida. Dios los había creado, y ella no les arrebataría la vida ya encontraría solución 

Pero de pronto. Un temblor la sacudió. Una Voz silenciosa, le grito en sus entrañas. 

“Hipócrita te compadeces de unos perros y no tienes compasión de las criaturas humanas que matas en el abortorio , en el que trabajas. Sería loable el gesto hacia los cachorritos

Si esa misma piedad la tuvieses hacia los no nacidos

Carmen rompió a llorar pidió a Dios perdón, perdón que sabía no merecía

Luego llamo a las pobres mujeres que tenían cita con ella, para asesinar a sus bebes no natos, las cito en su casa. Con la muestra de vídeos etc. Logró convencerlas a casi todas 

Después llamo a las que había intervenido hacía poco, y aún tenía sus teléfonos les pidió perdón por haber matado a sus hijos.

Luego llamó al abortorío, y anunció que cancelaba su contrato la amenazaron no le importó

Al día siguiente tras cancelar el contrato con la clínica de satanás. Fue a confesar se. Cuando el confesor le dió la absolución. Le costaba creer lo

“Pensé Padre, que lo mío no tenía, no merecía el perdón de Dios”

Y, no andabas errada hija, pero el Hijo de Dios pidió en la Cruz perdón para ti, el pagó tú crimen, tú pecado 

Carmen salió feliz. Le venía una temporada difícil sin trabajo, pero tenía sus ahorros y quien sabe tal vez fuera el momento de abrir su clínica de ginecología, abierta a la vida.

Para los perritos también tenía solución su hermana Elvira acogería un chico, ella se quedaría con una perrita. El padre Tomás al que habló de los perritos fuera del confesionario quería dos no le importaba el sexo. Quedaban tres que las mamás que ya no serían asesinas le habían pedido

Dentro de dos meses esterilizaria a Zoyla era su responsabilidad.

De noche mientras veía a Zoyla amamantar a sus cachorros.

Pensó 

Quién me iba decir que Dios se iba servir de mi amor a los animales, para sacudir mi conciencia y traerme a Casa 

Fin