miércoles, 3 de septiembre de 2025

La puerta estrecha

 La puerta estrecha

Aquel país tenía un gran rey, el monarca era justo con todos sus súbditos no hacía distinción entre los súbditos por ningún motivo 

Todos los años organizaba una gran fiesta a la que estaban invitados todos los súbditos. La invitación era libre, los que aceptaban ir y no disponían de transporte, no tenían más que decir lo, y un coche de caballos iba a buscar los y, los llevaba al palacio. También se regalaba el traje de gala a quien no podía costearselo

Todos los súbditos recibían, con la invitación. El recordatorio de que no llevasen regalos

El Marques de Monte Furado. Decidió llevar importantes obsequios al monarca; entendía que los pobres no llevasen nada, bueno en realidad pensaba que no pintaban nada en una fiesta real, pero él era un marqués, como iba presentar se, con las manos vacías

Llegó con grandes cestos llevados por lacayos. Pero al llegar a la puerta principal. El ujier le indicó que aquella entrada era solo para la familia real; los invitados deberían hacerlo por una puerta lateral 

Pero cuando intentó cruzar aquella puerta con sus regalos fue imposible, ni siquiera cabía una persona con una botella así que dado que no podía pasar con sus obsequios para que todos viesen que buen súbdito era, y que marqués tan rico y poderoso decidió tornar con todo a casa y se quedó sin la fiesta.

jueves, 21 de agosto de 2025

La casa de la luz

 La casa de la luz 

La pequeña merienda en la galería de la casa con su abuela cuando llega de la escuela, los días que no hay escuela y en otros momentos, también pasan ratos juntas en la ventana. La abuela cose, o saluda a las vecinas que la saludan desde sus ventanas.

La niña juega con sus muñecas. La abuela la llama y, la acerca a la ventana saluda con la mano a Doña Adela; le dice indicando a una mujer que les saluda moviendo la mano

Doña Adela sonríe. Y, sigue regando las plantas que tiene en su alféizar 

La abuela va a la cocina y vuelve con un plato en el que hay una onza de chocolate express, él que se usa para cocinar, pero que a la niña le encanta.

Mientras la chiquilla merienda aprovecha para decirle quien es Doña Adela 

Doña Adela es la señora de Don Juan, la mamá de Clara,Rosaura, Elisa y Juan Manuel. Son los de la casa de la luz

La luz es lo más importante, lo mejor que Dios nos da, la peor desgracia es ser ciego, y, peor aún ser ciegos del alma 

Abuela.¿Por qué le llamas la casa de la luz, está todo apagado?

Sí, es verdad pero le llamamos, “ la casa de la luz”, porque en casa no andamos a oscuras en parte gracias a ellos. Y, ahora vamos a salir y, lo entenderás mejor 

Ya en la calle abuela y nieta, entran en una tienda que pone “Electricidad Guadalupana”, el establecimiento está justo debajo de la ventana desde la que Doña Adela las saludo, bueno en realidad está dos pisos encima. Pero eso no importa la tienda de electricidad es suya; venden bombillas, y, todo tipo de aparatos eléctricos 

La mujer y la niña entran en el comercio

Buenas tardes 

Buenas tardes Don Juan 

Por favor apeeme el Don que me queda grande, Doña Obdulia 

Como quiera Juan, venía por unas bombillas 

Don Juan, pregunta el voltaje, saca unas bombillas de una caja, comprueba en un panel que alumbran prepara un paquete que introduce en una bolsa de papel porque en los años 60, del siglo XX, no existía el plástico. Ese plástico que nos dicen tarda más de 400 años en destruirse, seguramente viajan al futuro y por eso lo saben. Pero bueno esto no va de plásticos va de otra historia, de la casa de la luz 

Don Juan entrega el paquete, dice a Doña Obdulia el precio, le cobra, le entrega el ticket de pago, luego toma unos caramelos y los da a la pequeña. 

Abuela y nieta salen del comercio, van a la churrería a merendar chocolate con churros con una amiga de la abuela. La señora Ludivina

Mientras meriendan y charlan, la pequeña vuelve a preguntar porque le llaman, la casa de la luz 

“ No te fijas te, ahí compramos las bombillas que nos alumbran en casa”

Es verdad abuela, pero por qué dijiste que en casa teníamos luz en parte gracias a ellos 

“ Pues verás ellos nos venden las luces, pero tenemos que ir a su tienda a comprar, y tener dinero para pagar, pero lo más importante es que en casa los plomos estén bien, porque si no, las bombillas no encenderían, y, estar conectados dados de alta en La Compañía de la luz, pagar sus recibos, por que sí, no estamos conectados con La Compañía de la Luz, seguiríamos a oscuras, aunque todo lo demás estuviera bien 

Doña Ludivina, sonríe y dice a la pequeña 

.- Es como te dice tu abuela. Y, lo mismo en la vida, todos tenemos que ser luz, unos para otros, pero si no estamos conectados con “La Compañía de La Luz”, será imposible, por suerte está compañía siempre está disponible y paga nuestras facturas, pero a veces podemos romper con ella, Prefiriendo la oscuridad, hasta que pedimos perdón y volvemos a conectar nos

“ Como se llama esa compañía, señora Ludivina”

.- Se llama y es Jesús 

El domingo la niña asiste a Misa de catequesis, pronto hará la Primera Comunión

Ya hace meses que la Misa es en lengua vernácula 

Y, hoy la niña ha escuchado decir a Jesús

Cuando el sacerdote proclamó El Evangelio 

“Yo Soy La Luz del mundo’

Y, ha entendido un poco mejor a su abuela y a su amiga, y le ha pedido a Jesús que sea siempre su central eléctrica 

Fin 




El pobre Antonio

 El pobre Antonio un hombre que se creía muy malo y una higuera 

Antonio era un hombre corriente. En su vida había cometido algunos errores, algunos de los cuales le habían llevado a la cárcel.

Pero de eso había pasado mucho tiempo. Y, Antonio estaba plenamente integrado en la sociedad, trabajaba como cartero y todos en el pequeño pueblo lo querían y apreciaban.

Porque además de ejercer bien su oficio. Siempre estaba dispuesto a echar una mano sin pedir nada a cambio 

Pero nadie lo veía en la iglesia, nunca; a veces se acercaba como de puntillas, subía uno o dos de los viejos peldaños de piedra y de pronto se giraba y se marchaba corriendo.

Un día que fue a llevar una carta certificada al cura

Don Leandro. Este aprovechó y le pregunto porque no iba a la iglesia 

No, voy porque soy malo. Hice el mal, hice daño y, Dios odia a los pecadores como yo, soy un ex presidiario,y ahora un simple cartero no tengo méritos para estar allí 

Don Leandro le dijo

“Claro que no los tienes ni tú ni nadie. Pero te equivocas Dios ama no odia a los pecadores, el Hijo de Dios, murió en la Cruz y resucitó por los pecadores por tí, y por mi. Es verdad que lo que hiciste fue malo, pero cumpliste tu pena y,. ahora eres una buena persona, un buen cartero y un buen vecino, un hombre dispuesto a ayudar. Y, Dios te ama y quiere que aceptes su regalo. Que es él mismo, te quiere Santo, como San Pablo..

Yo no tengo méritos para el Cielo

“Ni, San Pablo tampoco al Cielo vamos por Jesús, mira ven conmigo vamos a la parte de atrás de la casa, allí tiene mi madre una huerta. Y, quiero mostrarte una cosa”

Antonio y Don Leandro llegaron a la huerta y entonces de pronto Don Leandro le mostró la higuera enorme ya cargada de pequeños higos

“Acércate, y, fijate aquí en esta parte del tronco está como quemado, hay hasta una pequeña oquedad. Hace años hubo una gran tormenta la higuera estaba casi recién plantada un rayo impactó en ella y le dejó esa marca todos en casa, decían que había que sacar la de la tierra para plantar otro árbol. Todos menos mi padre. Que se opuso y, la enderezó de nuevo, la visitaba cada mañana la regaba con cuidado y mimo le echaba los mejores fertilizantes. Y, la higuera seguía sin dar fruto, mis abuelos y mis tíos, decían que era perder tiempo y dinero tener la higuera ocupando tierra en balde

Mi padre respondió que él la cuidaba, nadie había gastado ni un céntimo en ella, y ahí seguiría. Él la iba cuidar y esperar que diese fruto, sólo la arrancaría si se secaba y Dios y yo, nos encargaremos de que eso no suceda. Y, un día apareció el primer higo y, otro

Mis tíos se casaron y se marcharon, mi padre se casó y su esposa, mi madre vino a vivir aquí nacieron mis dos hermanas, mi hermano Miguel el maestro, y yo. Cuando éramos pequeños, jugábamos y leíamos cuentos bajo sus ramas y, trepabamos por ella. Murieron mis abuelos, se fueron mis hermanos que vienen ahora con sus hijos y nietos. Murió mi padre, quedamos mi madre y yo. Y, ahí está nuestra vieja higuera, o Doña higuera como le llama mi sobrino Luisito; pues bien Antonio esto te propongo como ejemplo

Antonio que llevaba callado un rato dijo 


.- Me va perdonar pero no veo en qué puedo imitar a su padre q.e.p.d 

“A mí padre en nada, nadie dijo que el modelo a seguir fuera él, no el modelo es la higuera. Ella está aquí por mi padre, un rayo y un vendaval casi acaban con ella, si mi padre no la hubiera cuidado habría terminado en la cocina, mi padre espero que diese fruto, y produce los mejores higos de los que te vas llevar un cesto y dos botes de mermelada de la que hace mi madre. Todos somos como la higuera, a ti el vendaval de la tentación y el rayo del pecado te tumbaron, y, te dejaron una pequeña marca. Pero Dios te ama te levantó y espero como hacía mi padre. Tus primeros frutos, que fueron primero ser un buen preso, ya libre un buen cartero una persona que ayuda a todos.”

.- Pero en qué es la higuera modelo para mí 

“En que ella no pretende ser manzano, ni almendro ni cerezo, ni roble, no es el árbol más hermoso, ella acepta lo que es, dar humildes higos, no es hermosa pero es amada, como tú, Dios no te ha pedido nada extraordinario hasta ahora, te pide lo que haces. Ni, tú ni yo seremos frondosos robles ni rosales, ni floridos almendros… Pero si fértiles higueras, por eso no hay excusa de que no vengas a la iglesia. Nos vemos el domingo”

El domingo Antonio fue a Misa. Ahora sabía que Dios nunca había dejado de amar lo. Y, sólo le pedía ser “higuera”

Fin





miércoles, 30 de julio de 2025

La vieja casa


La vieja casa

Siempre me habían gustado las cosas que pudieran albergar algún tipo de misterio. Había una casa, ya vieja, no antigua vieja, se le veían desconchones, estaba en el camino, por él que pasaban los autobuses, bueno, entonces se llamaban, coches de linea.

Yo, miraba para la casa ensimismada, cuando iba al baile con mis amigos y amigas, los demás se reían. Pero yo quería saber que había en la casa, que guardaba

Un día años más tarde yendo en el coche con unos familiares, decidí pararme y explorar, la verdad no había mucho que explorar, la casa estaba casi al borde la carretera, tenía un bajo, en el que seguramente tiempo atrás estuviesen las cuadras, la puerta era de estas medio partidas, es decir que se abre la hoja superior, y, la inferior queda cerrada

Después se veía un piso superior, ya que tenia un balcón cerrado con una puerta que en su día, había estado pintada de blanco. Y que tenía un cristal roto

Rodeando la casa, había un pequeño huerto y jardín mustio y seco, y, un pozo tapado, que ignoro, si daba agua

Aun no había teléfonos móviles, así que pedí a mi primo Andrés que le hiciera una foto con su cámara, a lo que se negó alegando que aquello era una propiedad privada, y, nadie nos había dado permiso

A mí me parecía absurda su idea, pero no tardo en aparecer un hombre mayor que nos pregunto

¿Les gusta la casa, no querrán comprarla?

Yo, lo miré y respondí, bueno dependerá del precio

Pues sabe que les digo, que no lo hagan, esta casa está maldita, si la compran, empezarán a sucederles desgracias, males sin cuento, pues la habita el diablo

No pude evitarlo, y me eche a reír. Le dije que no me importaba, fregaría los suelos con sal y agua bendita

No, se ría joven, respondió el anciano, esta casa está aquí para atrapar a los incautos, por las mañanas temprano no está, y, por las noches después de las 3 de la madrugada tampoco.

Ya tuvo compradores y, ocupas pero de ninguno, se volvió a saber nada, solo que a sus familias, además de su perdida, les sobrevinieron las desgracias los males sin cuento.

Vamos por favor, señor que estamos en 1985, y, habla usted como si estuviésemos en la edad media, qué pasa que la casa se va a la discoteca, o al salón de baile. Por cierto me llamo Berta, cual es su nombre, mi nombre era Miguel, ahora soy uno que precisa oren por él.

Vaya su nombre era Miguel, que pasa, que se lo cambió, pues es bien bonito.

No, me lo cambié los nombres que tenemos en este mundo, es mientras estamos vivos, y, yo no lo estoy, la casa me mato, y llevo a mis padres a la locura

Ni que decir tiene que no creía nada, pero no podía evitar un hormigueo extraño, una mujer apareció cruzando la calzada con cuidado, venía de una de las casas del otro lado.

Qué hacen aquí solos mirando como pasmarotes, si el coche de linea, tiene que girar por algún motivo, los mata, váyanse, aquí no se les perdió nada, si fuesen mis nietos, los calentaba

En el coche no volví a tocar el tema, con mis parientes, ellos también se habían impresionado, pero había algo que yo quería, comprobar, sí era cierto que la casa desaparecía.

Sí ya se que no tiene ni pies ni cabeza, lo de las 3 de la madrugada, me era fácil ya que un vecino que era guardia civil, solía cuando tenía guardia, hacer aquella ruta, precisamente a aquella hora.

Así que le pregunte, que opinaba de la casa vieja. Se sorprendió, allí no había ninguna casa vieja, lo que hay son los restos de un viejo cementerio familiar, incluso en una de las tumbas, se lee a un un nombre Miguel, y, una fecha 1820-1839, nada más

Aquella respuesta no me hizo gracia, y decidí preguntar a otra persona, que iba a trabajar por esa zona muy temprano, si se había fijado en la casa, la respuesta fue la misma que la de mi vecino, el guardia civil, no había tal casa

Pero cada vez que íbamos al baile, o a cualquier otro sitio allí estaba provocadora, un día yendo con unos amigos en el auto, mi amiga Ricarda, dijo que casa, tan simpática, por qué no bajamos y exploramos

No, dije gritando mejor empieza a rezar el Rosario, lo necesitamos, y ofrece un misterio por Miguel

Mi amiga se sorprendió, pero empezó a rezar y de pronto un apestoso olor a azufre lo invadió todo, miramos hacía la casa, ya no estaba.

Pero sí vimos un jardín muy hermoso, y un joven que nos sonreía y subía por unas escaleras, que como cristianas sabíamos a donde iban y que el joven era Miguel, el anciano difunto que me había pedido ayuda.

Desde entonces he dejado de curiosear las casas viejas que me encuentre en el camino.


Fin


El abuelo

 El abuelo 

Rosa vivía con su hijo Óscar de cinco años, junto con un perro y un gato. Ella trabajaba como maestra infantil, en una escuela a la que iba su propio hijo. Todos en el pueblo; bueno casi todos creen que Rosa es viuda, salvo sus doctoras la suya personal y, la pediatra de Óscar, también la directora del colegio y algunos compañeros. Por supuesto su peluquera y amiga Lucia, y, el padre Javier 

A Rosa le encanta el pueblo, porque es eso un pueblo tranquilo, en su barrio hay una zona a la que accede desde su casa con bancos, columpios y un jardín desde el cual se ve el mar

A Óscar le gusta jugar allí con otros niños y, sólo. Rosa puede vigilar lo por la ventana. Al niño le gusta hablar con las personas mayores. Rosa sólo le ha prohibido una cosa que “Diga donde vive, que coma cualquier cosa que le den, ni un caramelo, y que no se vaya con nadie ni dos pasos”. Bueno también confía en Andrés el policía del barrio.

Óscar suele llevar un pequeño bocadillo y una fruta que come en el jardín, la mayoría de las veces, regresa con todo a casa, pero desde hace una semana no solo se lo come todo, sí no que le ha pedido a Rosa, que le ponga dos bocadillos, una botella con leche y la fruta. Y, se lo come todo y luego en casa come igual 

A Rosa no le cuadra y expía. Allí está Óscar hablando con un hombre mayor, era para el anciano para quien el pequeño pedía la comida 

Así que aquella noche al acostarlo, después de rezar sus oraciones le pregunta por él anciano 

El niño le dice que es el abuelo, que está solo y, tiene hambre, porque no tiene casita 

Rosa le recuerda que él no tiene abuelos a lo que él pequeño responde que ya lo sabe. Pero le llama abuelo porque es mayor y está solito.

Desde entonces Rosa, le prepara al niño unas meriendas más grandes 

Y, una mañana en que no había colegio decidió ir a conocer lo. Pensando en ofrecerle que viviese con ellos.

Pero al estar frente a él; se le escapó un grito, padre, ¿Qué hace usted aquí?

El viejo hizo ademán de levantarse, pero ella le indicó que no se moviera, ella se acercaría

Después sentada a su lado en el banco le preguntó, cómo había llegado a esa situación. Cuando él y su esposa, es decir la madre de Rosa, le dijera que o, aceptaba ir a Londres a solucionar el problema, el problema ahora se llamaba Óscar, o se iba de casa. No podía manchar el nombre de la familia, eran una buena familia, miembros activos de la iglesia, tenía dos hermanas y un hermano menores que ella, una hermana casada con un abogado madre de dos adolescentes que era quien se ofrecía a correr con los gastos de la solución del problema. En el extranjero para que no se enterasen las amigas con las que iba a las manifestaciones pro vida

Luego estaba su hermano mayor Pedro casado con un niño, que pensaba como todos. Excepto Rosa, ella les dijo que jamás aceptaría su propuesta, lo que llamaban problema era su hijo o hija, les pidió que no la mirasen como a una cualquiera, el niño que iba nacer era hijo de su prometido quien de no haber muerto en la guerra en Afganistán, se habría casado con ella

Suplico a sus padres. Pero estos fueron inflexibles, y, Rosa metió sus pocas cosas en una maleta y se mudo a una pensión de allí lo haría a un pequeño apartamento alquilado, donde nacería Óscar, y cuando el niño tenía dos meses al pueblo donde se encontraba ahora

Y, ahora estaba hablando con el padre que la había echado de casa

.-Dígame, qué fue de su esposa, y, porque está usted en esta situación 

“No, me trates de usted, soy tu padre, no digas”su esposa”, di, “mi madre”

.- Lo trató de usted por respeto a su edad, usted y su esposa dejaron de ser mis padres cuando me echaron de casa. Por cierto el niño que le trae la comida es el problema, que ustedes querían solucionar, y ahora por favor responda a las preguntas que le hice 

“Tú madre murió, tus hermanos me convencieron de pasarles la casa, el chalet y la titularidad de la empresa familiar como donación y poner mis cuentas a su nombre, al principio todo siguió igual, pero un día aprovechando que me caí en la cocina, me convencieron de ir temporalmente a una residencia privada, cuando quise volver a casa, no tenía casa porque la habían vendido 

Me marché de la residencia, cuando la pandemia les murió mucha gente, no digo que la matasen ellos, pero tampoco digo que no

Con mi pensión poco puedo hacer, cuando hace mucho frío duermo en una pensión, y, si no en el jardín 

.- Vine con el propósito de proponerle, vivir con nosotros. Pero no puedo, tampoco le voy dejar en la calle, le buscaré plaza en una residencia de La Iglesia, o del Estado, mientras va a vivir usted en una pensión, donde también comerá yo pagaré todo. Y, una cosa el niño no puede saber que es su abuelo

Dos meses más tarde. Don Lisandro iba a vivir con las hermanitas. Rosa lo visitaba todas las semanas, poco a poco su corazón se abría al perdón 

Un día pidió consejo al padre Javier.

Y, el joven sacerdote le aconsejó, perdonar a su padre, le dijo que pensara en el padre del hijo pródigo 

Rosa se rió y le dijo a Javier que Óscar no se había ido que hablaban del padre de ella, y, Jesús no había hablado de nada parecido 

Javier sonrió y le dijo. “Tú Rosa eres ahora en cierto modo madre de tu padre”

Rosa aceptó el consejo. Sería el día de la primera comunión, de Óscar

Tanto Óscar como el abuelo Lisandro se alegraron mucho, el niño sobre todo al saber que era su abuelo de verdad, un día tanto Rosa como Lisandro le contarían la verdadera historia, aquella noche en la cena familiar, Rosa volvió a llamar a su padre, “papá”

Un año después su padre le dijo que se había encontrado con su hermana mayor, se había separado porque su esposo la maltrataba, vive en un piso de acogida. Pero si tú quieres podría vivir en el ático

No, papá 

Lisandro pidió el apoyo al padre Javier 

Pero Rosa no cedió 

“ El padre de la parábola acogió a su hijo no a los gorrinos que cuidaba”

Lisandro y Javier no han perdido la esperanza de convencerla en acoger a su hermana 

¿Lo conseguirán?

Bueno esa es otra historia, la de la hermana 

Está es la historia del abuelo

Fin




martes, 29 de julio de 2025

El veneno

 El Veneno 

Todos los veranos la familia de Clara y sus hermanos iban a la aldea de los abuelos.

A los pequeños les encantaba convivir con sus abuelos, acompañar a los tíos y primos con las ovejas y las vacas. Jugar con los otros niños del pueblo. 

La aldea estaba enclavada en el Pirineo aragonés 

Sus casas o casonas de piedra con grandes balcones y ventanas en las que reflejaba el sol, y los instrumentos de labranza, la ropa tendida al sol, al clareo, las gallinas y otras aves saliendo libres del corral, las mujeres sacando las sillas a media tarde para conversar…La voz de los animales en las cuadras, el crepitar del fuego en “el hogar” donde se hacía la comida 

Los gallos cantando desde bien temprano 

Clara ya había salido de la infancia, tenía 15 años por eso sus charlas con la abuela Elodia, eran más serias

Aquella mañana en la cocina mientras desgranaba unas mazorcas de maíz. Clara preguntó a su abuela 

.- Abuela me he fijado en la casona grande parece abandonada, hasta da miedo. Cuando era pequeña siempre estaba llena de gente, aunque los niños no jugasen con los niños del pueblo, ni con nosotros. Qué les pasó abuela

Abuela.- El veneno acabó con ellos, y casi con el pueblo entero 

.-El veneno abuela, tal vez setas venenosas

.- No, algo más letal que el veneno, la calumnia. Una vecina del pueblo que gracias a La Virgen del Pilar ya no vive en el pueblo porque la echamos. Contó en todos los sitios donde pudo que la señora joven de la casa, era infiel a su esposo que cuando bajaban a Teruel se veía con su amante un hombre casado de aquí del pueblo, en la casa de los familiares que venían en el verano a pasar unos días con ellos. Añadió que seguramente el hijo mayor de doña Obdulia, no fuese de su esposo, sí no de su amante, y que si no había más niños era porque su suegra Doña Elodia, sabía mandar “angelitos al Cielo”, que sabía que ayudaba así a muchas mujeres

Clara.- abuela eso es horrible. ¿De verdad hacía algo tan horrible Doña Elodia?

Abuela.- No, claro que no, Elodia era una buena mujer, que miraba a los demás un poco desde arriba, porque decía que ellos eran nobles, pero eso no impedía que si alguien la necesitaba o los necesitaba no ayudasen, su nuera Obdulia era una buena madre y esposa. Yo, las defendí, recordé a las demás mujeres que también las había calumniado a ellas, pero la calumnia es un veneno muy poderoso.

Primero la familia que venía a veranear que eran sobrinos de Elodia por parte de su esposo, dijeron que seguramente iban a su casa a ver se, cuando ellos no estaban, ya que tenía llave, ellos también las tenían de la casa grande, se las devolvieron en medio de la plaza del pueblo

Y, no volvieron más yo seguí defendiéndolas, pero el veneno seguía actuando, muchos dejaron de comprar sus vinos y sus quesos. Por suerte Germán el esposo no creyó nada. Tanto Elodia como Obdulia ayudaban en la iglesia, una como catequista y otra como lectora. Pues bien no faltaron personas que amenazaron al cura, unas con no venir a la iglesia, si seguía Elodia de lectora, otras de no mandar los niños a catequesis sí Obdulia seguía de catequista 

Clara.- Qué hizo el cura

Abuela.- Don Lisandro les afeó su conducta, recordó que la calumnia era igual que el asesinato o peor si cabe, por supuesto dejó bien claro que no iba ceder a sus amenazas, y, no cedió pero ellos sí lo hicieron iban a misa el domingo a Teruel

Entre los del pueblo también había recelos, no todos habían creído la calumnia, pero otros sí y otros dudaban. 

Elodia, su hijo Germán y Obdulia con los tres niños se fueron para un pueblo de Barcelona, de donde era Obdulia y la casa grande quedó vacía

Otros vecinos y yo, pedimos al cura que dijese a “la víbora”, que se fuera del pueblo. Pero el cura no podía hacer lo 

Así que una noche rodeamos su casa y le dijimos que si al día siguiente no empezaba a preparar las cosas y largarse del pueblo la quemaríamos viva, a ella su familia y los animales no tenían culpa

Nos respondió diciendo que, “ éramos malos cristianos, amenazar con la muerte a una mujer” que matar era pecado 

Benito el maestro dijo 

“Vaya se sabe los mandamientos, bueno al octavo no llegó”

Ella y los suyos vendieron los animales y se fueron lo sentí por sus hermanas y por su madre, así como por sus hijos y sobrinos, pero no había otra solución, ella también había manchado a los suyos

Clara.- Pero no vi más casas vacías que la de Doña Elodia

Abuela.-. Bueno es que ahora la ocupan dos familias de Ucrania, buena gente y mejor aún, cuando sepan hablar en cristiano 

Huye Clara de la murmuración y la calumnia, no creas más que lo que veas y de lo que ves duda el cien por cien si mancha la honra de otros. Recuerda que el peor veneno no es el de las víboras, es el que destilan algunos labios humanos.

Con un veneno o un arma puedes acabar con la vida de una persona, pero todos vamos a morir algún día

Con la calumnia matas su fama, su honor y como dice Don Pedro Calderón de La Barca 

“El honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios” (El alcalde de Zalamea)

Clara se levantó, dió un beso a su abuela y añadió voy echar el maíz a las gallinas, y luego a caminar con los chicos del pueblo 

Rosa la abuela sonrió, le sacó el maíz, y le dejó un pequeño puñado, este les llega el otro es para llevar al molino para hacer harina para el pan, y los dulces. Y, por cierto dime, ¿Los chicos del pueblo se llaman Luis?

La nieta sonrió. “ Abuela no se te escapa una”

Abuela.- Es un buen niño, pero los dos sois muy jóvenes disfrutad de los amigos, estudiar vivid vuestra primera juventud que no volverá, caminad e incluso ir al pueblo y a la capital no solos con otros amigos. Aún eres muy joven para medio atarte con un noviazgo, y ahora largo 

Fin










martes, 15 de julio de 2025

Los pecadores van al Cielo


Los pecadores van al Cielo. Relato reflexión

A la pequeña iglesia había llegado, un nuevo párroco, pronto acudieron los vecinos a las Misas que celebraba, y, él buen cura, aprovechaba en todas sus homilías para dejar bien claro, que solo las personas buenas iban al Cielo, los pecadores los malos, iban al Infierno, esto a la gente le encantaba oírlo.

Por eso de que todos en mayor o en menor medida, solemos estar seguros de “nuestra santidad”, y la maldad del vecino. Y cuando hacemos algo mal, no fuimos nosotros, fueron las circunstancias.

Hay que decir también que había personas que no estaban de acuerdo, para nada. Pero el cura se mantenía en sus 13

Los buenos al Cielo, se lo da Dios como premio, los malos o pecadores al Infierno, los manda Dios como castigo

Como en cada Misa, se juntan los tres estados de La Iglesia, los de la Iglesia Triunfante, estaban que bufaban

Algunos como Pablo y Pedro, pidieron permiso al Padre, para ir a cantarle las cuarenta al curita, permiso que Dios Padre, les denego

Qué al Cielo no van los pecadores. ¿Entonces, cómo estoy yo aquí, yo que fui un perseguidor? Grito el Apóstol de los gentiles

Y, yo fui un apostata, dijo Pedro, Yo un adultero asesino, dijo David

Yo, yo…, así cada uno de los bienaventurados exceptuando a María la Señora y Madre, y a José, todos y cada uno nombraban sus pecados sus faltas

Pablo volvió hablar. Tú, dijo dirigiéndose al Amor divino, al Espíritu Santo, me inspiraste, que nada ni Cielo ni Infierno, ni ninguna criatura, podía separarnos del Amor de Dios, manifestado en Jesús que se entregó y murió por nuestros pecados.

Que Jesús, que Tú mi Dios, dijo dirigiéndose a Dios Hijo, a Jesús, me habías amado cuando era perseguidor, y habías dado tu vida por mi, y ahora ese cura imbécil. Dice que los pecadores no van al Cielo

Nos esta insultando, y esta insultando Señor vuestro infinito Amor y Misericordia.

Jesús tomó la Palabra

Tienes razón Pablo, el buen cura olvido sin culpa suya, que al Cielo a nosotros al Padre, a la Ruhah y a mí, nadie viene por sus méritos, sino por los míos, que vuestras obras buenas las hacemos nosotros Tres que somos Uno, que al Infierno solo entra quien lo decide voluntariamente, rechazando nuestro Amor y Misericordia, que

Bueno, me dice mamá, y papá José, que mandé a Gabriel disfrazado de joven repartidos de coca cola, para que vaya junto al cura, y le deje una Biblia, que Tú Ruhacita guapa, harás que se abra donde importa, y por supuesto, Ignacio de Loyola, también ira un libro que hable de algunos de vosotros, contados como erais hasta que os lavé con mi Sangre

Aquel mismo día, pues como sabemos en el Cielo no hay tiempo, el buen cura, recibía la visita de un joven melenudo, pintarrajeado, con percings, que le traía de regalo una caja de coca cola, de un amigo, en la caja, iba una Biblia, y un libro que contaba la vida real de muchos santos

El cura leyó, y lloró al comprobar el Amor y la Misericordia de Dios, y la dureza de su pobre corazón, y dió gracias, porque él se sentía y sabía que era pecador

Aquel día, leyó pasajes del libro, cito textos de la Biblia, y, dejo claro en su homilía y en todas las que dió en su vida que quien va al Cielo, va por Jesús, y por el Sí de La Virgen, quien va al Infierno, va por su No, al Amor y la Misericordia de Dios, y su Si, al Diablo y amiguetes

Que los pecadores van al Cielo. Bueno hay 3 humanos que nunca lo fueron

Jesús, y sus papís, la Virgen María, y San José. Pero es que la familia es la familia.